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ADVERTENCIAS
AL ASPIRANTE ANTE LAS PUERTAS DE LA MASONERÍA
Nuestra vida suele ser un mar poblado de mil tormentas y a su merced se
sacude el Cascarón de nuestra existencia. Vivimos en un estado de tensión
permanente donde poco tiempo hay para respirar y sentir Paz entre necesidades y
problemas. Nuestro trabajo, los compromisos variadísimos en que nos complicamos,
nuestras demandas familiares, los sinsabores económicos, la competencia, los
avatares externos que pretenden imponérsenos, nos sumen en una constante Guerra
por la supervivencia donde nuestras fuerzas están casi concentradas en
defenderse para sobrevivir, sin tener a veces tiempo para pensar qué sentido
tiene o qué hay más allá de todo esto. Parece que fuéramos siempre corriendo
de atrás a todo y que los hechos se nos escapan, o si se quiere,
vivimos esforzados para tapar los agujeritos de un Dique que está por estallar
intentando ser buenos padres, esposos, parejas o familiares, ejemplares
ciudadanos, destacados en algún campo, en ser reconocidos por los demás
por algo.... Cualquier error puede hacer terminar en el desastre esfuerzos que
pueden datar de años, y de ahí el temor constante de fracasar. En medio de esa
tensión cotidiana y absorbente, de vez en cuando resuena esa Voz Interna que
nos pregunta "¿quién soy?", "¿de dónde vengo?", "¿dónde
estoy?", "¿hacia dónde me dirijo?". Algo o Alguien nos sugiere
que la Realidad no es el resultado de lo que se nos impone sino el producto de
variados acontecimientos cuyas causas podemos conocer y cuyas consecuencias
podemos manejar. El bíblico "sois dioses" de Sal. 82:6 resuena recordándonos
que somos una Chispa de la misma naturaleza que lo que conocemos como "G.:
A.: D.: U.:", y que de la misma manera que El lo hace con la Creación,
nosotros podemos idear nuestra Realidad y nuestra Vida.
Quien se siente conmovido por estas afirmaciones no es un personaje
cualquiera, a pesar que en la maraña social pueda tener un rol de mediocre o de
nula entidad, sino alguien que ha decidido tomar a la Vida en su verdadera
dimensión y trascender rescatando de ella lo más importante. Ve a la
Existencia como una posibilidad de adquirir experiencias para aprender y mejorar,
y al Mundo como un campo de pruebas sobre cuya evaluación se adquiere el
perfeccionamiento. Siente que puede hacer algo para dominar y transformar su
propia Vida, dándole un sentido. Se ve como único regente de su Destino y
comprende los poderes y alcances ilimitados a que podría llegar con sólo
descubrirse a sí mismo. "Conócete a tí mismo y conocerás el Universo"
decía la inscripción del Oráculo de Delfos, y Lao Tsé enseñaba la supremacía
de quien se domina y se conoce.
Pero los Hombres somos limitados. Larga búsqueda debemos hacer para
llegar a comprender el sentido cabal de estas afirmaciones, buscando a tientas
entre las Tinieblas. El deseo de Dominio Absoluto de nuestra Realidad implica
una noción previa de vocación por la Libertad.
En Oriente el Aspirante a lo Superior debe obedecer a rajatabla y
ciegamente las órdenes de un Maestro que se supone sabe más que él y que lo
domina y totaliza en todos los aspectos de su existencia; nada más ajeno a
permitirle al Hombre ser el Arquitecto de su propio Destino. La Libertad como
primer principio de acción (en nuestro Mundo imperfecto ésta no parece
positivamente posible como realidad de partida) es necesaria entonces para
explorar la Verdad, máxime cuando siempre percibimos la relatividad de las
ideas, filosofías, religiones y otros sectarismos. Debemos dejar que el propio
Hombre sea el Camino, como dice el rochense Alberto Caymaris. Al decidirnos a
ser dueños de nuestra Vida y a tomar la Ruta que nos imponemos tenemos base
para romper "desde el pie" los condicionamientos y para elevarnos en
la difícil Aventura del Conocimiento, de lo contrario continuaremos dando
vueltas arrastrando la Cuerda en la Oscuridad de nuestra Ignorancia. Es pues una
postura mucho más activa y arriesgada que la de aquel a quien una ideología
prefabricada le soluciona sus problemas existenciales (o mejor dicho, se los
anestesia), o de aquel que dormita en la indiferencia.
La Vida es muy rica y no podemos experimentarlo todo. Gran parte de ese
esfuerzo nos ahorra el poder compartir experiencias con otros que por su lado
realizan la misma Búsqueda Espiritual. Con nuestros escasos medios, solos es
poco lo que se puede hacer. Recordamos
de una historia que alguna vez oímos lo siguiente: Tres sabios que eran ciegos
intentaron reconocer a un objeto que se les había interpuesto por el tacto, que
era el único medio de percepción disponible para ellos. Uno dijo: "es
como una enorme manguera". Otro llegó a la conclusión que era como un
enorme barril recubierto por una gruesa lonja y el tercero pensó hallarse ante
cuatro columnas. Como eran sabios aunque ciegos, se dieron cuenta luego de
comunicarse e intercambiar sus percepciones que se hallaban ante un elefante.
Sin perder la individualidad, la Verdad también es el resultado de una
experiencia y un intercambio colectivo. La discusión enriquece siempre y cuando
se le reconozca al otro la dignidad de aquello en lo que cree y conoce, de ahí
la necesidad de la Tolerancia. La experiencia ajena es valiosa y aporta
elementos de comprensión al otro, por eso la segunda condición de precepto es
reconocer al prójimo un plano de Igualdad en su experiencia íntima con
respecto a la nuestra.
La experiencia colectiva es no sólo enriquecedora sino que compromete a
todos los buscadores espirituales en la obtención de una Obra común, porque la
unión crea un edificio sólido, como si cada persona fuera un ladrillo o Piedra,
contra los avatares que nos atormentan, fomenta la solidaridad, alienta a los
buscadores individuales, y mejorando todos también se mejora cada uno. Entre el
individuo y el ser colectivo hay una interacción mutua, lo cual basta
comprenderse cuando se sabe que una personalidad positiva puede cambiar a un
grupo y viceversa, pero a su vez un grupo positivo puede contribuir al
mejoramiento de un grupo más grande. Unidos en las mismas circunstancias,
participando de una misma Naturaleza y con idéntico Norte nos reconocemos como
"HH.:". Así, el tercer pilar que fomenta la cohesión y proyecta al
grupo para iluminar a más personas es la Fraternidad. Quien niegue sus
conocimientos a los demás no sólo se perjudica sino que daña a los demás.
Quien desde adentro bombardee al grupo no sólo pierde fuerzas que debería usar
para su propia Perfección sino que lastima y desalienta a sus HH.:.
No falta quienes se pregunten cómo puede perderse el tiempo haciendo
Filosofía cuando tantos problemas cotidianos hay que abordar, pero nosotros a
su vez nos preguntamos cómo puede abordarse las tribulaciones del vivir sin una
Perspectiva Trascendental. Los planteamientos masónicos no son teóricos como
pudiera creerse sino que poseen un propósito práctico o pragmático; es que la
Masonería si no sirve para la Vida no sirve para nada.
Queridos Hermanos: Quien viene a la Masonería es aquel Hombre que,
cansado de sobrevivir la cotidianeidad, intenta ir en pos del conocimiento de
las Leyes que lo gobiernan para dominarlas y recrear su propia Realidad. Quiere
romper con el Mundo que lo esclaviza y honradamente (desechando falsos honores o
espúreos propósitos como exige el Rit.: de Inic.:) se propone mejorarse como
Persona y propiciar un Nuevo Ambiente a su entorno. Cada M.: debe ser lo
suficientemente humilde para comprender que lo que sabe es poco y que siempre
estamos aprendiendo; quien les habla está a su vez aprendiendo y por éllo los
MM.: nos definimos como "Eternos Aprendices". Por una extraña Ley de
Afinidad el Aspirante a lo Superior buscará en el en el grupo Mas.: también a
otros Hombres con las mismas características que participen por su lado de su
individual búsqueda para intercambiarse ideas y comprometerse en la formación
de un Conjunto de Vanguardia que intentará también iluminar u orientar a otras
personas o grupos más grandes, porque en la entrega a los demás todos ganamos
y adquirimos otra Oportunidad de Realización. El compromiso último de esta
peculiar y curiosa Hermandad de la Masonería es con la Verdad que nosotros
representamos con el Símbolo de la Luz que resplandece como emanación del G.:
A.: D.: U.:, Luz que aunque no conocemos en su cabalidad y no podemos tocarla
sabemos que nos nutre y que sin ella no podríamos vivir. Por ser Hombres
limitados, ciegos pero con intenciones de aprender, gentes de muy variadas
actividades y suertes venimos a esta Escuela cuya Enseñanza no es sino el
resultado de nuestras mutuas experiencias, y que por supuesto no es infalible ni
única (muchos hay que en otras trincheras se empeñan en lo mismo en forma
sincera), pero aspiramos a que se enriquezca con todas las Enseñanzas y con las
adquisiciones de cada H.:. Como nuestra Obra es muy seria y delicada, no
buscamos el reconocimiento ajeno ni hacemos alharaca de nuestros esfuerzos, por
eso la acción de la Masonería es discreta. Si vuestras Almas vibran con
estos sentimientos, aquí encontrarán al ambiente propicio para desarrollar
vuestras inquietudes trascendentes.
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UN
POCO SOBRE LA MASONERIA
La MASONERIA nos plantea desde la Iniciación un Compromiso con la Moral
("hacer el mayor Bien y el menor Mal") y a su vez con un Principio
Supremo. En Ella la Razón y la Fe se dan la mano, porque no son enemigas sino
Fuentes del Conocimiento, integradas a la Experiencia (no científica sino
espiritual, del modo que la Alquimia -Doctrina no ajena a la Ob.:- no es sino
una Química Espiritual).
Muchas vueltas, rectificaciones y coagulaciones (si se nos permite el léxico
alquímico), se ha hecho a través
de la Historia para elaborar el concepto de la Masonería, sometido a incesantes
cambios relacionados con la Evolución del Hombre. Para definirla se ha usado
distintos vocablos: secta, religión, sociedad iniciática, institución
racionalista o filosófica, fraternidad, facción revolucionaria, factor de
poder. En realidad, todos estos papeles ha tenido que desempeñar la Mas.: según
las circunstancias. Nosotros creemos que la Mas.: tiene un poco de todos estos
ingredientes, como si fuera un enorme puchero que satisface todos los gustos,
por eso quizá se encuentra en Ella gentes de variadas extracciones, actividades
y vivencias. Integrada por Hombres, también forma parte de la Mas.:
involuntariamente las veleidades y pasiones humanas por supuesto.
Desgraciadamente, en la Orden se ha mezclado impurezas nada "masónicas"
como las expectativas y ambiciones personales. La Ob.:, reconociendo su propia
imperfección y como Escuela, intenta corregir y erradicar de su seno esas
asperezas, porque debe ser un receptáculo donde predomine la práctica de todas
las Virtudes y un lugar donde cada H.: pueda encontrar una Fortaleza de los
Valores constructivos.
A quienes afirman que somos una Secta, es lícito reconocerles que nos
importa más la calidad de los integrantes que el número, pero propendemos al
mejoramiento del género humano y a que un día, cuando se den las
circunstancias, todos puedan integrar la Mas.: libremente. Aunque por ahora,
cualquier hombre bueno podría ser H.:.
A quienes creen que somos una Religión, les decimos que creemos en una
Hipótesis Suprema y consideramos que nuestro Camino nos religa (vuelve a unir)
con Aquélla, pero cada uno es su propio Sacerdote, nuestro Libro es la
Conciencia Humana, nuestro Credo es la prédica de la Moral y nuestro Templo
reside en el Yo interno, pero ningún M.: está obligado a entender esto y cada
uno redefine estos conceptos por sus convicciones legítimas. Somos Agricultores
o Arquitectos de nuestro propio Destino, pero no desconocemos la Rectoría
Divina. Y más que Religión, somos Acción.
Para los que definen a la Mas.: como
Sociedad Iniciática, debemos aseverar que nadie puede acceder a ella sino a
través de una transformación interior que llamamos "Iniciación",
pero si se espera que esto se agote en una Ceremonia, sería preferir la Cáscara
a la Sustancia. No se es M.: por ser iniciado formalmente, sino por la asunción
de la Inic.: como un estado de renovación espiritual. La Inic.: y la Mas.: se
experimentan y se viven; uno puede pasar por ellas pero también debemos
permitir que penetren en nosotros.
Para quienes opinan que la Mas.: es una Institución Racionalista o filosófica,
es cierto que cualquier individuo bueno puede adherir cómodamente a la filosofía
de la Ord.: y no tiene por qué avanzar en ella si su Conciencia no lo desea.
Pero todo Mas.: sabe que la Razón es un témpano sobre un Mar de Irracionalidad
o de asuntos que todavía no comprendemos, y que la Filosofía es muy ambiciosa
pero posee alas cortas. Más allá, en la Mas.: el Sendero queda abierto a la
Voluntad y a la Imaginación.
Para quienes dicen que somos una Fraternidad, la palabra "H.:"
no es un saludo de protocolo sino un vínculo más fuerte que la Sangre; es una
vivencia, un sentimiento, una Palabra que nos llena de Alegría decir y oírla.
Por esto queremos ser más que un club de camaradería.
A quienes la ven como una Facción Revolucionaria, es cierto conceder que
la protesta organizada contra la Tiranía ha comenzado siempre orquestada por
pequeños grupos, como el nuestro en algunas ocasiones. La Mas.: es un grupo
inquieto y en el buen sentido de la palabra Rebelde. Pero el M.: respeta la Ley
justa y legítima emanada de la autoridad aceptada por el cuerpo social, y no se
cree mesiánica o destinada a regir sociedades, sino que pretende que cada Albañil
dé un poco más de su esfuerzo por el mejoramiento común de la Sociedad y de
cada uno, y que ese espíritu se contagie a los demás sin imponerlo.
Tema en tanto todo Gobierno tiránico o antipopular a la Mas.:, porque
nunca el Despotismo ha conocido enemigo más implacable que ella.
Calificar a la Mas.: como un Factor de Poder supone más de un riesgo. La
Ob.: sin duda influye en los avatares de las sociedades en que se instala, y
además de poseer una vocación de servir, los Gobernantes muchas veces han
requerido o necesitado su consejo, de provecho. Somos en el Mundo Prof.: un
Pilar de las Democracias, y eso no puede negarse. Sin embargo la acción masónica,
siempre reservada, ha sido malinterpretada como la de un "poder enquistado
y manejador oculto en las sombras de los Gobiernos"; pero nada más lejano
a esta realidad, y aunque esta opinión mucho mal nos ha hecho, la Ob.: es de
acción positiva y prefiere reservar energías no para refutar sino para actuar
bien.
QQ.: HH.:: A veces nos sucede que nos preguntan qué es la Mas.: o qué
significa ella para nosotros. ¿Cómo transmitirse o explicarse algo que sólo
se siente a quien no lo conoce? Lo único que la gente verá son nuestras Obras,
y ellas hablan por nosotros. Hagamos pues en consonancia con lo que creemos, y
mostremos lo que en realidad la Mas.: realmente es: un Camino con Corazón.
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SOBRE
QUÉ ES LA MAS.:
La inmensa mayoría de nosotros ingresa a la Mas.: sin conocer siquiera
someramente en qué consiste. Sin mucha información al respecto, salvo la que
provenga de algunos libros o de algún H.:, la única que vamos adquiriendo
se obtiene por nuestra asistencia regular y según nuestra propia
vivencia en la realidad de la Ord.:. La verdadera esencia de la Mas.: se
adquiere a través del Aprendizaje, la Instrucción, la Práctica y el Tiempo,
porque ésta no se muestra sino a quien persevera en sus ideales. Pero ¿qué es
la Mas.:? Cada uno, conforme a sus condiciones intelectuales o a su trayectoria
o vivencias dentro de la Inst.:, posee una idea particular sobre ello, concepto
que se perfecciona y reelabora en el devenir, pero aparte del individual existe
un concepto colectivo de Mas.:, ya que si ésta es tarea de todos, durante su
construcción también la vamos definiendo y redefiniendo. El contenido y
significado de la Mas.: es algo que se descubre con Trabajo, Experiencia y
Paciencia, y su verdadera razón no se oculta a nadie que quiera saberlo honrada
y sinceramente. Pero el concepto de Mas.:, tanto individual como colectivo, es
dinámico y se perfila con la Labor y el Tiempo, de ahí que lo que se conozca
como tal por los libros es insuficiente por teórico y por estático.
Existen quienes necesitan definiciones sobre la Mas.: para ubicarla
conceptualmente. Las definiciones, como se sabe, siempre pecan de parciales e
incompletas. Pero examinemos algunas.
Es verdad que la Mas.: es una Sociedad, o algo más que ello: una
Fraternidad, ideal expresado en uno de los vértices de nuestro Tríptico. Por
el hecho que nos reconozcamos como "HH.:" admitimos una unión
espiritual más estrecha y comprometida que la simple camaradería de un Club, y
por eso nos definimos también como una "Cadena" sólida y unida de
Eslabones de Metal puro, Eslabones que representan a cada H.:. Somos asimismo
una Fraternidad reservada o discreta, y no somos una sociedad secreta donde
nadie conoce a quiénes la integran y a veces los propios afiliados no conocen a
sus autoridades. La Mas.: tiene en el Uruguay personería jurídica desde 1882,
sus autoridades son conocidas públicamente y dan reportajes a la Prensa; sus
edificios están a la vista de todo el mundo y sus teléfonos figuran en la Guía
Telefónica. Ese carácter reservado la ha conceptuado a la Ob.: ante sus
detractores como un foco revoltoso, un grupo sospechoso o una "rosca"
o entidad organizada para el mutuo provecho o la dominación de las estructuras
políticas nacionales e internacionales. Pero eso no es la Mas.:, que nunca ha
salido al cruce contra tantas mentiras creyendo (quizá hasta ingenuamente) que
basta con que la Verdad se muestre por sí misma. La discreción tienen un propósito
fundamental en la Ord.: porque es el ambiente propicio y necesario para que se
desenvuelva y porque no hace alharaca de su Obra, y se ha preferido no perder
tiempo ni fuerzas en el debate contra quienes ven en la Inst.: una Secta o Célula
de fines inefables, canalizando por el contrario las energías en forma positiva
dentro del propio Trab.: masónico. Y por cuanto abarca con su actividad e
influencia a todo el Orbe, y admite a cualquier persona sin distinciones con tal
de que sea honesta, la Mas.: se reconoce como Universal.
Una definición de la Mas.: muy común, que con variantes en su idea
recoge el conocido opúsculo instructivo "¿Qué es la Mas.:?"
y nuestra Constitución (que la trata como principio, como institución, como
programa y como pueblo -a cuya lectura nos remitimos-), y posee diversas
versiones conforme textos y autores, es la que a nuestro entender sintetiza
correctamente Serge Raynaud de La Ferrière en la siguiente: "Institución
filantrópica, filosófica y progresiva, que tiene por objeto el ejercicio de la
beneficencia, el estudio de la moral universal, el análisis de las ciencias y
de las artes y la práctica de todas las virtudes". Es una definición de
carácter institucional que intenta delinear a la Ord.: por sus fines, y si bien
dice bastante peca de definir a la Mas.: por lo que supuestamente hace o
persigue pero no por lo que es. No deja de ser demasiado vaga y superficial (no
hay en élla mucho que nos distinga de otros grupos filosóficos o Clubes) y es
asimilable para los extraños o Profanos, especialmente cuando resalta la obra
benéfica de la Ob.: para con la Humanidad, pero no contentaría a un verdadero
M.:.
La Mas.: no es sólo una Asociación o Frat.:,
sino que paralelamente la ubicamos como una "Orden" u "Obediencia",
que recuerda los grupos monásticos estructurados bajo una hermandad colectiva,
regulada por una Disciplina estricta bajo Sometimiento voluntario a través de
un Juramento y gobernada por una Autoridad verticalista. A diferencia de una
Orden religiosa, la Mas.: combina también un sentimiento de igualdad entre los
HH.: que se observa a rajatabla no importando el Gr.: o la antigüedad del M.:,
y la Autoridad se atempera por la limitación del mandato, que es periódico y
se renueva mediante sufragio, reconociéndose a la Directiva como primeros
circunstanciales entre Pares. Pero una peculiaridad es que el M.: se encuentra
ligado por un Juramento de Fidelidad y Silencio no sólo ante los Profanos sino
ante los HH.: de Grados inferiores por los secretos que va descubriendo en su
ascenso, lo que nos evidencia una estructura de enseñanzas veladas o reservadas,
esotéricas, a las que se comienza a conocer por un requisito previo
indispensable cual es el de la experiencia de la Iniciación, de ahí que la Mas.:
es conceptuada como una "Orden esotérica" o "Iniciática".
Otra definición de Mas.: que tomamos de autores ingleses, como Oswald
WIRTH, es esta: "La Mas.: es un sistema filosófico velado por alegorías e
ilustrado por Símbolos". Es una conceptuación muy amplia y dinámica, que
apunta al conjunto de creencias que nutre a la Inst.: y resalta su carácter
Esotérico-Iniciático. La Ord.: no posee textos de enseñanza oficial salvo
ciertas lecturas de orientación disponibles que no hay obligación de consultar
y donde lo allí dicho corre por cuenta y no tiene mayor valor que la autoridad
del escribiente, porque se entiende que las Leyendas y Símbolos contienen sintéticamente
toda la riqueza ideológica de la Ob.:, que no podría estar contenida en todos
los libros que se escribieren. Son pistas que el M.: debe estudiar y comprender
para descubrir su contenido, lo que podrá lograrse conforme a las luces e
inquietudes de cada uno. Por otra parte, en los Rituales hay también mucha
filosofía. También existe la conceptuación de un Símbolo Máximo, Ser o
Ideal Superior bajo cuyo nombre dirigimos nuestras vidas que es el G.: A.: D.:
U.:, lo que provocado grandes discusiones sobre si la Mas.: es o no una Religión.
Si la Mas.: es un Camino de Reencuentro con ese Principio Fundamental que es el
G.: A.: a través de una Doctrina de Elevación Moral, de la Educación Interior
y de la Construcción de una Humanidad evolucionada, ¿por qué no
caracterizarla como Religión, no como institución de creencias sino como forma
de vivir trascendental? Quien opina cree que la Mas.: es una Religión, pero es
un decir que sólo corre por su cuenta. Pero en definitiva, la definición de
Mas.: sobreapuntada como sistema filosófico de Leyendas y Símbolos se limita
al aspecto teorético, destacando su naturaleza especulativa, pero no toma en
cuenta la Práctica o la Experiencia, que ha dinamizado y enriquecido con los
siglos a la Ord.:, ni considera la labor desempeñada por élla dentro de sí ni
en el campo profano.
El Trabajo, la Experiencia y la Práctica como componentes indispensables
del quehacer masónico denotan a éste como un Oficio o Arte, Arte Elevado
porque es espiritual y reservado a quienes son dignos y aspiran a un noble Corazón,
un Arte que se domina solamente por Almas seleccionadas, y así se habla también
de la Mas.: como un "Ars Regia" o "Arte Real", donde cada
H.: es su Rector y Sacerdote, el Obrero, la Cantera, la Herramienta , la Piedra
y la Obra, recordando a las épocas en que la Mas.: nucleaba a obreros y
artesanos de la construcción (Mas.: "operativa"), aunque el Trabajo
es hoy netamente filosófico e intelectual.
QQ.: HH.:: La Masonería es todo esto y por supuesto mucho más. Nosotros
preferimos entender a la Mas.: como una Plantita, a quien dedicamos todo nuestro
esfuerzo y cuidados en forma constante y con cuya contemplación nos
regocijamos. Como en "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry, no
es la única Rosa, pero es la nuestra y debemos quererla como única porque con
el transcurso del tiempo ella tiene un poco nuestro y nosotros un poco de ella,
transformándonos en un Ser Indivisible consustanciado. Para comprender a la
Mas.: primero es necesario quererla. Es extraña y a veces contradictoria, pero
en ésto radica su belleza. En lo demás, y como dijera Mackey, aprender Mas.:
es aprender nuestro Trabajo y realizarlo bien. Con el devenir ustedes sabrán
por qué, recordando al H.: Ricardo Colaneri, la Mas.:
"- Pese a
ser racionalista, jamás podrá expresarse ni quedar contenida en una fórmula.
- Pese a ser
fraterna, está muy lejos de agotarse en la práctica de la beneficencia.
- Pese a que
practica la Tolerancia, no obliga a convivir con los perjuros o simuladores.
- Pese a ser
libertaria, es una Orden u Obediencia.
- Pese a que no
es una religión, al menos en la acepción corriente del vocablo, tiene una
creencia.
- Pese a tener
una creencia, no es sectaria.
- Tiene
principios inmutables y un cuerpo doctrinario, sin ser dogmática".
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HIJOS
DE LA LUZ
El vocablo "Francmasón", otra de nuestras denominaciones,
significa "Libre Masón" o "Libre Albañil", que denota una
particularidad muy especial de esta antigua Corporación de Albañiles de la
Edad Media que poseía un estatuto especial y diferente al de otras
Corporaciones, y en inglés es "Freemason". "Freemason" es
asociado por los autores nórdicos a una supuesta etimología del antiguo
egipcio "Phree Messen", que sería otra acepción de la palabra
"Freemason" o "Francmasón", y significaría ni más ni
menos que "Hijo de la Luz", un atributo que también suele
caracterizarnos en nuestras referencias.
Los Masones nos consideramos "Hijos de la Luz" porque nos
creemos nacidos a través de la Inic.: misma hacia una Realidad nueva que
nosotros denominamos "la Luz", que se nos brinda en la Consagración,
y que se supone nos guiará como nuestra Madre en el Sendero de la Vida. Es en
la Inic.: que nos despojan de las tinieblas y nos dan las armas de la Luz (Rom.
13:12), donde se nos hace brillar la Luz en nuestros corazones para hacer
resplandecer el Conocimiento de la Gloria de Dios (2 Cor. 4:6). También la Luz
es un atributo de la totalidad del G.: A.: D.: U.:, en la que está envuelto
(Sal. 103:2; Jn. 1:4-9 y 8:12).
El M.: tiene un llamado especial y una vocación por la Luz, de ahí su
identificación como participante de una misma Esencia de la que él se supone
originado. La Mas.: busca y aspira a la Luz, pero ¿a qué Luz nos referimos
cuando hablamos de la "Luz Masónica"? Obviamente que no es otra sino
la Luz de la Verdad, por ello hay una correlación entre el obrar en la Verdad
como requisito previo para sentirse atraído por la Gracia del G.: A.: D.: U.:,
de ahí que el que obra la Verdad viene a la Luz (Jn. 3:21). Nosotros la
personificamos en ese Gr.: Simb.: que es Dios o el G.: A.: D.: U.:, al cual
consagramos toda nuestra labor. Hijos de Dios, Hijos de la Luz. Disfrutemos de
la misma porque no es únicamente un Don, sino la consecución de un esfuerzo de
superación, catalizado en el proceso de la Iniciación que no todos alcanzan. Y
como todos somos Hijos de la misma Madre, estamos hermanados también en la Luz.
Recordemos que la Luz tuvo que surgir para posibilitar la Creación (Gen.
1:3), y que la Luz es el atributo de la Vida (Jn. 1:4). Empero la Luz masónica
no es una Luz de vida física, sino una Luz de Vida Anímica, de cuya naturaleza
participamos. Y porque el M.: es Hijo de la Luz, él mismo es también Luz
porque está hecho de Luz misma. Dondequiera que esté debe irradiar
Espiritualidad, dar Verdad, impulsar Ardores de Superación. Somos Iluminadores,
pero no Iluminados, de ahí nuestra intervención activa donde nos toque
influir. Con todo, reconozcamos límites. Somos Luz y Energía, pero somos sólo
una Chispa de la Luz Divina, por lo que seremos conscientes de nuestra modestia.
Captando conceptos de Carlos Bolaña en una de sus alocuciones, tenemos que
alumbrar nuestro entorno y ya haremos bastante; si tenemos tiempo llegaremos a
toda la Humanidad. Estamos para guiar, pero no caigamos en el mesianismo mal
entendido que subestima a los demás y nos arrogaría una misión a la quizá
todavía no estemos dignos; porque tenemos primero que dominar nuestra Chispa
para que produzca buena Lumbre, pero antes deberemos probar cómo ilumina
nuestra Casa. La Mas.: también es Luz, formada por todas nuestras Luces juntas,
que se enriquece y nutre de la Verdad, por ello su ineludible compromiso con ésta.
QQ.: HH.:: Estamos hermanados respecto a nuestra común Madre-Luz de la
Verdad, con la cual se identifica la Ord.: misma. No hay mejor amparo ni cobijo
que ella, a quien debemos siempre recordar en todo momento. Como dijera Jn.
12:36, puesto que tenemos Luz, creamos en la Luz para ser Hijos de la Luz. Y
sobre todo, irradiemos Luz donde estemos y donde se nos necesite.
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SOBRE
LA EXPERIENCIA DE LA INICIACION
¿Qué es para nosotros la "Iniciación"?.
Ciertamente, para el Masón Místico es mucho más que una Ceremonia o
Celebración de Admisión.
Es una Experiencia "traumática" o
"diferente", que espiritualmente hay quienes desean asimilar a una
verdadera "Experiencia Mística". Pero no habrá de verse como una
Revelación.
La Iniciación es una Experiencia de Liberación o de Autoliberación,
que detonará un movimiento continuo que incitará a marchar hacia la Luz (Bauer
y Samacoitz).
Se habla de la Iniciación como un Tránsito o Entrada en un Proceso de
Autoelevación Espiritual.
Pero la Iniciación es también una Regeneración.
En la Iniciación no se encuentra el Secreto de la Masonería, sino tan sólo
el Principio para comenzar a buscarlo.
Cuando de la Muerte Santa de la Noche pasamos al Renacer Glorioso del
Nuevo Día, también nuevas posibilidades de ser mejores y diferentes se nos
despierta. Entre oscuridades y alboradas acumulamos y aprendemos de las jornadas
vividas, y tras el descanso nocturno nos levantamos con nuevas posibilidades
para usarlas con mejor provecho. Quien comprende que su Vida está comprometida
con un Movimiento Evolutivo descubre que le es menester asentar el cúmulo de
Experiencias para decantarlas y retransformarlas en nuevos influjos. En este
proceso cotidiano y sujetos ordinariamente a las Leyes de Causa y de Efecto, en
determinado momento no podemos manejar la acumulación de acontecimientos y se
crea tal situación de Tensión o Vacío con la Existencia que en ocasiones se
nos detona una Crisis, de la cual no podremos salir sino a través de un
profundo Sufrimiento, semejante a una Muerte en Vida, pero que es el paso
necesario para replantear nuestra situación y abrir Caminos Alternativos que
nos introduzcan a soluciones de Ser positivas. Estamos destinados a ser felices,
pero vivimos sumergidos en el tembladeral de la cotidianeidad, de fuerzas
externas que no nos dejan ser nosotros mismos y nos sumergen en sensaciones
permanentes de angustia y ansiedad. Dentro de un Mundo donde no acostumbramos
ser los Soberanos de nosotros mismos, en determinado momento será necesario dar
un "Golpe de Estado Interior" para retomar nuestras propias riendas y
ser los Gobernadores o Arquitectos de nuestro Destino, lo cual supone
concientizarse con mucha valentía en la necesidad de entrar en un Proceso Auténtico
de Transformación interna. Ser dueños de nuestra Realidad implicará
sufrimientos, rehuir a nuestras pequeñas comodidades personales, repudiar a la
consideración ajena, someterse a pruebas inquietantes. Pero sin riesgos y
renuncias nadie podrá emprender un Camino de Elevación Espiritual, necesario
también para una vida más digna y armoniosa con lo que nos rodea.
Es nuestra Existencia estamos en forma constante llamados u obligados a
cambiar para evolucionar o mejorar. Lo contrario es caer en un enredo de errores
de vicios, o esclavizarse a falsos señores e ídolos de la concupiscencia, todo
destinado a la Destrucción. Después de todo, toda Evolución Humana no es más
que un Capítulo dentro de una constante Ley de la Naturaleza. Quien quiere
transformarse y cambiar en serio emprenderá un Reproceso radical e invariable
en tres aspectos: el Espiritual, el de la Personalidad y el de la Relación con
el Mundo. Como San Agustín, tarde o temprano debemos dejar de decir "Mañana,
mañana", y en cierto aspecto esta Reprogramación deberá ser tan profunda
que implicará un desandar y recomenzar, redefinir estructuras y concepciones.
Como si tuviéramos que ser diferentes personas, o "matar al anterior para
que nazca otro", lo que implica superar otra forma de ser anterior que no
nos beneficiaba. ¿Y por qué esta necesidad de Transformarse de modo absoluto?
Ciertamente por un propósito más pragmático de lo que se cree. Porque nadie
es feliz arrastrando una Vida tras lo Material y donde uno no pone las Reglas de
Juego en esta subsistencia, siempre tras una Felicidad que nunca llega, necesitándose
entonces un Camino diferente o más directo. En segundo término porque
asumiendo un compromiso con Valores y Destinos Trascendentales podemos
comprender y enfrentar con mejores fuerzas los avatares de la Lucha por la Vida,
sin secretos ni problemas. Como
dijera Jesús, un compromiso con un Camino Superior nos dará por añadidura
todo lo terrenal que necesitamos (Mt. 6:25-34; Lc. 12:22-31). Generar una Vida
mejor, más saludable, elevada y espiritual nos permitirá otear desde arriba y
entender para manejar mejor las Leyes de lo Cotidiano, posibilitándonos mejores
logros. Con las miradas en las
Alturas para divisar con mayor amplitud el campo reconoceremos de forma más
eficiente el terreno a avanzar, captando todas sus dificultades. Cambiar es
también una experiencia nueva, necesaria si se quiere mejorar, que implicaría
reconvertir y hasta aniquilar pautas y propiedades para sensibilizarnos al
llamado de las Alturas trascendentales y a un mejor Destino. En esta Necesidad
impostergable, una extraña Ley de Afinidades nos aproxima a la Masonería, que
es un Camino de Conversión y Transformación más como puede haber otros, pero
donde la nota clave es marcada por el hecho que propio Individuo decidirá ser
su propio Maestro. La distancia entre la inevitabilidad de cambiar radicalmente
y la Masonería la pondrá el propio Hombre, medida de todas sus cosas; puede
estarse tan cerca como quien se encuentra en el Umbral de una Puerta, o tan
lejos como con respecto a las Estrellas. Pero no se puede asumir la Masonería
sin una Mentalidad deseosa de superar la cotidianeidad. Sin embargo, falta algo
más.
Los MM.: creemos que no se puede realmente emprender una tarea de
Superación sin pasar por un Esfuerzo o Proceso de Experiencia (Emocional-catártica-psicológico-moral-espiritual)
compuesta de una serie de Etapas o Pruebas que conocemos como la "iniciación".
Muchos conocen la Ceremonia de la Iniciación pero no han captado ni
vivido realmente el tránsito o Experiencia Iniciática. Memora R. Swynburne
Clymer que la Iniciación Verdadera es un Proceso Interno; la Celebración
exterior por sí no tiene vida y sólo simboliza, ilustra.
En sentido Espiritual la Iniciación cataliza la personalidad sacándola
de la simple contemplación, curiosidad y asombro, en un proceso activo que le
exige la total disposición de las cualidades personales (el llamado
"Despojo de los MMet.:") y de sus sentidos, concentrando todas las
Energías para el Descubrimiento y la Totalización con lo que llamamos "la
Luz". En esta entrada una Realidad Parte, que "trauma" la vida
misma del Iniciando al punto que ya nada será vivido como antes, será
necesario producir una Desprogramación (remarcando este término en el sentido
de “conmoción de estructuras y de defensas e insensibilidades de la
psiquis” y no como una "Alienación" donde el Hombre deja de ser sí
mismo para adoptar los patrones de una Superestructura) profunda, manejando el
ánimo del Neófito entre el aturdimiento y la incertidumbre, para desatarle una
Crisis Interna que lo haga más sensible a las Pruebas de los Elementos donde se
adquirirá conocimientos básicos que paulatinamente lo hagan receptivo a la
contemplación de "la Luz", que mirará al principio y no obstante
encandilado y desde lejos, como quien mira a algo en lo más interior de una
Casa (nuestro Oriente) desde la Puerta de Entrada. En el Nuevo Mundo o Estado
(representado en el Templ.:), en adelante la distancia entre el Hombre Nuevo
(transformado o reconvertido, "recreado", por la Recomposición que
provoca la Inic.:) y la Luz que para nosotros también simboliza la Verdad, la
manejará el propio Aspirante. A través de esta experiencia, llamada
"Iniciática", algo terminó, pero algo comenzará.
De la inducción en la Masonería por la Iniciación a comprender adónde
nos lleva como destino Ella mediará un todo. La Orden es vehículo de Superación
Personal a través de una Disciplina (más que Doctrina, la Ord.: es una
Disciplina), Gracia que obtenemos por la Iniciación, y por éllo entendemos a
la Masonería como un "Camino Iniciático". Porque la Iniciación no
se agota en sí misma sino que será el comienzo de nuevas posibilidades que hay
que experimentar, en la aproximación a un Fin Elevado que nosotros simbolizamos
con el G.: A.:D.:U.:.
Más que teatralizar ciertos comportamientos ceremoniales, la Iniciación
trasciende a una simple Ceremonia porque pretende que el Iniciado sienta y viva
a Pleno procesos Interiores necesarios para la Transmutación radical de una
Persona. Y la Masonería es un Camino Iniciático porque a a través de una
Vivencia de Destrucción y Recomposición Personal, debidamente sensibilizado o
receptivo se introduce al Individuo en una Forma de Vida que por ser muy
compleja se deberá avanzar y profundizar gradualmente, con vistas a pulir
durante el proceso las facetas o aspectos de la Personalidad para poder penetrar
a Nuevas Alternativas. En realidad, la Iniciación es el Comienzo de un Proceso
Dinámico de Reestructura y Trabajo permanente, trascendiendo como único pasar
a ser una Experiencia reeditable o recapitulable, cotidiana y constante en el
Masón con se contentará con lo Primero (por así llamarlo) y aspira a
adelantar. Vale decir que la Iniciación en sentido cabal no es sino la partida
de Nuevas Iniciaciones o Despertares de la Consciencia.
Con la Iniciación el Mundo toma otro significado, pasando a ser un
Laboratorio de Experimentación (no un Valle de Lágrimas karmático) y donde
forjamos nuestra Temple Espiritual, a través de ámbitos de Peregrinación que
abrirán sucesivas y diferentes perspectivas, comunicando a Nuevas Puertas y
Senderos de Realización. Y porque la correcta Iniciación es una Vivencia
Interior permanente y diaria, observando, corrigiendo y recapitulando
conocimientos y aconteceres "entramos", "nacemos" o
"renacemos" siempre. Lo que en Arte Real se llama "Iniciación"
es tan sólo una primera Entrada, y la Ob.: se hace Iniciática porque
continuamente nos prepara y organiza para nuevos y continuos Aprendizajes. Así
mucha razón asiste a Paulo Coelho cuando expresa que "la Búsqueda
Espiritual esta hecha de constantes comienzos (de ahí la palabra
"Iniciado", aquel que esta siempre por iniciar algo), y la única cosa
que cuenta (siempre) es la voluntad de seguir hacia adelante".
En otra perspectiva, la Masonería es Iniciática porque abre un Camino o
Proceso Selectivo, no disponible para cualquiera sin que por ello se la pueda
catalogar de "elitista". Incluso no basta tener condiciones morales
aceptables (o aun excelentes (desde el punto de vista de la media cultural) para
ser Masón, aunque ya sería bastante. Porque el Iniciado se compromete a seguir
avanzando en terrenos de Realidad inaccesibles o en Senderos de Misterios
incomprensibles, Misterios que escapan al entendimiento del común y a los
cuales se puede acceder, como es sabido por la Iniciación, mas no por la
Iniciación que se agota en lo Ceremonial y se teatraliza. Al Iniciado se le
exige, para penetrar con propiedad en los Misterios, nuevos Ojos, como ánimo
para descubrir el Misterio de Sí Mismo porque si no, no comprenderá el Secreto
de lo Exterior.
¿Y cómo se penetra en el Sendero Iniciático? Primero, se entiende que
el Neófito está dispuesto a hacerse Dueño y Conductor de su Vida, pero para
manejarse se le hace mirar desde una teatralización o vivencia de Dramas la
Tragedia de sí mismo desde afuera, como sólo pueden verse desde afuera quienes
mueren, y reconocer a un Gran Enemigo a superar, que es paradójicamente el Ego
mismo. El Iniciado se compromete a vivir una Pasión o Crisis dolorosas que lo
llevará a un Aniquilamiento o Muerte con vistas a una Reunión consigo mismo
pero despojado de elementos que lo desviaban del objetivo que posibilita la
Iniciación (llamado en el Arte Regio "Excrecencias"), revistiéndole
de Dignidad. Recordando a Angelus Silesius, no basta comprender el Drama de Jesús
sino que Jesús tiene que morir dentro de nosotros mismos, y con esta imagen nos
recuerda que el Sendero Iniciático nos invita a vivir y a recapitular
continuamente la Muerte internamente para darnos y sentir paradójicamente más
Vida, como también nos demuestra que la Iniciación es una experiencia de todos
los días. A través de la Iniciación, una vivencia de profunda Transmutación.
nos hacemos por la Victoria o Consagración acreedores a disfrutar un Mundo
diferente, pero nos debemos ganar el Derecho de Piso en forma permanente,
peleando día a día en una Batalla muy dura, y como dijera Wirth, abriéndonos
paso por las concepciones mal avenidas, negándonos y destruyéndonos, para
poseernos y llegar a la Luz de la Verdad. Por ello el Drama Iniciático hace ver
al Aspirante que redimensionándose puede triunfar sobre las Pruebas o Etapas
que le depara la Vida y la Aventura del Perfeccionamiento.
A su vez, cada Prueba o Etapa es una “Subiniciación” o una Iniciación,
en la medida que cada una de ellas abre a un Estado de Percepción diferente.
La Iniciación es un Estado Evolutivo y de Perfeccionamiento permanente.
Que requiere constantemente Pruebas, dominio personal, tristezas, desengaños,
fracasos y una renovación diaria del conflicto (R. Swynburne Clymer).
Como dijera Wirth, se exige buena moral porque el Camino Aureo exige
disciplina moral, pero no alcanza. Muchos no comprenderán la Masonería, aun
formalmente admitidos, porque no sabrán vivir en la Iniciación su aceptación
de Pobreza espiritual e intelectual, ni están dispuestos a morir en el Gran
Secreto, ni elevarse por sobre los conflictos, para purificarse. El Sendero de
Perfección en más requiere exactamente lo mismo para avanzar. El Proceso Iniciático
no es una representación de hechos externos, sino un Compromiso Místico para
vehiculizarse en Esencia para participar de la Esencia Misma del G.: A.:
D.:U.:.. Y la Vía Iniciática no se transita para padecer y sufrir, sino como
Precio para el Desarrollo que posibilita la Redención y el Triunfo Hermético,
que es (para nosotros) con nuestro Fin mismo, llamémosle Dios, Luz o Verdad.
La Aventura Mística de la Masonería toma consistencia como Camino Iniciático
a través de la Muerte y la Resurrección, Redención o Renacimiento de la
Iniciación, pero requiere en más osadía y Valentía para penetrar en los
Misterios y Secretos de la Vida. Abiertos a través de la Experiencia Iniciática
a una Nueva Realidad, comprendemos que nuestro Sendero tiene por Fin y Destino
la Luz de la Vida y de la Verdad, que es posibilitado a través de un Proceso de
Transformación o de Reiniciaciones graduales pero permanentes para lograr un
Material Espiritual más Puro y Resplandeciente, digno para sentir nuevas
verdades inaccesibles al común. Lo que nos diferencia de otros hombres buenos
es que hemos asumido un Compromiso o Disciplina de Perfeccionamiento
Trascendental, negándonos a la cotidianeidad y deseando asumir nuestras
riendas. En el Proceso nosotros seremos el Material a transformar, pero a su vez
los Arquitectos, los Obreros y las Herramientas, para dignificar una obra
positiva de Liberación Interior, que se elevará como Tributo Digno para un
Principio Superior a quien consagramos las fatigas de nuestro Viaje, conocido
por nosotros como el G.: A.: D.: U.:.
Y hasta aquí nuestra personal opinión sobre la Iniciación, que cada
uno enriquecerá y rellenará con su propia experiencia.
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SOBRE
LA RELIGION, EL ATEISMO Y LA MASONERIA
El problema de la Religión y la Masonería, o mejor dicho el problema de
la Masonería en relación con la Religión, es una de las cuestiones más polémicas
de la Obediencia. Ligada la temática a cuestiones históricas y atendiendo a
las diferentes ópticas ideológicas dentro de nuestro
movimiento, se proyecta a nuestro entender la discusión en dos vertientes: 1)
Qué relaciones existe entre Religión y Masonería; 2) Si es o no la Masonería
una Religión. En tan álgido entredicho pretenderemos sumar nuestro pretendido
aporte, que tememos a muchos no conformará o será objeto de refutaciones. Como
el tema Religión y el del Ateísmo en la Orden se encuentran entrelezados o
poseen ciertos puntos de contacto, en su relación con la Masonería nos gustaría
tratarlos dentro de un mismo Capítulo.
La Gran Logia Unida de Inglaterra ha llegado a proclamar a la Masonería
ya como una Religión (carta a la Gran Logia de la Masonería del Uruguay en
1950), ya como un Auxiliar de la Religión (1981), y ha llegado a negar a la
Masonería como Religión (1985). Muchos Autores y Hermanos autorizados y con
todo su derecho han negado a la Obediencia como una Religión. Todas estas
opiniones tienes sus razones y fundamentos, y son todas respetables. En
definitiva, cada Masón dará al tema la respuesta que él desee.
I.
El Fenómeno Religioso y la Masonería
Recordando a Leadbeater en las diferentes teorías sobre el Origen de la
Masonería (Auténtica, Antropológica, Mística, Oculta), veremos que sea cual
fuere la orientación que se siga siempre encontramos la Masonería asociada o
ligada a Creencias de base Teogónicas. Para quienes conciben a la Orden como
procedente de antiguos cultos que se pierden en la Historia o en el Antiguo
Egipto, siempre se encuentra conectada dentro, paralela o coexistente de las
concepciones teológicas y religiosas de la Epoca. Los relatos concernientes a
los diferentes GGr.: muestran orígenes vinculados a Cuerpos Teocráticos,
Ordenes, Colegios de Profesiones influídos por la Religión institucional
oficial de las diferentes épocas. En la Edad Media, las antiguas Corporaciones
de Libres Masones tienen una profunda base religiosa, creen en Dios, tienen
Santos Patronos Protectores, están destinadas originariamente a la Arquitectura
de carácter religioso (Templos, Catedrales). Los primeros importantes doctrinos
de la Masonería Moderna fueron Clérigos (Anderson, Desaguliers), y las
invocaciones al G.: A.: D.: U.: como Dios son explícitas en muchos textos y
RRit.: desde hace ya tiempo inmerorable. El Cuerpo de Doctrina y la Emblemática
masónica desde siempre comparten Símbolos de las Religiones (la Menorah, la
Estrella de David, la Cruz en ciertos Grados, la Biblia en la Masonería
Regular, por citar elementales ejemplos), y en los siglos XVIII y XIX fue
tolerada o perseguida como "Secta" por la Iglesia Católica. Pero por
otra parte y en contextos históricos de ciertos países como Francia y el
Uruguay, polémicas y enfrentamientos temporales con los movimientos religiosos
vernáculos llevó a la Masonería a querer distanciarse de lo religioso.
Todos recuerdan la famosa frase de las Constituciones de Anderson que el
Masón no puede ser "ni un estúpido ateo ni un libertino
irreligioso", cuya Autoridad histórica parece Tabú controvertir para
algunos. Cuando se postuló a Sierra Partida como Gran Maestre de la Gran Logia
de México, alguien objetó su candidatura recordando esta frase ya que Sierra
Partida era precisamente Ateo. Y éste contestó: Sí, es cierto, pero ¿Qué
tal un Ateo Inteligente?
Un Landmark de la Masonería Regular ha sido la Creencia en un Gran
Arquitecto del Universo o Ser Supremo (en el Uruguay es el Landmark No. II), que
en sus orígenes claramente se asociaba a Dios aunque hoy se deja que cada H.:
se lo imagine y componga como quiera. Pero el Gran Oriente de Francia, hoy la
mayor potencia masónica en ese país, sustituyó la invocación de sus trabajos
bajo el lema "A la Gloria de la Humanidad" y borró su Referencia
oficial al G.: A.: D.: U.:, lo que le valió la ruptura de relaciones con la
Gran Logia de Inglaterra por 1877.
La Masonería se define tradicionalmente como una "Asociación
Filantrópica, Filosófica y Progresiva", o "Sistema Moral", para
pretender según algunos separarse conceptualmente de una definición como
"Religión". De hecho, no se mete con las creencias personales
trascendentales de sus miembros, y prohibe todo debate o discusión religiosa en
las TTen.:, no pontifica sobre dónde se encuentra la Verdad y deja que cada uno
defina y entienda cualquier Principio Superior como él lo desee. Basado en ello
muchos H.:, y destacamos en nuestro país los esfuerzos del Il.: y Pod.: H.:
Roberto Gerla, han entendido que la Masonería no es una Religión por cuanto no
define la verdad, no afirma, no dogmatiza, y deja que cada uno defina al G.: A.:
D.: U.: como quiera.
Es cierto que para prohibir las discusiones o debates sobre Religión en
las Logias (mejor dicho sobre cuál son las mejores Religiones positivas, ya que
nunca se prohibió la discusión de la Religión como Fenómeno Humano en un
sentido general y no dogmático), la misma Masonería se sintió en ocasiones
necesitada de abjurarse a sí misma como Religión. Pero es ello ante todo, una
cuestión metodológica para la viabilidad de su funcionamiento. El Método por
sí no determina ni define la Naturaleza de una cosa. Prohibir las discusiones
religiosas en la Masonería por tanto no la hace ni irreligiosa, ni intolerante
de las Religiones.
No obstante lo expuesto, no podemos negar que en las Emblemas, Signos, Símbolos
y Enseñanzas de la Obediencia hay innegables influencias religiosas, al punto
de considerársele por algunos a nuestra Augusta Institución como una "Síncresis"
de carácter Teocéntrica, malgrado su reniego de ello. Incluso el Elemento
"Mágico" que subyace en lo Religioso, es como destaca Gargiulo otra
característica que comparte la Masonería.
Hemos oído decir que la Masonería no es una Religión por cuanto no
tiene una Doctrina, Credo o Libro oficial, ni es Revelada, ni tiene Sacerdotes,
ni Dogmas. Pero éstos no son atributos necesarios de la Religión, o de las
Religiones. Los griegos y romanos no tenían una Doctrina, Credo o Libro Oficial
u orgánicos. Los hindúes no tienen uno sino varios Libros (a veces tan
contradictorios entre sí y según las sectas se toman algunos sobre otros), y
la Masonería reconoce como Libro de la Ley a la Biblia pero también al Corán
o a los Libros Védicos donde se practica profanamente dichas religiones. Las
Religiones romana y griega no eran "reveladas", y en el Judaísmo
actual, Hinduísmo, Islamismo o en el Budismo (para quienes consideran al último
Religión) no existen Sacerdocios oficialmente organizados o no se precisa
Sacerdocio para dirigir el Culto y la Adoración, si bien hay ciertos
profesionales del Culto en algunos casos (caso de los Rabinos en el Judaísmo o
los Imanes en el Islam, pero no son en sentido estricto "Sacerdotes").
En cuanto a los Dogmas, el Hinduísmo por ejemplo no los tiene, y en cuanto a la
Masonería ésta no puede prescindir de nociones tales como la de "Gran
Arquitecto del Universo" y tiene criterios precisos en los cuales basa su
Regularidad por fuera de los cuales no se reconoce a ninguna organización como
masónica, que son los Landmarks.
En otro aspecto debemos recordar que la Obediencia tiene Templos y
Rituales, un Sistema de Creencias ilustrado en Alegorías y Símbolos, cierto
Cuerpo de acción un Sistema de Creencias ilustrado en Alegorías y Símbolos,
cierto Cuerpo de acción Moral (como las Religiones PProf.:), a veces emplea
Oraciones o Plegarias rituálicas o improvisadas, y tributa su actuar a la
"Gloria del Gran Arquitecto" o "Gran Símbolo" si bien
actualmente ese concepto no tiene una concepción definida y queda librado al
contenido de cada H.: como ya hemos recordado. Mal que bien, no puede negarse
que lo Religioso, de alguna forma u otra, ha influído, influye y no es ajeno a
lo masónico. Otra cosa sería ignorar una Realidad. Cox Learche enseña:
"Debemos reconocer que la Masonería tiene un origen religioso. ¿Por qué
sus Templos? ¿Porqué la invocación al G.A.D.U. en todos sus Rituales?".
Paralelamente existe en la Orden dos vertientes, la Místico-Espiritualista
con cortes judeocristianos, rosacrucianos o teosóficos en algunas
orientaciones, y la Agnóstico-Racionalista que pretende prescindir del fenómeno
Deico, en ocasiones con fuertes vertientes Ateístas y marcada por el
Anticlericalismo. Tanto una como otra son hoy aceptadas y reconocidas como válidas
por la Masonería. Como sintetiza
muy bien el H.: Jorge Caillabet:, las concepciones espiritualistas y
racionalistas se enfrentan permanentemente buscando el camino apto, pero la
Masonería no puede ni debe descartar ninguna de estas concepciones porque su
Esencia, el Libre Pensamiento, hace que cada hombre pueda elegir su pensar. Pero
debe analizarse en sentido masónico, o sea, libre de dogmas o ataduras si el
camino elegido es el correcto, para que el resultado final sea libre. Para usar las palabras de Alain Bauer, debe existir
Equilibrio entre una dimensión íntima y una dimensión racional hacia siempre
una forma de Individualidad.
Quedará claro que la Masonería no es una Religión en el sentido
institucional y positivo. Tampoco es una "Secta" (movimiento religioso
positivo de reducidas dimensiones de adeptos). Debe entenderse el Concepto de
Religión desde un punto de vista diferente, mucho más Amplio, Trascendente,
Elevado y Universal.
Todos recordamos que la palabra "Religión" deriva del latín
"Religo, are" que significa "Volver a unir (lo que estaba
separado)". Su contenido se acentúa más en el Reencuentro que en la
Sujeción u Obediencia. Supone un Compromiso con lo Trascendental por lo
Trascendental mismo y no únicamente una identificación con una Institución.
De este modo lo Religioso no tiene que pasar necesariamente sólo por la mediación
o supeditación a una organización positiva u organizada, sino que puede aludir
a un Comportamiento o Forma de Ser apropiada para aspirar o llegar a ese
Reencuentro que reclama el significado de lo Religioso, a una Conducta para
poner al Hombre "en Sintonía" o contacto con ese otro Extremo. Si la
Orden y cada H.: dedica su tarea y tributa su vivir "A la G.: D.: A.: D.:
U.:" o al "Ingens Architectus", podemos ubicar los extremos de la
conducta masónica entre el propio Masón por un lado, y nuestro Gran Símbolo
por el otro. Más que un Camino, hay un verdadero Espacio entre el Hombre y lo
Absoluto donde el M.:, como Hombre de Buenas Costumbres y Libre, tiene
posibilidades de ir forjando su propio Sendero. En el Hombre Libre y de Buenas
Costumbres lo Religioso no se conforma con lo Institucional puesto que las
organizaciones llamadas religiosas positivas no han podido probar sean por sí
mismas el Camino y el hecho que no logren convencer a todos muestra su débil
relatividad. Las llamadas religiones positivas y organizadas, como dice Cox
Learche, tratan de la periferia de la Religión y se apartan de la sencillez de
la Verdadera Religión. En Masonería la dimensión de lo Religioso se confunde
con una Aventura Espiritual, de contenido más profundo que el que le da la
Religión Profana. Así la Masonería, más modesta, no se afirma como "El
Camino" y por eso se descarta como Religión positiva u organizada como
tal, ofreciendo por su parte Espacio como para que cada uno pueda construir su
Camino de Reencuentro, pero para el cual nos da ciertas Pistas que son las
Leyendas, Alegorías y Símbolos. Tampoco lo Religioso tiene que ser cuestión
necesariamente de Fe revelada, puesto que el Masón es un Investigador y un
Trabajador, no pudiendo evitar que su camino hacia el Supremo esté jalonado por
la Razón. Aun en sus creencias particulares, el Espíritu masónico no permite
al Hermano admitir su doctrina de creencias individuales o positivas sólo por
la Fe, porque su Razón no le dejará aceptar lo que no le convence.
En una Tumba del Cementerio Central de Montevideo que recuerda a un
antiguo H.: en el O.: E.: encontré esculpido un Círculo dividido en tres
partes con la siguiente inscripción: "Hacer el mayor Bien posible. Hacer
el menor Mal posible. Creer en algo Superior a nosotros mismos". ¡Sabio
legado! ¿Habrá acaso algo más Directo a lo Supremo que éste? Esto es una
Religión Natural, una Verdadera Religión Universal en cuanto por su simpleza
todos la pueden abrazar sin discusiones, sin instituciones positivas, basada en
la más pura Moral y sin más Dogmas y ataduras que estos tres principios. Más
que una organización, la Real Religión es una forma de actuar. Más que un
Camino, la Religión es Espacio. Cada uno, particularmente, es de este modo un
Sacerdote Militante que no pretende hacer conversos sino generar con su Conducta
un Crédito para que la Humanidad sea más Justa y Perfecta, para llegar a
compartir la Bondad del Supremo Principio y para colaborar como modesto Obrero
en la tarea de la Construcción Universal. Ese es nuestro personal aporte al
concepto de Religión. Puede ser que se objete que así se estaría
identificando el concepto de "Religión" con el de "Sistema Filosófico"
o de "Filosofía Práctica". Es una cuestión que nos tiene sin
preocupación, del mismo modo que al Budismo se lo parangona como Fenómeno
Religioso o Religión cuando en realidad bien podría ser un Sistema Moral con
vistas a lo Trascendente, pero en lo práctico aquél se ejerce en abstracción
a los debates conceptuales.
Pero si definimos a la Religión como una Forma de Ser, de Actuar y de
Vivir en la práctica del Bien con vistas al perfeccionamiento del Hombre y la
Gloria del Supremo, y si la Masonería busca exactamente lo mismo. ¿Por qué no
pueden identificarse así Masonería y Religión como lo mismo?
Mackey asevera que un gran número de escritores de ensayos u obras masónicas
en el esfuerzo de probar que la M.: no es una Religión han consumido inútilmente
su ingenuidad y su talento, quizá por miedo a pensar que podría sustituir al
Cristianismo o para querer diferenciarse de las Religiones positivas existentes
y de sus defectos. Para ellos la Ob.: es una institución eminentemente
religiosa por los elementos que contiene por su origen y contenido, porque
repasa conceptos de Religión e incluye la creencia en el ser y perfecciones del
G.: A.: D.: U.:. La devoción y piedad de la vida es invariable para el M.:. La
práctica de la Piedad y los Deberes hacia a Dios y con los semejantes. No se
hace bien sólo por los Estatutos de la Orden. Pero a diferencia de lo que
llamamos las Religiones en sentido institucional, no pretende ser ni asumir un
lugar en el mundo como sistema de fe y adoración sectaria, ni pretende ser su
sustituto. En todo caso, realza y da nuevos elementos para recalibrar
la fe del ya creyente en sus instituciones o sistemas de creencias.
Las señales, ceremonias, símbolos y alegorías masónicas inculcan
doctrina religiosa, pero es una Religión no sectaria, y no rehusa a ninguno por
su posición sectaria. Consideran a la Masonería la Religión trasmitida por el
Sacerdocio de Melchisedec que nadie puede definir a qué institución pertenecía.
Por ende la Masonería es una institución religiosa y deberá defenderla bajo
este principio el M.:.
Nosotros opinamos, dentro de este tema polémico y sin pretender
imponerlo como Verdad dejándolo tan sólo como conclusión particular, que la
Masonería es conforme a lo dicho una Religión, acorde a nuestra definición
de lo que es "Religión". Obviamente, no entendemos a la Religión
como una institución positiva u organizada con Dogmas, sino como una Forma de
Vivir y de Realizarse Trascendentalmente. Si concibiéramos a la palabra
"Religión" como Institución o Sistema de Creencias de Verdad que se
suponen provienen de lo Alto y estarían recogido en Escrituras Sagradas, con un
Proyecto de Salvación o Culto sistemático, todo Dogmático y Totalizante, es
claro que la Mas.: no lo es. La Humanidad ha probado por Experiencia que el
Fanatismo y el Sectarismo es desgastante, que destruye y que nos aleja de todo
Proyecto Evolutivo; aunque se pretexte como Religioso en la práctica nada tiene
que ver con lo Religioso. En verdad, eso es un concepto Profano o Profanizante
del sentido "Religión", que no encaja con la Definición Liberadora
del Espacio que nos lleva y liga con nuestro Gran Principio y con lo más
Profundo de Nosotros. Como el significado del G.: A.: D.: U.:, "Religión"
es un concepto que se rellena con el contenido de explicación que le da cada
M.:. Porque si "Religión" es para nosotros una Forma de Ser y Actuar
con vistas u orientados a un Designio Superior, dentro de un Espacio donde la
Libertad es el Límite para que el Obrar y el Pensar sea amplio, creativo,
fecundo y constructivo, creyendo en lo que se quiera creer, ¿por qué no
admitir que la Masonería no es una Religión en este buen sentido del término?
Nuestro Templo es el Universo Entero como tan amplia es la dimensión de la
Logia, o sea desde el Centro de la Tierra o desde lo más Profundo de nosotros
mismos hasta los confines del Infinito o hacia la Grandeza del Ser Supremo;
nuestro Sacerdote es Uno mismo; nuestro Credo es la Libertad y el Amor que se
trasunta en la Igualdad y la Fraternidad para los demás; nuestro Libro de la
Ley es aquel que cada uno reverencia cuyo Texto se aprende y cuya Enseñanza se
atesora en los más Nobles Principios y Virtudes del Corazón; nuestra Doctrina
es Hacer el Bien y Honrar con nuestro Trabajo a nuestro Gran Constructor. Esa es
nuestra pretendida "Religión Masónica", la Religión en su sentido más
Puro que recuerda las Enseñanzas de Grandes Iniciados como Jesús y que resumían
la práctica simplemente en Amar a Dios y al Prójimo como a uno mismo.
Cualquiera podría practicar esta Religión sin mengua de sus particularidades.
Y como la Masonería tiene los fundamentos sobre los cuales se asienta una
Religión sin Dogmas y que cualquier Hombre podría aceptar, eso es lo que marca
su vocación de Universal.
Dice Buck: "Quitad los agregados teológicos... y os encontraréis
con la Masonería". Sí, busquemos lo Coincidente y aquello en lo que están
de acuerdo las Religiones, y veremos que hay Unión en lo Principal. En esa
"Comun-Unión" está lo más Puro, la Religión Prístina que se hace
Universal porque compendia la Sabiduría de todas. ¿Acaso no coincide ese
Sendero común con lo que enseñamos nosotros?, por no decir: ¿no es lo mismo
que enseñamos nosotros? La Obediencia entonces se constituye en una Real o
Verdadera Religión Universal en cuanto compendia lo más puro y noble de todas,
y como enseña Swinburne Clymer, sólo por esta razón única y exclusiva de
abarcar, recibir y aceptar a todas
las Religiones, es Universal. La Masonería, por cuanto predica la Religión
Universal, es en cierto modo Religiosa en el sentido más elevado, adogmático y
asectario del término. La Masonería es según Wirth, la Iglesia del Progreso
Humano. Sin hacer ninguna referencia a las formas o modalidades de la Fe, provee
a través de sus Símbolos y Leyendas evidencias indirectas que operan
silenciosamente para establecer los grandes principios generales de la Religión,
haciendo del Amor a la Humanidad y a la Vida su verdadera Fe. La Religión Masónica
no revela, sino que invita a descubrir que hay más allá de lo profanamente
perceptible. El acierto de la Obediencia es ofrecer una verdadera Experiencia
Religiosa libre de todo sectarismo o exclusivismo, que cualquier persona puede
practicar, porque tiene por Base una Mentalidad Amplia. Sin ser cristiana,
predica una humildad verdaderamente cristiana que haría la envidia de las
Iglesias, con la diferencia que deja los Dogmas y las Teologías a los dogmáticos
y a los teólogos. La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, según la
"Revue Maconnique de Lyon" de 1840, sería "la doctrina misma de
Jesús", lo cual no debería escandalizar porque dicho Gran Maestro vino a
enseñarnos a actuar bien y no a fundar una Institución religiosa. A diferencia
de las religiones profanas, la Religión Masónica no pretende competir con
ellas. El único secreto es que la Religión se convierte en un elemento
aglutinador de las creencias de todos los Seres Humanos y no una cuestión que
los separa por lo que opinen. Mackey, autoridad doctrinaria indiscutible,
proclama que la Masonería es una institución religiosa, pero que preconiza
aquella Religión en la que todos los Hombres están de acuerdo, guardando en más
cada uno sus convicciones particulares cuyas especificidades la Obediencia
tolera libremente y en las cuales no se aventura. Después de todo la Masonería
tolera los sentimientos de Creencias de cada H.:, que luego cada uno aporta como
Ingrediente a ese Gran Puchero en la Búsqueda colectiva de la Verdad con que
todos los Masones hoy nos deleitamos pero del cual cada uno puede escoger lo que
más le gusta, con el propósito de Alimentarse y Crecer en el Conocimiento.
Parece mentira, pero para saber qué es Religión Verdadera en Masonería, las
Fuentes nos siguen abrevando. Dicen las Constituciones de Anderson que la Religión
que el Masón profesa es "la que todo hombre acepta, dejando a cada uno
libertad en sus opiniones individuales... De este modo, la Masonería es el
centro de unión y el medio de conciliar verdadera fraternidad entre personas,
que hubieran permanecido perpetuamente distanciadas.". Nuestra Orden sólo
pretende rescatar la Tradición más Pura y Universal de nuestra Relación con
lo Trascendente o del Fenómeno Religioso, que paradójicamente es la Doctrina más
antigua que captamos como la "Fe Masónica".
Ricardo Baronio decía que la Historia de la Religión es la Historia del
Progreso, donde la comprensión de los fenómenos del Universo pasa a ser
captada en situaciones mas nobles y racionales. La Religión es una actividad
del Hombre que experimenta cambios, que empieza a preocuparse de la captación
intelectual de la relación del Ser Humano con el Universo a través de una vida
de moral coherente y unificada. En su aspecto mas alto y desarrollado aspira a
un sentido de comunión con lo divino y a la paz y seguridad que deriva de la
entrega del individuo a la voluntad de Dios, pero expresa realmente una
necesidad moral objetiva, profundamente sentida y comprendida. Como en el
Sendero Camino Iniciático, la Religión es lo que cada hombre hace en su
soledad y desde su soledad. Esto lo elemental y primero. Y ello es un objetivo
esencial de la Masonería configurando su relación fructífera con el hecho
religioso. La Masonería, recuerda Torelló, es esencialmente espiritualista y
lo sigue siendo. Por didáctica recurrió a símbolos y se desarrolló a través
de Niveles, y posee orientación filosófica como también lo tiene la Religión.
Religión no es sinónimo de Iglesia, y debemos terminar con la costumbre de
referirnos a la Religión para aludir a instituciones como la Iglesia Católica.
El principio religioso no significa la aceptación de una Divinidad Personal ni
un concepto único de interpretación, sino que la Idea Moral que subyace
respecto al Hombre y a la Humanidad es la esencia de la Religión, aunque cada
uno le da su contenido (A. M. Cataldi). La Masonería es Religión puesto que
"Religa" a un Grupo de Profanos convirtiéndolos en HH.:. Pero en la
Orden nosotros mismos somos los que quedamos.
En cierta forma y como nos recuerda el H.: Goldenberg, la Masonería es
la Religión de las Religiones en el sentido que sin practicar ninguna de carácter
positivo o institucional, educa a respetar y a amar a todas, como también a la
que en Vida cada Profano o H.: para sí elige. La Fe del Masón es la Luz con
que el G.:A.:D.: U.: (en que el Masón cree como parte de su responsabilidad con
lo Trascendente) ilumina o dirige su Espíritu. Su acción está orientada por
una Norma Inspirada se crea en lo Divino o en aquellos Principios Morales en que
los Hombres se han puesto de acuerdo, que simbólicamente se dice compendiada en
un Libro de la Ley que se representa pero no tiene por qué
identificarse necesariamente con la Biblia, el Corán, ciertos Libros Védicos
u otros que acostumbre el uso masónico según el ámbito cultural de su región
o país. En cuanto a cómo maneja cada Persona su relación con Dios, la Mas.:
lo deja librado a su Libre Albedrío y a su Esfera Intima, aunque como Institución
en más no acepta ni recomienda la práctica
de una Religión Sectarista ni el Fanatismo.
Así y sin proponérselo ella misma, sólo como Camino o Propuesta de
Perfección, de Amor y de Unión del Hombre con lo Superior y con la Humanidad,
la Mas.: es una verdadera Religión "del más Noble y Puro Metal".
Por tanto, afirmamos que la Masonería es para nosotros una Religión, en
el sentido más Puro y Universal con que nosotros concebimos y según es para
nosotros la palabra "Religión": un simple Camino de Acción en el
Bien y de Reencuentro con Uno Mismo y con ese Principio Supremo del que venimos
y al que tributamos nuestras Obras. El concepto Masónico de Religión para
nosotros es propio, originalísimo y muy diferente al que le da el Mundo
Profano. Pero en cuanto al Fin de Búsqueda de la Verdad y Construcción del
Templo Espiritual propio y de la Humanidad, si la Masonería y la Religión
buscan lo mismo, ¿por qué no pensar que son lo mismo?
No nos asusta como se dice, por algunos y no sin cierto ánimo de tacha,
que algunos Grados del Sendero progresivo Masónico sean considerados
"Religiosos". En verdad todos los Grados, desde el Primero hasta
intuimos el Ultimo inclusive, lo son. En todo caso, son siempre
"Religiosos" en el Buen y Constructivo Sentido de la palabra y no con
acepción Profana o Profanizante. El
concepto de "Religión" debe pues, también interpretarse con otra
perspectiva, o sea con el Criterio Masónico y no con la idea mundana de
"institución de creencias positivas y axiomáticas" o de
"Credo". Quien ve en cualquier etapa del Sendero Progresivo nuestro
Dogmas o Religión en criterio positivo u organizacional,
a nuestro modo de ver no comprende que en los Estados de Conciencia
Acrecentada que representa cada Grado hay que Abrir y Expandir cada vez más la
Mente, y que los Conceptos o Símbolos deben captarse no en sentido Profano sino
en su Dimensión o Clave Iniciática. Por tanto la palabra "Religión"
debe pues, también interpretarse con Calibre Masónico.
La Masonería nos invita y no nos obliga a ser ejemplos vivientes de
virtudes y transmutadores de las acciones materiales en nutrientes espirituales,
manteniendo la Tradición del culto monoteísta del Dios de cada Corazón (lo
que cada uno cree por tal, no el Dios teológico) al que se designa con el
nombre genérico de "G.: A.: D.: U.:". Como Persona comprometida con
un Ideal Elevado, el Masón debe asegurarse en su Templo Interior la Paz que le
permita la comunicación con su Dios personal estableciendo nexos con planos más
elevados del ser, ejerciendo un Sacerdocio de la Vida para la G.: D.: G.: A.:
D.: U.:, y para una fluida comunicación fraternal que ilumine en el Amor y guíe
a la Humanidad en la senda del conocimiento espiritual y la reconciliación, en
un Mundo pleno de Armonía y Luz. En una interpretación auténticamente masónica
de estos contenidos, vemos que se preconiza un Justo y Perfecto modo de actuar
en relación a Uno mismo y de Militancia por los demás, en consonancia con el
Supremo Principio. Esto es la forma Realizar la Luz en la Tierra y en el Cielo.
Cualquiera puede hacer esta Labor si está imbuido de los Principios de la
Obediencia.
Nosotros hemos concluido personalmente que la Masonería es una Religión
en lo que interpretamos es nuestro significado de dicho término, y en esta
orientación podríamos hablar de una "Religión Masónica". Ojalá,
en sentido institucional, la Masonería fuera más Religiosa y la Religión
fuera más Masónica. Creemos que así descubrirían algo más de sí mismas y
se enriquecerían abriendo nuevas Realidades. El Sentimiento Masónico ofrece
Espacio, como la Respuesta de Leuconoe, y no concebimos Religión sin Espacio
para permitir volar al Espíritu. Si la Religión como la Masonería ofrecen
Espacio para llegar hacia la misma Patria que es nuestro Gran Símbolo, ¿por qué
no pensar también que pueden ser complementarios,
por no decir que pueden identificarse?
La Masonería prefiere en realidad, más que como Religión, postularse
como una Escuela de Moral y de Virtudes. En este aspecto
están de acuerdo con que lo es, tanto los que aceptan como los que no a la
Obediencia como una Religión. Pero sea que
la considere como una Religión o como una Escuela, ello no quita a la
Masonería lo que siempre y verdaderamente es: un Camino con Corazón.
II.
Del Ateísmo y la Masonería
.
La cuestión entre el tema del Ateísmo en relación con la Masonería se
plantea como un aspecto paralelo al problema de las vinculaciones entre la
Obediencia y la Religión. Las profundas raíces religiosas y místicas de la
Orden, que ha hecho decir a Cassard que “la Masonería es la verdad y la
esencia de todas las religiones. Tan pura es su doctrina y su moral”, hace
entender la ligazón especial que existe entre ella y la noción de un Principio
o Ser Superior. Porque desde todos los documentos más elementales de la Masonería
Regular, y afirmado como Landmark II en el Uruguay, la Orden trabaja y dedica
sus actuaciones, desde las administrativas hasta las morales, a un Ente o Idea
Elevada que alude con el nombre de G.: A.: D.: U.:. En la Doctrina o en el Arte
Real Masónico, el Gran Símbolo es una figura imprescindible en la labor e
intimidad de nuestro quehacer. Vale decir que si se prescinde o no se comprende
la importancia de concebir o admitir su existencia, o por lo menos la
posibilidad de su existencia, no se podría ser verdadero Masón. Masonería sin
G.: A.: D.: U.: no es lo mismo, o por lo menos sería otra cosa. Por supuesto no
importa la concepción que se tenga sobre la naturaleza de nuestro Gran Símbolo
puesto que nada se impone al respecto, pero por lo menos cada M.: debe tener una
Idea o Aproximación de aquél. Esto, por cuanto la Figuración del G.: A.: D.:
U.: está conectada con el Propósito Trascendente que anima la Obra de la
Orden, siendo su Referente u orientador.
No estableceremos una definición de la palabra “Ateo” pero básicamente
todos sabemos que el Ateo prescinde o niega de la Idea de un Ser Supremo o de un
Dios, para diferenciarlo del Agnóstico que no se introduce ni teoriza en la
problemática de Dios aunque no lo niegue eventualmente. Sólo nos interesa qué
cabida pueden tener los Ateos o el Ateísmo en la Masonería.
El texto de las Constituciones de Anderson de 1723 es escueto pero
contundente: “El Masón... si comprende debidamente el Arte, no será jamás
un estúpido ateo, ni un libertino irreligioso”. La Noción o Creencia en un
Ser o Idea Superior para el Masón aparece no sólo condición o como una
necesidad “sine qua non”, sino como hasta natural para la comprensión del
Mester Masónico. La práctica Masónica misma lleva por otro lado a la
comprensión del G.: A.: D.: U.: o denota al H.: que la Masonería está animada
por la propia Suposición del G.: A.: D.: U:. Y “si comprende debidamente el
Arte” no puede el M.: desligarse de la Idea de un Ser Supremo y por eso
forzosamente no se puede ser Ateo; no porque no se tenga el derecho de serlo,
sino porque no se puede comprender el Arte Masónico sin la Idea del GADU. El
Adjetivo “Stupid” (“Estúpido”) original inglés en las Constituciones
no sólo se comprende en su sentido literal insultante de “Tonto, Idiota”
sino en el sentido que tiene la palabra también de “Insensato”, y también
de “Desagradable” o “Rechazable” (“Collins Cobuild English
Dictionary”), y se quiso interpretar también como “Silvestre”, Indómito”.
Pero de todos modos la expresión “Estúpido Ateo” denota la mala idea que
se tiene por algunos estudiosos de ellos como presencia en la Masonería. Sobre
este pasaje de las CConst.: de Anderson, Mackey ha explicado que los Masones
comprenden lo peligroso de lo que llama “el dogma del Ateísmo” y lo han
desvanecido, exigiéndole a cada candidato que declare su confianza en Dios.
Otros autores en esta línea han rechazado y condenado al Ateísmo en la Ob.:,
como Frau Abrines que lo considerado opuesto a la Masonería por negar verdades
y creencias de la Ord.:, Rizzardo da Camino que afirma que bajo lo increíble de
esa descreencia (que considera al Ateísmo) organízanse las corrientes de los
ateístas, o Nessi que expresa que el Masón no puede ser ateo en forma alguna.
La posibilidad de admitir o no Ateos en el seno de la Orden fue históricamente
y aún es a la Actualidad objeto de polémicas por cuanto siempre se venía
admitiendo que en nuestra Augusta Inst.: “La primera condición es la Creencia
en un Ser Superior”, pero esa frase comenzó a sentir fisuras en la discusión
de su alcance, contenido e incluso vigencia. Recordemos los debates ya endémicos
entre Sajones y Latinos que llevó a grandes rupturas como entre el Gran Oriente
de Francia y la Gran Logia Unida de Inglaterra por 1877, o la problemática
vivida por 1948 y 1950 entre la Gran Logia de la Masonería del Uruguay y la
Gran Logia Unida de Inglaterra (hoy felizmente superada).
La Idea de que el Masón no puede ser Ateo impone no obstante muchas
precisiones. En primer lugar, no puede negarse las corrientes Agnósticas,
Racionalistas, Anticlericales (contra las religiones positivas) o incluso Ateístas
dentro de la Orden que llegan a no observar incompatibilidad entre la
condición de Masón y la condición de Ateo. Asimismo, la interpretación
histórica que se dio posteriormente a la frase de Anderson citada fue recreando
y dando otras aristas a la polémica de las relaciones entre el Ateísmo y la
Masonería. En cierto particular, desde la óptica de la Libertad de Pensamiento
o desde una concepción Tolerante, debemos recordar que la Masonería no segrega
a nadie por sus opiniones, y renegar o no aceptar a los Ateos podría significar
una contradicción con la Filosofía de la Tolerancia y respeto que nos jactamos
de profesar. En nombre de la Libertad de Opinión debe respetarse tanto a los
que creen en un Principio Superior como los que no. Los Ateos ocupan en la práctica
un lugar en la Orden e incluso contribuyen con toda su Inteligencia y capacidad
intelectual a ella. Y nos preguntamos: ¿Es incompatible o no el Ateísmo con la
Filosofía Masónica? ¿Bajo qué condiciones?
Muchos han planteado el tema del Ateísmo en referencia a la negación de
un Ser Espiritual con Personalidad. Pero ya sabemos que el G.: A.: D.: U.: en
Masonería como concepto es mucho más amplio y que también puede abarcar la
Idea de Orientador Filosófico o de Acción Moral.
Parece para algunos que en principio un Masón puede ser Ateo si lo
desea. En cuanto su Creencia o Descreencia no colida con los TTrab.:, aporta y
al no estar en contra está a favor de la Obediencia. Como dijera Castellanos,
no hay inconveniente entre ser M.: y Ateo siempre que se precise que este Ateísmo
no niegue el derecho a los demás a creer lo que les parezca y que se permita la
Libertad de Creencias y Conciencias.
Recordamos en el Subcapítulo anterior que cuando se postuló a Sierra
Partida como Ven.: Gr.: Maes.: de la Gran Logia de México alguien objetó su
condición de Ateo recordando la famosa frase de Anderson de que un Masón no
podía ser un estúpido ateo. Y Sierra Partida le replicó: “Sí es cierto, ¿pero
qué tal un “Ateo Inteligente”?
A nuestro modo, un Masón no podría ser ni un estúpido ateo, ni un estúpido
fanático religioso.
En realidad, un Masón no puede permitirse ser Estúpido, directa y
simplemente. Un Masón siempre debe ser Inteligente, crea en lo que crea o no
crea en lo que no crea.
Porque el Masón es ante todo un Buscador o un Investigador, que debe
tener hasta suficiente Autocrítica para eventualmente tener que corregir sus
Postulados. Ahora bien, digamos que si desea profundizar y comprender el Arte en
Serio, parecería que tarde o temprano la Noción o Idea de Ateísta o de Negación
de un Ser o Postulado Trascendente, podría quedarle a un M.: estrecha. Más que
el Rechazo o Creencia en un Ser o Ideal Superior, creemos que a la Masonería le
interesa que el H.: tenga una Actitud de Amplitud Mental para no conformarse con
lo inmediato, y para que no
descarte nunca la posibilidad aunque fuere hipotética, de que puede haber algún
Orientador o Guiador, o algo más allá o más permanente a descubrir, se llame
como pudiera llamarse. El Masón no tiene por qué creer en un Ser Superior con
Personalidad, pero parece pensable que no puede negar Principios o Ideas
Superiores de orientación Espiritual o Moral. Ateo o Creyente en Dios, el Masón
no puede permitirse el lujo de encarar tales posturas como Dogmas o Postulados
inamovibles sino como Hipótesis de Investigación, debiendo comprender que los
requerimientos del Arte Real, esencialmente progresivo y dinámico, pueden
implicar siempre la Redefinición de Conceptos.
Pero determinada Elevación en el Camino del Conocimiento Masónico
importa reconocer que sin un Orientador Espiritual o Moral, el Masón no puede
continuar en su Investigación sin perjuicio que pueda incluso hasta redefinir o
reapreciar qué significa para él tal Orientador. Si no sabe hacia dónde
quiere el Masón ir y si no tiene un Propósito Trascendental, se perderá en un
lodazal de especulaciones o insensateces.
Un Ateo a nuestro modo es una persona que carece de todo tipo de
Orientador Moral o Espiritual, sea una Idea o una Personalidad,
y sin esa Guía no podrá comprender realmente el Arte de la Masonería.
El concepto de Ateo en Masonería sería en nuestra óptica diferente que el
sentido profano referido a quien no cree en un Ser Supremo Espiritual o a quien
descree en las Religiones o Verdades Oficiales. El Ateo sería así y supone la
asunción lisa y llana de lo cotidiano como única verdad o realidad, privándose
del Sabor y de la Ventura de creer que se puede intentar encontrar algo Más Allá.
En la resignación a esas Sombras no podrá concebir ni apreciar la probabilidad
de la Luz, un verdadero Lujo o Negación que no le permitirá captar qué es la
Masonería.
Si un Masón,
como dijera
Cruz, cumple con todas las exigencias morales y espirituales y quiere
llegar hacia una Gran Luz de Verdad, si está dispuesto a que la Masonería lo
convierta internamente, jamás será un Ateo. El Masón puede no creer en Dios,
pero no sería admisible que careciera de sentido Espiritual y de
Espiritualidad. Para recordar una idea de Flores Colombino que nos parece muy
apropiada, en la Masonería pueden convivir todos, tanto los que tengan Religión
como los que no creen y los que crean en un Dios como quienes no lo creen,
mientras sientan una Fe Masónica que es independiente a esos temas y no se
modifica.
Y así llegamos a la siguiente Idea: El Masón, sea cual sea la postura
que tome en relación al tema de Dios o del G.: A.: D.: U.:, no puede carecer de
Orientación o Regulación Espiritual ni de Espiritualidad. Si no posee ese
“Minimum” no tendrá la menor Idea de por qué está en la Orden, ni
comprenderá ni será penetrado internamente los Secretos del Arte Real aunque
pase muchos años. Desde ese punto de vista, si carece de Dimensión o de
Referencia Espiritual a nuestro entender será “Ateo” y así será también
“Estúpido” porque sólo perderá el tiempo en nuestra Institución. Esto,
tanto en el Grado 1o. como en los GGr.: que vengan, todos consagrados “A L.:
G.: D.: G.: A.: D.: U.:”.
Sin una noción u orientación de lo Divino o Trascendente, no se puede
asumir una Filosofía orientada y referida hacia lo Divino o Trascendente. Por
eso un Ateo, en el sentido de negador de todo propósito Espiritual o Superior,
no tendrá cabida en la Masonería no por precepto o requerimiento
institucional, sino porque la Masonería a la larga o a la corta le resultará
algo insípido que no le reportará nada con la pérdida inútil de esfuerzos y
de tiempo para su parte. No concebimos como Ateo a quien crea en Algo o tenga un
Sostén de su Actividad, sea la Realidad, la Naturaleza, el Destino Humano, El
mismo o cualquier otra Idea orientadora de Sentido Elevado; donde ponga su Corazón
allá estará su G.: A.: D.: U.: o Dios. Lo que le reclama la Orden, tanto a él
como a todo Masón Creyente o No Creyente, es ser Inteligente y Atreverse a
Abrir su Capacidad de Comprensión hacia
eventuales Realidades Superiores y hacia Altos Valores, que esté en
Consonancia, Coherencia o Relación Directa entre quién es y qué lo anima, que
mejor potencie y disfrute guiado por un Sentido de
Orden el Milagro de Vivir. Creemos que va por allí el Secreto y el Sabor de
nuestro Ministerio Sacerdotal en su Concepto más Noble, hasta con prescindencia
o independientemente de la polémica entre Ateísmo y Masonería.
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SOBRE
EL G.: A.: D.: U.:
Un Símbolo no es sino la representación material de lo inmaterial. Si
bien su diseño es convencional, su contenido puede ser tan amplio como lo
permita el conocimiento o la capacidad de interpretación de quien lo considere.
La Mas.: es un sistema de Moral velado por alegorías e ilustrado por Símbolos,
lo que la hace tan rica en su contenido, contenido que está destinado a ser
captado o ampliado por el Inic.:. El Símbolo estimula la investigación del
Intelecto y es muy indicado a nosotros los occidentales para introducirse en el
estudio de un Sistema Filosófico. Pero tenemos también un "Gran Símbolo"
que de alguna manera aglutina a todos los SSimb.: de la Ob.: o hacia el cual se
proyectan todos los demás que nosotros llamamos "G.: A.: D.: U.:". A
su Memoria o Gloria dirigimos toda nuestra acción o encauzamos nuestra Vida,
entendiéndolo como el Fundamento y Fin de nuestra Existencia. Ningún M.: o Mas.:
puede prescindir de una noción de G.: A.: D.: U.:, y es que entonces se
encuentra recogido en los Ancient Landmarks o Antiguos Límites de nuestra Gr.:
Log.: (No. II). Puesto que somos una Inst.: de LLib.: PPens.:, nadie está
obligado a entender como "G.: A.: D.: U.:", aunque a veces lo
designemos como "Ser Supremo", a una Entidad o a un Ser Espiritual
dotado de Voluntad. Por éso ya desde la Inic.: se nos enseña que el contenido
de nuestro Gran Símbolo lo da la conciencia y leal saber y entender de cada H.:, para
quien el G.: A.: D.: U.: puede ser un Espíritu, el Universo, un Principio de
Acción o de Moral, un Ideal o una Meta Superior.
La denominación "G.: A.:" recuerda nuestros orígenes como
Corporación de Libres Albañiles operativa, pero recordemos que ya Hermes
Trismegisto hablaba del Superior Principio "como Gran Obrero
Universal" (Tratado "Asclepios") o "Gran Obrero" (Tratado
"La virtud del Mundo").
No han sido pocos los problemas que han existido en la interpretación y
la necesidad de que todo M.: considere la existencia del G.: A.: D.: U.:.
Mencionaremos que cuando en México se propuso la candidatura del H.: Sierra
Partida para la Gr.: Maes.:,
alguien le recriminó su incompatibilidad para éllo por su Ateísmo, recordándole
que las Constituciones de Anderson establecen que no puede ser M.: "ni un
libertino irreligioso ni un estúpido ateo", a lo que Sierra Partida le
contestó: "Es cierto, ¿pero qué tal un ateo inteligente?". Digamos
que este H.: no estaba ni se sentía obligado a sostener la creencia de un Dios
Espiritual. La palabra "Ateo" no la entendemos hoy los MM.: en el
sentido de la prescindencia de toda noción de "Dios", sino que para
nosotros es "Ateo" quien niega que existe un Principio Rector o
Fundamento de Todo, o rechaza la necesidad de Algo o Alguien (sea Entidad, sea
Ideal) a quien tributar nuestra Tarea. El concepto de "Ateísmo" de
Anderson debe interpretarse en su sentido histórico y cambia su significado con
los tiempos, como también cambia el contenido del concepto de "G.: A.: D.:
U.:" a medida que el Hombre evoluciona. El alcance del mismo es una
conquista que se descubre, se redescubre, se redimensiona y se perfecciona, por
ello es tan complejo y da lugar a tantas discusiones la definición de nuestro
G.: Simb.:.
Sin perjuicio de la libertad individual, los MM.: decimos y debemos
"creer" en un G.: A.: D.: U.: cuyo concepto preciso no podemos
traducir o explicar sin caer en nuestras propias opiniones personales. No
podemos asegurar su existencia porque no hay unanimidad de criterios para
determinar su esencia, y menos podríamos imponer una conceptuación. Una Ley de
la primera Revolución Francesa proclamó su existencia, pero no pasó de ser el
producto de una Gimnasia Intelectual y
por supuesto no definió qué entendía por "Dios". Los MM.: no
perdemos tiempo con esos devaneos y permitimos que cada uno extraiga de ese G.:
A.: D.: U.: lo que entiende como cierto. Apostamos o creemos que Algo o Alguien
hay por sobre encima nuestro como Orientador o Destino conforme a nuestras
particulares convicciones, ciframos una Esperanza en su existencia, lo que no es
muy distinto a decir que la creencia en un G.: A.: D.: U.: es un Acto de Fe y
Amor.
Representaciones de ese G.: Simb.: hay muchas. Las más conocidas son el
Triángulo o Delta Radiante con el que llamamos "Ojo que todo lo ve" o
la letra "G" (inicial sajona del equivalente a nuestro español "Dios")
en el centro, el entrelazamiento de la Esc.: y el Comp.: con la "G", o
las iniciales "G.: A.: D.: U.:", todo en el Pr.: Gr.:.. Hablamos de
Este como un Supremo o Gr.: Arquitecto o Hacedor, lo que nos lo recuerda como un
Planificador y Creador de un Orden Universal. La palabra "Arquitecto"
proviene del griego "Archos" ("Antiguo" o
"Principal") y "Tekton" ("Constructor"), que en su
interpretación mística toma la palabra "Arché" equivalente a "Materia
Primordial" y así el Principio Supremo es el Edificador sobre la Materia
Primordial que forma la base material del Universo, dinamizada por el Logos o
Palabra que le da sentido, por éso en San Juan 1:1, en donde abrimos la Biblia
del Ara, leemos en griego "´En Arché to Lógos"; "En la Materia
Primordial estaba el Principio Dinamizador". "...kai Théos to Lógos";
"...y Dios era el Principio Dinamizador".
QQ.: HH.:: Tan ilimitado como el Universo es el significado de nuestro
Gran Símbolo que caracterizamos como "G.: A.: D.: U.:", sustrato que
da base al Cosmos y a nuestro Microcosmos individual. Sin un Fundamento, un
Ideal, un Proyecto, Algo o Alguien que dé sentido a nuestra Existencia, no
tiene propósito vivir. Nadie puede afirmar, so pretexto de su Libertad de
Pensamiento y de la necesaria diferencia de interpretaciones, como Ser Humano y
M.:, y es absurdo aseverarlo, que no hay nada que nos rija. Dejémonos llevar
por Ese Principio, y hagamos que nuestro Trabajo sea un dedicado Canto de
Alabanza a Aquel a quien con nuestro Amor día a día también construimos
mientras edificamos nuestro propio Templo.
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SOBRE
LA LOGIA Y EL UNIVERSO
Si el Hombre como Ideal debe guardar una Armonía con el Universo del
cual forma parte, siendo a su vez un Miniuniverso con el cual debe guardar
Consonancia consigo mismo, es lógico que la Log.: o Temp.: donde el M.:
desarrolla sus TTrab.: sea una representación del Cosmos. Pero la naturaleza
cosmológica del Temp.: no es meramente simbólica; la Log.: en sí es un
aparato de comunicación a través del cual la Mente se pone en contacto con el
Universo Exterior, y a su vez, con el propio Microcosmos Interior.
Por eso el Temp.: es no sólo un compendio del Orbe Celeste, sino también
de la propia Alma Humana, y por supuesto, de nuestro Planeta que es un Universo
abarcador de nuestros Miniuniversos personales, y así, para ubicarnos en Sintonía
con ellos, en el Temp.: dejamos nuestro estado de conciencia Prof.: y asumimos
una más elevada situación de Espíritu, siendo necesario previamente a los
TTrab.: un momento se Silencio para depurar y olvidar nuestras inclinaciones y
preocupaciones mundanas.
Desde las profundidades del Cuarto de Reflexiones, que representa al
Centro de la Tierra, hasta el Espacio Infinito simbolizado por el techo
tachonado de Estrellas que simboliza a la Bóveda Celeste, igualmente profundo,
complejo e inconmensurable se presenta nuestro Espíritu. En el deambular de
nuestra vida, representado por nuestra circunvalación del Temp.: que recuerda
al Movimiento Aparente del Sol alrededor de la Tierra y a través de la Eclíptica
por las Casas del Zodiaco (cuyos Signos adornan nuestra Morada y están también
simbolizados en la Columnas Jónicas y Dóricas), a través de las vicisitudes
diversas, las alegrías y los sinsabores nos vamos sometiendo a Pruebas que
pulen nuestras condiciones y nos preparan para nuevos desafíos sin fin, pero
también vamos buscando nuestro Destino y nuestra Verdad. Viviendo una
existencia oscura y tormentosa (el Lado Norte o sombrío donde permanecen los
Aprendices), recorremos insistentemente los confines (circunvalando los cuatro
Puntos Cardinales) ansiando la Luz que llegará desde el Oriente, pero que sólo
podemos apreciar temporalmente sin tocar, resignándonos a observar cómo se nos
oculta por el Occidente después de disfrutar una breve intensidad al
encontrarse en el Meridiano.
Corrigiendo, rectificando, entre crisis y treguas nos sacudimos entre las
Fuerzas que dominan la Realidad corriente (el Banco y Negro del Pavimento, y el
Sol y la Luna en el Oriente). Dentro de esa situación, trabajosamente pero a
través de una Labor silenciosa y continua, se va alzando y estabilizando el M.:
por su propia intuición, deslumbrado ante la Belleza de la Realidad y
empeñado con Fuerza en afirmarse por sobre la terrenalidad del Pavimento donde
luchan las potencias materiales (simbolizado todo por las CCol.: B.: y J.:),
pero ese nuevo Temp.: que surge dentro de la Log.: no será estable ni
concebible hasta que por lo menos consolide una Tercera Columna, que por ser la
más difícil de construir está en continua formación: la de la Sabiduría,
cuya Ciencia de Albañilería sólo conocen los que por sus capacidades se hacen
dignos de decorar, como el Sol y la Luna, al Oriente, Misterio cuya magnitud es
enorme como el dibujo del Planeta Tierra en el pupitre del Ven.: Maest.:,
ordenador del Conocimiento del Tall.: y representación viviente del Temp.: del
G.: A.: D.: U.:, si bien a una escala imperfectísima, como inacabado es
asimismo el Ser Humano.
Norte, Sur, Occidente, Oriente, límites cardinales a los cuales se
orienta simbólicamente el Temp.: o Log.: y donde su ubican los HH.: según su
Gr.: o condición, son puntos por los cuales se proyecta toda la Espiritualidad
del M.: pero asimismo el Drama tragicómico de su existencia. En su pasaje por
el Mundo abarca no sólo a sí mismo sino a sus prójimos y a los ámbitos donde
le toca desenvolverse, mostrando qué actitud debe asumirse en cada etapa de la
Vida. Y sobre la afirmación personal del M.: , la Tierra y la Bóveda Celeste
coronan su trabajo permitiéndole el disfrute de todos sus Secretos y Riquezas,
simbolizados en las Granadas que adornan también las CCol.: B.: y J.: de
Occidente y en el Orden Corintio que las adorna, producto de una Evolución que
sintetizó estilos arquitectónicos y en lo personal simboliza nuestro ánimos.
Por el Oeste, una vez resueltos a abandonar la terrenalidad en el Cuarto de RRef.:
(por la presencia del Pr.: Vig.:) y asumiendo una Nueva Conciencia sólo a través
de la Inic.: previa, entramos a tientas deseando la Iluminación de un Nuevo Día
o de una Nueva Realidad, que representamos con la Luz de Oriente que nos
alimenta con el Conocimiento, que filosóficamente surgió históricamente de
aquel punto de la Tierra y fue ganando los confines del Orbe. Desde el Sur o
poniendo concentración en todas nuestras posibilidades también se anuncia la
Iluminación de la Verdad para quienes viven en la Oscuridad de la Ignorancia
(mediante los MMaest.: y el Seg.: Vig.: a los AAp.: del Norte).
No en vano la palabra "Log.:" reconoce antecedentes en la
palabra sánscrita "Loka" que denota tanto al Mundo como al Universo,
pero a su vez se hace provenir del griego "Logos", el Principio
Creador del Universo o la Voluntad que originó el Cosmos, que a veces se lo
confunde con la Sustancia misma del Universo. Pero el Origen más inmediato del
vocablo "Log.:" viene del inglés "Lodge" que significa
"Alojamiento", "Morada", "Hogar", y éso por
cuanto la Log.: o Temp.: es el Habitáculo donde sólo se encuentran a salvo y
con comodidad los Hombres de Bien. Uniendo estas acepciones, podríamos decir
que el Universo Entero es la Patria u Hogar del M.:; la Tierra y el Espacio la
verdadera Log.: donde él debe habitar para instruirse.
QQ.: HH.:: En este Templo encontraréis un refugio cálido y seguro donde
podrán oírse y encontrarse a vosotros mismos, y podrán trabajar como pequeños
Constructores con las Fuerzas disímiles de la Existencia para comprender y
dominar vuestro propio Orden y el Cosmos que os Rodea. Como Inmensurable es el
Universo, así lo son nuestros sueños, nuestras aspiraciones y así debe ser
nuestro Amor. Dentro de este recinto os halláis en un Crisol gestador de un
Nuevo Sistema y de una Nueva Vida, y os pondréis, si vuestro Espíritu es lo
suficientemente decidido, en una Dulce Armonía con vosotros mismos, el Mundo y
el Espacio que os rodea, que no son sino aspectos de una sóla Realidad que
anima al Universo, totalizado por la Personalidad del Supremo Constructor o G.:
A.: D.: U.:.
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SOBRE
EL SILENCIO
Parecería improcedente o contradictorio hablar sobre el Silencio porque
la mejor referencia sería simplemente callar, y por ello seremos necesariamente
breves. No obstante es necesario entender su sentido cabal dentro del Primer
Grado y de los asuntos de la Ord.:. El Sil.: de la Mas.: no es el de la
condescendencia, el silencio cómplice que ampara a la mentira, la hipocresía y
la traición, el silencio que evita comprometerse por interés o por diplomacia,
o el silencio timorato o de la resistencia pasiva. Muy por el contrario, el Sil.:
masónico tiene un propósito de edificación espiritual, permitiendo un
ambiente en donde germine la Realidad y la Verdad, y no se encuentra impuesto
sino que se lo asume como libre cuando se comprende su propósito.
Desgraciadamente no falta quien cuestione el hecho que los AAp.: y CComp.: no
puedan hablar en las Tenidas amparados en la una malconceptuada Libertad de
Pesnamiento, y por tanto conviene hacer ciertas precisiones.
En primer lugar, el deber (o mejor dicho recomendación) de guardar Sil.:
no es original de la Mas.:. Muchas
órdenes o corrientes filosófico-religiosas lo prescribieron (caso de los pitagóricos,
los Esenios, la Orden Benedictina, ciertas sectas hinduístas), y nuestra Ord.:
sólo toma su tradición. Además los efectos benéficos del Sil.: son ya
captados por la propia ciencia popular, que se aprecia en muchos refranes
("en boca cerrada no entran moscas"; "el Hombre es esclavo de sus
palabras y señor de su Silencio"; "uno tarda dos años para hablar y
toda la vida para callar"; "el Silencio es salud"; "el
Silencio es la Inteligencia de los tontos", y tantos otros). Nosotros, como
no deberíamos hablar cuando se trata de recordar el Silencio, resumiríamos su
significado para el M.: en tres ideas: "El Silencio es el Arma del Buscador
Espiritual" (Sai Baba), "Todo se diviniza a través del Sil.:"
(Kierkegaard), y "La sabiduría ideal está en el Sil.:" (Hermes
Trismegisto). Repasemos a continuación algunas virtudes que nos enseña el Sil.:.
Sabiduría- El Sil.: nos permite concentrar energías en captar y
asimilar con plenitud e integridad enseñanzas, comunicaciones y experiencias
ajenas, como también construir, perfeccionar y evaluar ideas propias. Podemos
escuchar la Voz Interna que nos señala el Camino y nos corrige la Ruta.
Discreción- No sólo para evitar contar las vivencias y negocios
masónicos, sino para negarnos a trasmitir asuntos reservados confiados y para
resistirnos a propagar calumnias, chismes, vituperios, mentiras, difamaciones o
maldades. También proporciona un ámbito de reflexión, medición, selección y
control de nuestras expresiones o palabras.
Paciencia- Nos ayuda a esperar y encontrar la oportunidad propicia
para hablar, siempre a su debido tiempo. Ejercita en la Tolerancia.
Humildad- Los más elevados logros u obras pierden brillo y valor
por la vocinglería; el M.: trabaja "sin hacer ruido de Martillo".
HH.: AAp.:: Sabiduría, Discreción, Paciencia, Humildad; ése es el
Tesoro que oculta el Silencio en su seno. El Sil.: no debe sólo observarse como
método de aprendizaje y elevación espiritual masónicos sino que también debe
aplicarse en la vida Prof.:. Refugiémonos sobre la Col.: del Ap.: o del Sil.:
para sentir por qué insiste tanto con este tema, y por qué al final de la
Ten.: se recomienda guardar Sil.: por Tres veces.
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EL SENTIDO DE LA ESTADIA EN LA CAMARA DE REFLEXIONES
El Pasaje por la Cámara de Reflexiones es uno de los temas más tratados
por los Aprendices en sus Trabajos y por supuesto de los más reiterados dentro
de las Tenidas del Grado de Aprendiz. Con mayor o menor amplitud, cada quién da
su versión sobre las vivencias despertadas en este Paso previo a la Inic.: y se
destaca continuamente su importancia, pero no siempre se medita cabalmente sobre
qué significa o cuál es el sentido de esta estadía. La estancia en la Cam.:
de RRef.: es en realidad un verdadero Viaje, el primero de todos pese a que no
se lo contabiliza como tal, que se hace por el elemento Tierra. Quizá no se lo
enumera como "Viaje" porque es estático y no supone una progresión o
purificación como los Viajes de los restantes elementos ( Aire, Agua, Fuego)
sino un proceso previo contrario, de regresión tendiente a la aniquilación, y
porque se realiza fuera el Temp.:. Sin embargo, sin este Pasaje no puede
accederse a una mejora posterior ni puede desarrollarse la Ceremonia de Inic.:.
La mejora de una materia supone primero la purgación de sus excrecencias
y no es esto un retroceso sino por lo contrario, el comienzo de un Proceso de
Perfeccionamiento. La Mas.: como disciplina espiritual entiende que nadie puede
perfeccionarse si no abandona sus viciosos hábitos primariamente, lo que recoge
una milenaria tradición que se ha explicado a través de los más variados símiles
e imágenes: "morir a sí mismo", "destruir el Templo para
volverlo a levantar", "morir como la semilla para germinar y dar fruto",
"disolver y depurar los Metales para rectificarlos y purificarlos",
"desbastar la Piedra Bruta para lograr la Piedra Cúbica", "Visita
interiora... (et) rectificando invenies...", y muchos otros. De ahí que en
nuestra Inst.: el Tránsito por la Cam.: de RRef.: nos ubica imaginariamente en
el Centro o en lo Profundo de la Tierra, donde también descansan los cuerpos
muertos o inertes. Pero para la Mas.: la Muerte no es un acontecimiento límite
final de la Existencia sino un proceso de Transformación imprescindible para
perfeccionar y mantener la verdadera Vida. Se busca que a través de esa
experiencia de estadía en el Cuarto de RRef.:, pintado de negro en sus paredes
representando al Mundo de las Sombras que se asocia al de la Muerte, el
Recipiendario sienta y "viva", si se permite la expresión, la sensación
de la Muerte, y del Abandono y el Silencio total porque son propiedades de la
Muerte, despojado de toda su riqueza material como careceremos de ellas el día
que muramos. Por eso en algunos RRit.: arcaicos, al ingresar por primera vez al
Temp.: el Prof.: para ser iniciado se le pregunta en la propia Ceremonia qué
sintió en lo profundo de la Cam.:, y debe contestarse (algunos lo hacen más
por el susto adquirido y de corazón más que por Ritual) "la Muerte".
El sentido de todo ello es que el Ap.: aplique luego la Experiencia de la
Muerte a todos los aspectos de su devenir, porque cotidianamente "morimos"
durante nuevos acontecimientos para enfrentar otros. En el Arte Real, la estadía
en la Cam.: de RRef.: nos indicaría que a partir de ese momento, como en la
Muerte, ya nada será igual y que estamos en el comienzo de un cambio para mejor,
se desea desatar una Crisis (tomando su sentido griego que significa más "Proceso
de Evolución" que "caída en el Caos") que le despierte la
necesidad de impulsar un nuevo Espíritu y una manera positiva de encarar la
Existencia, porque lo peor de la conmoción sólo indica que lo mejor acaba de
comenzar. A diferencia de las demás ideologías que sólo prefieren ver cómo
debe sobrellevarse la Vida, la Mas.: nos enseña una Filosofía del Morir no
para obsesionarnos con el fin de nuestra existencia sino para comprender un
Misterio muy profundo y para prepararnos a bien desenvolvernos cuando llegue ese
Estado de Transformación. Mientras no llegue físicamente, debemos en esta Vida
comenzar a encarar la Transmutación de nuestra Alma, matar lo más reprochable
para crecer en todos los campos en que nos toca desempeñarnos. Si no tomamos
conciencia de nuestros defectos, nunca podremos cambiar ni desarrollar lo más
positivo de nosotros mismos. Y cuando llegue ese día en que nos toque enfrentar
el pasaje al Or.: Et.:, tendremos
que saber que gracias a la Tumba nos esperan Nuevos Tiempos en un plano más
evolucionado del Infinito para seguir trabajando, y ésto no es Poesía.
QQ.: HH.:: La Experiencia de la Muerte, en su concepto cabal como
Transformación, Transmutación o Cambio, no sólo se agota en el Pasaje por el
Cuarto o Cam.: de RRef.:, sino que debe recordarse y repetirse toda vez que las
circunstancias lo requieran mientras vivamos. De ocasión en tanto deberemos
"morir en vida" para retomar nuestro control y mejorar. A veces
llegaremos a ello a través del Discernimiento y podremos controlar más
felizmente el Cambio. Otras veces lo encontraremos forzosamente aunque no
queramos porque será difícil torcer el rumbo del Exceso y tarde o temprano
tendremos que evolucionar ¿pero qué necesidad hay en ello? No estamos llamados
para sufrir o para aprender mediante el Dolor, sino que tenemos vocación para
ser felices, y al desear la Inic.: hemos elegido impulsar y afrontar nosotros el
Cambio, no esperar a que se nos imponga. Si uno valora
y comprende el sentido de la Muerte, la necesidad de la Transformación
no sólo física sino vital, nada podrá hacernos mella y aprenderemos a amar
mejor la Vida. Extraño Enigma ése de descubrir el Sentido de la Muerte para
captar el Valor de la Vida que no podrá nunca inteligirse; sólo se lo asimila
o no se lo asimila, se lo siente o no se lo siente ¡Es algo que parece tan
incomprensible, y está no obstante tan claro! Porque no es un Misterio, por
paradójico que fuere, sino un Rector de la Vida. En el Viaje por la Cam.: de
RRef.: tenemos la primera pista para aprender a disfrutarlo.
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LA ESCUADRA Y EL COMPÁS
La mención conjunta de la Esc.: y el Comp.:, los dos primeros Símbolos
o Luces del Pr.: Gr.:, importa su consideración como figuras entrelazadas, lo
que ha formado un emblema que de alguna forma también es el distintivo o
logotipo más conocido y uno de los característicos
SSimb.: de la Mas.:. Cualquier Prof.: que vea este diseño conoce que está
frente algo relativo a nuestra Ob.:, ya que se lo identifica como un hito o
huella que revela que algún M.: o la Mas.: anduvieron por allí. Incluso alguna
medalla, solapero, o adorno que lleve una persona nos indica que se está
queriendo ésta revelar como H.:.
El
entrelazamiento de la Esc.: y el Comp.: tiene un significado muy especial como
conjunto mismo. El Comp.: y la Esc.: por sí y aisladamente poseen como Símbolos
contenidos muy diferentes, muy ricos y cada uno de ellos llenaría en su
explicación sin duda varios volúmenes. La Esc.: y el Comp.: entrecruzados,
además de la suma del contenido de cada uno de éstos por separado, posee también
un vastísimo interior aparte. Como no podríamos abarcarlo en estos
Pensamientos, intentaremos más bien una Explicación limitada y modesta que por
lo menos pudiera servir de base para vuestra investigación.
Solamente diremos que la Esc.: es el Símbolo de la Rectitud que debe
gobernar todos los actos del M.: y que el Comp.: es el espectro de posibilidades
para desarrollar y perfilar su trayectoria. Pero entrecruzados también
representan Fuerzas antagónicas entre cuya interacción transcurre la dinámica
de una única Existencia: Pasivo-Activo, Pasado-Futuro, Masculino-Femenino,
Bueno-Malo, Alegría-Tristeza, Vida-Muerte, lo Superior y lo Inferior, y tantos
otros extremos. Pero el enriquecimiento de la Unidad no es sino el resultado de
la conjunción de las Fuerzas de la Diversidad ("ex duo unum vel ex uno
duo"). Esa interconexión de las Fuerzas Opuestas entre las que se
desenvuelve la Vida también tiene su analogía con otros SSimb.:, como las
Columnas J.: y B.:, el Pavimento Negro y Blanco, el Occidente nocturno y el
Oriente resplandeciente en nuestro Templo, representación del
Interior en que se desenvuelve la más intensa gama de acontecimientos y fenómenos. Y es entre estas Fuerzas que se gesta la
Realidad o la Vida, un nuevo y tercer Elemento que participa de los caracteres
de los dos anteriores pero tiene su esencia propia. En el Tratado "La
Inteligencia a Hermes" se dice: "De la concordia y combinación de los
contrarios y desemejantes ha nacido la Luz alumbrada por la energía del Dios
generador de todo bien, cabeza de todo Orden".
Se ha visto en la Esc.: a las Fuerzas Interiores que se abren y elevan
hacia lo Alto (por eso se coloca con sus puntas hacia arriba) y al Comp.: como a
las Fuerzas Espirituales Etéreas que iluminan a los Hombres (de ahí que sus
puntas se ubican hacia abajo). También puede asimilarse a una representación
estilizada del amplexo sexual, unión que es un Gran Misterio y que forma la
Unidad Creadora que posibilita la continuación y pervivencia del Universo.
En el Pr.: Gr.: la Esc.: se coloca por encima del Comp.: significando,
entre otros contenidos, que nuestros esfuerzos están concentrados en captar las
Energías superiores, por eso la Esc.: conforma un receptáculo pasivo
estilizado.
La acción de la Esc.: y el Comp.: amalgamados forman una Plenitud que se
simboliza con la colocación de una letra "G" en el espacio que
delimita su entrelazamiento. Este último es un Simb.: muy rico, del que por
ahora sólo diremos que representa un Nuevo Conocimiento y una Exaltada Esencia.
QQ.: HH.:: En la unión de la Esc.: y el Comp.: juntamos nuestras
cualidades morales con nuestras posibilidades a fin de construir un Alma Integra
y Elevada, posibilitando una nueva y recreada Persona dotada de Sabiduría y
Entendimiento. En el vaivén de la Vida los avatares nos llevan en todas
direcciones, pero entre ellos se afirma el Hombre que amalgama y sublima sus
experiencias, forjando su propia Unidad y Realidad. Esa fusión de diversidades
en una Novel Integración es otro Magno Misterio que encontraremos con Labor y
con Reflexión, la única forma de llegar a las Verdades de la Mas.:.
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ACERCA
DEL ARA
Delante de los escalones que conducen al Oriente de la Logia o de la
cumbre de ellos dentro del propio Or.: según los usos y costumbres, se
encuentra un Ara o Altar de forma triangular. Este es propio del Rit.: Esc.:
Ant.: y Acep.:, no encontrándose en el Rit.: Azul o Moderno. Sobre el Ara se
halla un Candelabro de Siete Brazos o Menorah, cuyos tres Miembros centrales se
encienden en el Gr.: de Ap.: y señalan el Trab.: en este nivel. La tradición
judaica que nutre a la Mas.: no haría en nuestra opinión recomendable un
Candelabro en forma de triángulo, como suele verse en muchos TTemp.: aunque
podría admitirse una estilización conforme a los modernos diseños del
original judío. Al pie del Candelabro aparece el Libro de la Ley o la Biblia
abierta en el Cap. I del Evangelio según San Juan (para algunos el verdadero
Patrono de nuestra Ord.:). En los países no cristianos puede encontrarse la
Torah abierta en el Génesis o Bereshit, o el Corán (en los países o regiones
musulmanes que se permita o tolere el culto masónico) o algún libro Védico, o
varios de éstos (junto a la Biblia) uno sobre oro, y en algunos países de
tradición laica o secularizados, como el nuestro, se coloca encima de la Biblia
la Constitución Nacional o de la Gr.: Log.: (este último nuestro caso). Sobre
estos libros descansa un Comp.: y por encima de él la Esc.: (colocación del
Gr.: de Ap.:). Ciertos Talleres acostumbraban en Pr.: Gr.:, por encima de los
libros y del Comp.: y la Esc.:, o detrás de los Libros, colocar una Espada Flamígera
o de Honor con la punta hacia el Mediodía, usanza hoy suprimida en el Uruguay.
El Ara usualmente está adornada con figuras de carneros o con EEsc.: y CComp.:
entrelazados, y generalmente se pinta de negro.
El color negro simboliza
el Proceso Transformador que libera las imperfecciones y transmuta la Materia
Inicial en otra perfeccionada. Los Carneros recuerdan la Epoca de Aries y los
tiempos de la Antigüedad precristiana, donde lo normal era el sacrificio de un
animal para lograr el favor de los Dioses o de la Divinidad Suprema. Actualmente
esa práctica ha sido superada, y la Victima del Sacrificio es el Espíritu de
uno mismo mientras el Ara es el Campo de la Vida donde el Alma se transforma
para elevarse a los Cielos. En el Ara depositamos la Energía etérea de la
Log.: para que éste la concentre, mejore e irradie positivamente a todos los
HH.: y por todos los confines. En Ella entregamos nuestros Trabajos, nuestros más
altos anhelos, lo más preciado de nosotros mismos, y por supuesto hasta nuestro
Honor (comprometido en diversos Juramentos de orden).
Si comparáramos al Temp.: con el Cuerpo Humano, notaríamos que el Ara
ocuparía analógicamente el lugar del Corazón, a través del cual simbólicamente
se purifican las energías irregulares y desde donde se reconvierten irradiando
Ondas de Positivización, y de Puros Ideales y Virtudes.
QQ.: HH.:: En el Ara entregamos y transmutamos nuestras Fuerzas para
proyectarlas sobre el Tall.: y catapultarlas hacia lo Alto. El Comp.: las
concentra y procesadas a través de la Ley Divina y Natural (simbolizadas por
los Libros), la Esc.: las eleva rectificadas gracias a la Luz Trinitaria. Y en
cada Interior el Inic.: asume su propia entrega y deposita su Alma para ser
inmolada en el Ara de la Experiencia, y purificada por el Fuego de la Vida
sublimará en Producto Puro hacia el G.: A.: D.: U.:.
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EL MANDIL
En nuestra Cer.: de Inic.: el H.: Orad.:, mientras nos lo colocan, nos señala
que el Mandil es el Símbolo del Trabajo, que nosotros lo llamamos
"Vest.:" porque reviste la Dignidad del M.: y que sea cual fuere
nuestra calidad nunca asistamos a las TTen.: sin él. Pocas palabras que dicen
todo, por lo que nos limitaremos a recargar o glosar con nuestra opinión tales
conceptos.
El Mandil recuerda en principio los tiempos en que la Mas.: era una
Corporación de Albañiles en la Edad Media (como se sabe, uno de los orígenes
de la palabra "Masón" es la palabra inglesa "Mason"
-"Albañil"- que se castellaniza como la conocemos), y era el delantal
que se usaba para proteger la ropa y el cuerpo durante el duro trabajo,
recordando con dicha indumentaria nuestra Historia. Hoy, transformada la Mas.:
de Operativa en Especulativa o Simbólica, esta prenda nos rememora que el
Trabajo es la única Riqueza y Enseñanza que puede brindar o recibir el H.:, y
remarca la importancia que Este tiene en la dignificación humana y de cada uno,
como también que nada se consigue si no es con esfuerzo. Porque el Trabajo no
es una maldición ni una obligación para el M.: sino una oportunidad para
demostrar y activar su Capacidad Creadora, consagrando además un sentido para
su Vida. Verdadera desgracia es que un M.: no trabaje en su Taller o no posea en
su ámbito Profano una ocupación o empleo, porque carece de esa oportunidad de
realización.
Tan sólo un simple Mandil, una prenda de trabajo, es el vestido ritual
del M.:; nada de túnicas, capuchas o carnavalerías de que a veces hacen gala
otra Sociedades Iniciáticas (dicho con el mayor de los respetos). El Mand.: nos
destaca que somos Obreros de una causa elevada: la Remodelación de nosotros
mismos, la Edificación de la Humanidad, por la mayor Gloria del G.: A.: D.:
U.:. Por ello en el Simbolismo nadie está exceptuado de trabajar en sentido masónico
sin esta indumentaria, distintivo clarísimo de la Mas.: y cuyo uso constituiría
un verdadero "Antiguo Límite" consagrado por la Tradición
inveterada. Se desearía que el Mand.: fuera de cuero de cordero sin mayor
tratamiento, pero en la actualidad se ha comenzado a adoptar el uso de
materiales sintéticos.
Según los GGr.: o dignidades, los MMand.: revisten variados adornos pero
poseen algo común: un Fondo y Baveta blancos (blanco como representación de la
Pureza y la Inocencia pero también de la Inexperiencia). Como simplemente esto
conforma la indumentaria del Pr.: Gr.: intentaremos aclarar su significado en
este nivel. Habrán observado que el diseño del Mand.: es diferente al de un
delantal de trabajo, o que parece un delantal estilizado a los efectos (ya que
no se emplea actualmente para el trabajo operativo) pero que también es más
pequeño que un delantal de trabajo. Si no tomamos en cuenta nuestras
vestimentas PProf.:, su tamaño logra sólo cubrir nuestras partes pudendas
ventrales, lo que nos invita a ignorar nuestros bajos instintos para aplicarles
una dosis de Pureza Espiritual, de ahí también que la Baveta triangular del
Ap.: (simbolizante de los tres atributos del Pensamiento -Voluntad,
Inteligencia, Discernimiento-), apunta hacia arriba o si se quiere hacia el
Corazón y la Mente, marcándonos que debemos elevar y canalizar nuestras Energías
para reconvertirlas hacia los Altos Designios. El Mand.: semeja asimismo a un
taparrabo, quizá la más antigua vestimenta de la Humanidad, rememorando la
remota época donde el Hombre comenzó a querer dominar las Fuerzas de la
Naturaleza a través de la Magia y de su Inteligencia. Rituálicamente y en el
Simb.:, el Mas.: en Log.: sin Mandil está "desnudo".
Desde el punto de vista Histórico operativo, la Baveta hacia arriba
ayudaba a que el Ap.: pudiera proteger mejor la mayor superficie de su cuerpo ya
que por su impericia estaba sometido a mayores riesgos el Trabajo, pero
actualmente caracteriza al Gr.: Simb.: del usuario. En cuanto a la base
cuadrangular, diremos solamente que representa las Cuatro Naturalezas del Ser
Humano ( Física, Astral, Espiritual y Mental).
También puede decirse que la Base cuadrangular del Mand.: recuerda a las
cuatro Virtudes Cardinales (Sabiduría, Templanza, Justicia, Fortaleza) sobre la
cual se asienta la Babeta o las tres Virtudes Teologales (Fe, Esperanza, Caridad
o Amor), todas las cuales adornan las personalidad del buen M.:.
Se ha querido ver uno de los orígenes del Mandil en una prenda semejante
que ceñían a su cintura los antiguos egipcios (los relieves del Templo de Abu
Simbel son un ejemplo gráfico), y se dice que ya lo usaban los antiguos
Iniciados de Egipto. No hay en realidad ninguna base seria que permita afirmar
tal cosa, tan imaginativa como lo es atribuir el origen de la Masonería al
Antiguo Egipto, aunque el parecido de aquella prenda (de forma triangular)
guarde semejanza con el con el Mand.:, pero no hay elementos para asimilarla en
puridad a una vestimenta Iniciática. El H.: Eduardo Phillips Müller ve en el
origen del Mandil una reminiscencia de la prenda pectoral iniciática (se
llevaba sobre el pecho) de la Escuela Orfico-Pitagórica hacia la Epoca de la
primitiva Masonería de la Edad Media.
En la antigua Roma aparece un antiguo y curioso procedimiento de Derecho
llamado la "pesquisitio per lancem liciumque" ("investigación
por el plato y el mandil o lienzo"), referido ya en las XII Tablas y
comentado con perplejidad por su extrañeza por algunos jurisconsultos romanos
como Gayo y Aulio Gelio; de acuerdo a este mecanismo alguien podía cerciorarse
si una persona tenía una cosa suya entrando a su morada desnudo, vestido con un
lienzo y un plato en las manos, y si encontraba el bien se tomaba al morador
como incurso en hurto manifiesto y se le sometía a la pena capital. Ihering, en
su Ensayo "Prehistoria de los Indoeuropeos", lo atribuye a una
reminiscencia de la tradición indoeuropea, donde según él el Mandil de cuero
era la vestimenta habitual del indoeuropeo primitivo, explicación que no posee
una demostración de rigor histórico porque no hay evidencia de que el Mandil
fuera la prenda típica de aquel conglomerado, pero este tipo de registro seguía
prácticas ancestrales indoeuropeas. Platón señalaba en Libro XII
de "Las Leyes" este procedimiento descrito, donde se usaba una
túnica elemental. En leyes escandinavas primitivas el registro se practicaba
mediante el cinturón suelto, descalzo y el pantalón sujeto a la rodilla (que
recuerda cómo entra el Prof.: a la Cer.: de Inic.: según algunos RRit.:). Pero
anteriormente, el Libro Védico "Kauzika Sutra" indicaba un
procedimiento de pesquisa con un taparrabo. En algunas ceremonias las brujas
latinas ceñían al cuello y cintura del consultante un lienzo que bien recuerda
a un Mand.: de trabajo ("Satyricón" de Petronio e "Historia
Natural" de Plinio). Se atribuye también un origen mágico a estas
ceremonias con un taparrabo, Mand.: o prenda elemental. Y quizá también posea
un sesgo mágico el Mandil en la Mas.:, porque ritualmente nuestro Vestido es el
Mand.:; en rigor debajo de él estamos rituálicamente desnudos, y no importa qué
traje o ropa se use; sin Mand.: no hay Trab.: Mas.:. Desnudos y con sus
taparrabos los Hombres se atrevieron primitivamente a dominar o buscar el favor
de sus dioses, y así desnudo ceremonialmente y vestido sólo de Mand.: el M.:
aspira a elevarse al G.: A.: D.: U.:.
QQ.: HH.:: Desde que nos ceñimos el Mand.: estamos preparados para
ponernos en un nivel de Sintonía Superior y en un momento de Elevación
Espiritual y Filosófica, canalizando y manejando Fuerzas de positivización a
través de una Operación Ritual. Sea el origen del Mand.: operativo (como
vestimenta de trabajo) o mágico (como prenda rituálica), tanto uno como otro
significado adquieren en la Enseñanza masónica igual relevancia. No lo
manchemos a nuestro Mandil con las impurezas de nuestras faltas, y sí con
Honrada Labor.
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LA PALABRA SAGRADA "BOHAZ"
Hace ya muchos años una Dama que se dedicaba a las Altas Ciencias nos
recomendó ejercitarnos en la repetición de la fórmula "Yo soy la Fuerza
del Todopoderoso y nada ni nadie me podrá vencer". El tiempo ha pasado
como aquella persona pero aún hoy, en los momentos aciagos y cuando todo parece
sumergirse en el Negro de la Desesperación y del Infortunio, nos viene automáticamente
esa especie de Oración que como bálsamo nos alivia el mal trace y positiviza
el ánimo, proyectándose como "Mantra" (sánscrito "Liberación
de la Mente") que cambia la nota clave de la situación. Y es en verdad que
el Poder está en Dios pero también en nosotros mismos como dioses mortales y
pequeñitos que somos. Este tema lo encontramos posteriormente en la Masonería
sintetizado en una sola Palabra: "B.:", que en el Gr.: de Ap.:
adquiere su carácter de Sagrada porque abre una verdadera Dimensión y propósito
que deben descubrirse en la Ob.:.
Todos sabemos que el nombre "B.:" designaba una de las Columnas
del Templo de Salomón, ubicado a la izquierda de la entrada (1 Re. 7:15-21;
2 Chro. 3:15-17) y que en el diseño de la Log.: se representa en la
Col.: que a Occidente se encuentra del lado de los AAp.:. También recordaremos
que se nos dice en nuestra Consagración que significa "La Fuerza radica en
el G.: A.: D.: U.:". Sobre su acepción original y traducción nos
detendremos.
La Palabra "B.:" es una palabra hebrea compuesta de una
preposición "Bo" que quiere decir "En El" y el sustantivo
"Oz" que se traduce por "Fuerza" pero además en hebreo
significa "Poder", "Fortaleza", "Virtud".
"B.:" es, entonces, "En El la Fuerza" o "la
Virtud". Pero ese "El" (tercera persona del singular) es
indefinido, tradicionalmente correspondido con el G.: A.: D.: U.: pero puede
serlo también con cualquier Principio o Referencia (como Uno mismo). La Palabra
"Bohaz" como la conocemos masónicamente y la deletreamos es en
realidad una corrupción de la transliteración del hebreo "Bo`oz" (así
se llamaba el esposo de Ruth en la Biblia), que en ocasiones por razones de
eufonía se pronuncia en dicho idioma "Bo`az", donde la "H"
de la Pal.: Mas.: es una letra hebrea de sonido gutural de difícil pronunciación
para los indoeuropeos y no tiene representación equivalente en los alfabetos
latinos pero que a veces se escribe por "H", llamada "`ayin"
y que podemos representar por el signo "`". Con la escritura consonántica
hebrea también es "B.:" una palabra trilítera: "Bet"
("B" latina), "`ayin" ("`" letra gutural),
"Zayin" (no es precisamente una "Z" española sino una letra
que se pronuncia somo la "S" alemana o italiana), triliteralidad que reitera otro aspecto del Ternario del Simb.:. En hebreo
las vocales se representan modernamente con puntos o la ayuda de otras
consonantes en ocasiones, pero en los textos antiguos se prestaba a ambigüedades
o errores de traducción porque una misma palabra, en escritura consonántica,
según se asociara a ciertas vocales podría cambiar el propio contenido y
significado del texto. Eso explica por qué en el alfabeto latino y para la
Ord.: posee cinco letras la Pal.: Sag.: ( a veces puede verse escrita sin la
"H" del medio y queda con cuatro letras -"Boaz"-), pero en
su original hebraico posee sólo tres. En dicho idioma las letras adolecen también
de valor numérico y en nuestro caso las tres letras de "B.:"
equivalen respectivamente a 2, 70 y 7, cuya Adición Mística da 79, teniendo así
respectivamente los números cabalísticos de la Tierra (7) y de la Humanidad
(9).
En ese significado "En El la Fuerza" hay un sentido oculto de
gran valía. A modo de ejemplo recordemos San Juan 1.1 (donde se abre el Lib.:
de la Ley) que comienza "En el Principio era la Palabra".
"Principio" y "Palabra" en el griego original del Evangelio
son repectivamente "Arché" y "Logos", cuyas traducciones
pueden ser tan variadas como el traductor, pero podríamos generalizar diciendo
que Arché es el Sustrato Base y Logos la Voluntad cuya propiedad es la Fuerza o
la Acción. La correspondencia entre la Pal.: Sag.: de Ap.: y el inicio del
Evangelio según San Juan es muy interesante, y serviría para intentar
profundizarlos. Pero en hebreo la palabra "`oz" está designando también
a la Virtud. Por eso los MM.: hacemos a ese Principio Superior depositario de
todos los Bienes para nosotros más preciados: la Fuerza, la Virtud, el Dominio
o la Plenitud que dinamizan a la Luz de la Verdad. Es que el Principio está
identificado con la Fuerza y la Virtud, no se conciben por separado y son por
ende inescindibles. El Poderío o la Perfección no son sólo atributos de lo
Superior, son en verdad un aspecto de su Ser. Pero "El" es también
"cada uno de nosotros" como Estructuradores de nuestros respectivos
Microcosmos.
Recordemos que el nombre de la otra Col.: es en realidad la conjugación
de una raíz hebrea (en hebreo no hay verbos sino "raíces"
determinadas por su ordenamiento consonántico, generalmente trilítero) que
significa "estabilizará", en su idioma madre "Iajin" o
"Iakin", de escritura originalmente trilítera y cuya interpretación
consonántica de J.: y B.:, con otras vocales, entiende J.: por
"Iujan" y B.: por "Be`oz", quedando en hebreo con las letras
de las CCol.: del Temp.: una frase: "Iujan Be`oz" ("haya
Estabilidad en el Poder" o "en la Virtud"), comprensible en una
estructura teocrática como la paleohebrea donde la Estabilidad estaba asociada
al Favor Divino por la Corrección, pero también se aplica en un sistema de
perfeccionamiento moral como el masónico.
Para nuestro Pr.: Gr.: la Pal.: Sag.: encierra una Advinanza que el
Inic.: está invitado a descubrir. Pero debe abordarla con cuidado; su escaso
conocimiento lo obliga simbólicamente a pronunciarla como balbuceando y apenas
animando a decirla "letra por letra". Es natural porque una Palabra de
Gran Poder debe pronunciarse con prudencia; un pronunciamiento superficial podría
tener consecuencias impensables. Algunos RRit.: antiguos de Retejamiento indican
que el Ap.: debe dar la Pal.: Sag.: letra por letra "porque no sabe
escribir sino deletrear", como que apenas puede decirla leyéndola con
trabajo por sus ínfimos conocimientos, lo que es comprensible para esta etapa
en que somos como Analfabetos en el Camino de la Luz.
QQ.: HH.:: En aquello en que vosotros depositéis vuestros Anhelos está
la Propiedad o Fuerza que os anima y el Fin que fundamenta o Estabiliza vuestro
tránsito en esta Existencia. En El encontrarán el Motor, el Estabilizador y el
Sentido que se retroalimentan, el Propagador de la Luz y el Resplandor de la
Iluminación que no existen uno sin el otro. Pero en vuestro Micromundo vosotros
mismos sois la Obra y la Voluntad que os da vuestra Naturaleza. H.:, conócete a
ti mismo porque descubrirás el verdadero Poder escondido que hay en ti; en El
están latentes todas las Posibilidades de Realización. Así, y como remata el
Oráculo de Delfos, la Esencia y la Fuerza del Universo se te dará por añadidura
porque todos somos una Manifestación del Cosmos. Sabedores de que poseemos la
Fortaleza y la Estabilidad para alcanzar la Virtud, que por supuesto debemos
encuadrar y pulir porque para ello venimos a la Mas.:, ¿qué se nos puede
oponer?
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SOBRE
EL RITO DE CIRCUNVALACIÓN
Dentro de aquellas formas rituales empleadas en el culto masónico, una
de las más frecuentemente incomprendidas o difíciles de asimilar es la Marcha
de Circunvalación o Circulación alrededor del Templo. A veces parece
extravagante, cuando no pintoresca, y en ocasiones es una actividad que
despierta alguna resistencia. Es entonces necesario captar su sentido, ya que es
una Tradición o Usanza de la Ob.: que posee universalidad y pertenece a la más
pura Mas.:.
La Circulación está enmarcada en una práctica muy antigua de todas las
Religiones de realizar procesiones a través de determinados circuitos o
recorridos por Zonas Sagradas o Templos, pero con un carácter cíclico o
reiterativo. Se puede ver muchos ejemplos en ceremonias egipcias, hindúes, druídicas,
griegas, romanas, y por supuesto en prácticas judaicas, fuentes que después
recogieron los cristianos y de allí pasaron a (o ya conocía) la Mas.:. Una
costumbre curiosa es la de los Derviches turcos, que dan vueltas reiteradas
sobre sí mismos. En las prácticas religiosas, como sabemos, hay un interés
del Hombre en obtener una "consonancia" o armonización con el
Movimiento de las Esferas Celestes y del Universo, y estos recorridos, marchas o
procesiones cíclicos son un intento de recordar o imitar el Camino de los
Astros, con un propósito mágico de captar su beneficio. Y es que en el
Microuniverso de la Log.: la Circ.: trata también de establecer esta
correspondencia con la Marcha de los Cuerpos Espaciales; recordemos ese Misterio
o Axioma hermético de "como es Arriba es Abajo". Por otra parte, el
Movimiento cósmico da sentido a la Evolución del Universo, por lo que en la
Circ.: la Masonería cataliza su Vitalidad y Dinamismo.
Como podemos advertir, la Marcha alrededor de la Log.: es cíclica como
también lo es el Movimiento Astral. pero aparte de su naturaleza astronómica,
la Circ.: recuerda un inevitable Proceso o Camino de Purificación Moral a través
de los diferentes estadios de nuestra Existencia por los cuales alternamos una y
otra vez, sobre lo que intentaremos profundizar más adelante.
Podríamos, entre otras acepciones más literales, atrever un posible
origen de la palabra "Circ.:" que le aproxima mucho a su significado
masónico en los vocablos latinos "circuo,ire" ("dar
vueltas") y "vallis" ("valle"), lo que podría querer
decir "dar vueltas alrededor o por el Valle", lo que recuerda no sólo
el carácter circular del recorrido por el "Valle", nombre con el que
en el algún tiempo se llamó en el Simbolismo al lugar dominado por los
Vigilantes bajo el Oriente, por donde se hace principalmente la Marcha.
En la Log.: la Circ.: intenta corresponderse con el Movimiento Aparente y
Perpetuo del Sol alrededor de la Tierra en el Hemisferio Norte, saliendo de Or.:
(Ven.:) y circulando por el Sur (asiento del Seg.: Vig.:) para ocultarse por el
Occidente (asiento del Pr.: Vig.:) y descender por el Norte (zona de los AAp.:),
siguiendo en el Temp.: el sentido de las agujas del reloj. Durante el mismo,
siempre que la Marcha obligue a pasar frente al Ara (nunca se caminará por detrás
de ella), se debe saludar a ella con el Sig.: del Gr.:. cuando el Movimiento
debe iniciarse por la llegada desde Pasos Perdidos; Uds. saben cómo se hace la
entrada. En una ocasión sola se hace en sentido antihorario (dirección
Occidente-Sur-Oriente), y es cuando los Viajes de Purificación del Neófito,
cuyo sentido trascendente, entre otros contenidos, es aportarle Energías desde
el Meridiano Resplandeciente y ayudarlo a emprender el recorrido astral que
todavía no se conoce. Se recomienda que cuando se pase por los ángulos del
Temp.: se doble en Esc.:, aunque no se corresponde con la curvatura de los
Movimientos Celestes.
Desgraciadamente, la Marcha en sentido horario adoptada por decisión
relativamente reciente de la Gr.: Log.: y sus grupos federados en ella luego de
una práctica de años en contrario y en sentido inverso antihorario, es un
remedo de la Trayectoria Solar Aparente alrededor de la Tierra por el Hemisferio
Norte, cuando en nuestro Hemisferio Sur el Movimiento Aparente del Sol por la
Tierra se hace por el Norte, lo que pone otro problema porque en el Norte el Sol
se encuentra "oculto" (de ahí que se llama también al Norte de la
Log.:, asiento de los AAp.:, como "el Lado Oscuro") pero en nuestro
Hemisferio Sur el Norte es la zona cumbre del Sol. El movimiento horario sólo
se corresponde con el Movimiento Aparente del Sol por su Eclíptica anual por
las Casas Zodiacales (movimiento absoluto horario), pero no con la Trayectoria
del Sol durante el Año Zodiacal (antihorario). A pesar de esa inconsecuencia,
el significado Filosófico e Iniciático de la Circunvalación o Circulación no
se pierde; después de todo, en este caso el orden de los Factores no altera el
Producto.
Como en la Vida, en los diferentes momentos y estadios en que vivimos
donde pasamos por varios y sinfines Ciclos, el Proceso Evolutivo se representa
en círculos donde subimos y descendemos, pero no hay que perder nuestro propósito
trascendental. Siempre buscando la Luz del Oriente irradiada, nuestras
limitaciones nos la hacen perder constantemente y llegando a un punto culminante
(el Sur), nuestros defectos y vicios nos precipitan en la Caída hacia la
Tribulación del Occidente para hundirnos en la Humillación del Norte, pero es
el recorrido que obligatoriamente debemos emprender si queremos otra vez
realcanzar la Plenitud, y así tantas veces circunvalaremos las alternativas de
la Vida como nuestro bagaje de impurezas nos lo obligue. Pero desde lo Alto el
Oriente nos guía y su Plano Superior nos espera. Si nos libráramos de las
Leyes de Causa y Efecto o de la Dualidad Binaria (los alternativos Norte y Sur,
Este y Oeste), podríamos ascender a una Nueva Situación. No basta acercarse al
Oriente; hay que elevarse hacia lo Superior, representado en ese Nivel más alto
que se yergue sobre la Hondonada de la Log.:, que no es sino una representación
del Mundo de lo Material. Mientras tanto, nuestra imperfección nos hará
siempre vagar por etapas momentáneas entre el Norte (el Tormento, la Pasión y
la Irracionalidad) y el sur (el Discernimiento y la Razón), a través de
instantes de precario equilibrio entre el Este y el Oeste.
QQ.: HH.:: En la Circunvalación recordamos el Drama y el Misterio de los
Ciclos y Movimientos Cósmicos, pero también apreciamos el Drama de nuestra
Vida. Es bueno ponernos en Armonía con el Universo y en Consonancia con
nosotros mismos, pero el M.: está llamado en verdad a trascender este
Movimiento Reiterativo y Condicionado para adquirir una Trayectoria Propia y una
Nueva Dimensión en un Plano Superior que ubicamos "sobre" ( y no
"en el") Oriente.
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SOBRE
EL PROCEDIMIENTO DE ENTRADA AL TEMPLO
Saber andar por la Vida y determinar qué y cómo hay que dar los pasos
necesarios es un Arte que se aprende con esfuerzo, experiencia, paciencia,
observación y discernimiento. También es un Arte estimar cuándo hay que
avanzar, o eventualmente retroceder momentáneamente para asegurar la Marcha. En
la Existencia, como en la Mas.:, que es una Escuela de Vida y está destinada a
la Vida, hay "que saber moverse". En la Ob.: se encuentra estatuido cómo
se ha de ejecutar la marcha en el Temp.: no sólo por requerimiento rituálico
sino también para captar el Simbolismo que encierra y para conocer cómo
aplicarlo a nuestra cotidianeidad. En alguna ocasión intentamos explicar cómo
se realiza la circunvalación por el recinto; básicamente en sentido horario,
saludando al Ara cuando se pasa por delante de ella o nos encontramos entre las
CCol.:, nunca pasando por detrás del Ara, haciendo un movimiento de ángulo
recto (90o.) en los ángulos o rincones del Vall.:, siempre con el Sig.: Gut.: a
la Orden (o al Orden, como se prefiera). En esta ocasión nos referiremos al
procedimiento de entrada al Temp.:, insoslayable cuando se está funcionando
"en Log.:", a no ser que el Ven.: Maest.: autorice la entrada informal
o "en Familia".
Encontrándose cerrada la puerta del Tall.:, todo H.:, sea cual fuere su
Gr.: o dignidad masónica, debe golpearla por tres veces. Cada golpe se halla
ligado a una sentencia bíblica y a un atributo: "Buscad y encontraréis
(el Temp.:)", Golpead y se os abrirá (la Puerta)", "Pedid y se
os dará (la Entrada)". A esos tres golpes sigue un período de espera.
Una primera reacción desde adentro del Temp.: será dar un sólo golpe
de respuesta. Significa que hay que esperar momentáneamente porque todavía no
se está preparado o en condiciones de recibirnos (sea por la ejecución de
alguna parte del Ceremonial, la realización de algún Trabajo, o para esperar
la oportunidad de anunciar la llegada del foráneo al Venerable Maestro, por
ejemplo).
Otra respuesta puede ser que escuchemos desde el interior tres golpes;
significa que no se está trabajando en Pr.: Gr.:, por lo que si se conoce los
golpes siguientes hay que darlos, y si no hay que retirarse.
Podría ocurrir que no se recibiera respuesta. Significa que se sabe quién
está afuera, y que por alguna razón ése no es digno de que se le tribute
contestación. Que nunca le suceda a nadie tal infamia.
Si no se recibiera respuesta porque el Temp.: estuviere vacío, nadie
podría abrir la puerta sin la autorización del Dignatario correspondiente.
Un golpear irregular de las puertas del Temp.: puede significar la
ejecución de la entrada inicial del neófito a su Inic.: (hecho por el Pr.:
Exp.: según el Rit.: del caso), o que hay un Prof.: llamando y desconociendo el
sistema para anunciarse. Conviene en ese último supuesto sacarse en el interior
las vestimentas masónicas y abrir la puerta para atender; no sería
recomendable armarse (las Espadas al Orden) porque podría causarse un efecto
negativo al extraño, aunque por supuesto debe restringírsele la Ent.:).
Volviendo al golpe de respuesta interior que indica "esperar",
el Cubridor Interno avisa el llamado en forma discreta al Pr.: Vig.: y sólo éste
último lo anuncia en voz alta al Ven.: Maest.:, a cuya respuesta debe atender y
obedecer. Este Principal le indicará cuándo se cerciorará de quién entra y
bajo qué condiciones se permitirá entrar, lo que el Pr.: Vig.: comete al Cub.:
Int.: en su ejecución. Si hubiere alguna dificultad, imprevisto o situación anómala,
o se encuentra con la llegada de algún visitante ilustre, el Cub.: Int.: no
debe resolver la situación por sí sino que debe transmitir la circunstancia al
Pr.: Vig.:, quien a su vez consultará al Ven.:, de quien dependerá la decisión.
Si ocasionalmente se trabaja con Cub.: Ext.:, éste debe golpear desde
afuera (donde se encuentra) la puerta por tres veces y aguardar la reacción
desde dentro, siguiéndose en más lo que ya se ha dicho.
El Temp.: es un Recinto Sagrado, consagra A L.: G.: D.: G.: A.: D.: U.:.
Por tanto, se debe entrar a El con la disposición de espíritu y ánimo
apropiado. Adentro se guarda una sintonía y un Nivel de Conciencia más
elevado, y si lo dicho no se observa se puede ocasionar una alteración. Por lo
menos, gran cosa sería disponerse a entrar con una cuota de respeto, amén de
las solemnidades del caso.
Una breve meditación mediante una puesta momentánea de silencio o sobre
alguna reflexión o frase (lo cual sería procedente tanto antes de entrar a
trabajar como en forma personal cuando el grupo está en Log.: y nos disponemos
a ingresar) no estaría de más justamente para lograr predisponerse a otra
tonalidad como la que se observa dentro del Temp.:. Por supuesto, ni pensarse en
entrar fumando. También recomendamos que nuestra conciencia no esté por
ninguna razón alterada. Afuera del Temp.: dejaremos nuestras preocupaciones e
inquietudes Profanas que puedan distraernos en Log.:. Se evitará asimismo la
previa ingesta alcohólica o de cualquier otra clase de drogas (entrar así a un
Temp.:, aparte de que no nos permite la concentración y espiritualidad
necesarias, es una falta de respeto a los TTrab.: y a los HH.:).
Desgraciadamente se ha mostrado común el "hacer Bar o Cantina" antes
de comenzar, y si bien eso puede ser tolerable en pro de la interacción o buen
relacionamiento fraternal, es deplorable pensarse en entrar a algo tan solemne
como lo es una Cer.: Mas.: o a algo tan importante como un Temp.: Mas.: con unas
copas (o algo más) encima.
Con el estado espiritual de elevación que requiere las circunstancias,
nos dispondremos a ingresar una vez nos han abierto la Puerta y concedido la
Entrada.
Hasta no ponerse entre Columnas no haremos el Signo Gutural. No se le
ocurra a nadie perder tiempo saludando a los HH.: más
próximos a la Puerta, o como se ha visto desafortunadamente en una ocasión,
saludar profanamente y en voz alta a los HH.: uno por uno. Por supuesto, una vez
que se nos abrió la Puerta, no distraerse con HH.: que andan afuera. Al Temp.:
se entra en Silencio, como en Sil.: debe estarse mientras se está fuera, porque
los ruidos ajenos o externos distorsionan los Trabajos adentro.
Una vez puestos entre CCol.:, con el Signo Gutural al Orden, el pie
izquierdo hacia el Oriente y el derecho hacia el Sur o Mediodía juntos y
angulados en 90o., daremos tres pasos sucesivos adelantando el pie izquierdo y
llevando luego el derecho en la misma posición observada en cada uno de los
tres pasos. Sin moverse se saluda en la pose descripta al Ven.: Maest.:, luego
al Pr.: Vig.: y por último al Seg.: Vig.:. En la misma postura (Sig.: al Orden
y pies juntos en ángulo recto -izquierdo hacia Oriente y derecho hacia Sur-),
esperaremos las directivas del Ven.: Maest.:, y si éste nos recomienda
"ocupar nuestro lugar", lo haremos con la Marcha ritual, con seriedad
y en Sil.:, sin saludar a los HH.: por los quienes se pase. Si se autoriza la
entrada “en Familia” se prescinde de los tres pasos, pero no del sentido de
la Marcha y del uso el Sig.:. Todo ésto ha de seguirse tanto si se es H.:
regular del Cuad.: (o sea, de la Log.: a cuyos TTrab.: se entra), como si se es
H.: visitante. Si quien entra es una autoridad de la Gr.: Log.: o de otra Pot.:
Mas.:, se observa el orden de entrada ceremonial del caso, todo lo que debe
comandar el Ven.: Maest.: debidamente asistido.
Volviendo a los tres pasos, hay varios usos y costumbres diferentes para
darlos. A veces se da un paso pequeño, uno largo y otro tercero promedial
("entre el Miedo y el Atrevimiento se debe optar por la Prudencia"), o
se acostumbra también dar un paso cada vez más largo que el otro,
tendencialmente de 9, 12 y 15 pulgadas respectivamente (cuya adición mística
da 36, y 3 + 6 = 9, el número de la Perfección que debe guiar nuestros pasos).
La recomendación actual es que los pasos sean en lo posible los tres iguales
entre sí (entre otras cosas, equivalente a la identidad potencial de las
fuerzas de los Ternarios y Trípticos).
QQ.: HH.:: Como en la Vida, en la Mas.: hay que saber andar porque en la
nivelación y calibrado de nuestras opciones y pasos es que evolucionamos y
adelantamos en facultades. El pensamiento debe guiar nuestra marcha con
Prudencia, ponderando por igual todas las fuerzas y cualidades que se nos pone a
disposición para hacerlas rendir su máximo. Y como a la Vida, la entrada al
Templo debe tomarse en serio y con la lucidez y elevación que se merece. En la
Existencia como en nuestros Santuarios se aprende, y ese internarse por sus
laberintos requiere por lo menos de respeto y concentración, o siquiera una
debida atención. Entrar el Temp.: significa ingresar a un Recinto Solemne y
Sagrado cuyas Fuerzas Interiores están armadas por nuestra propia Energía.
Ustedes elegirán si el Temp.: sirve para vuestra propia edificación anímica o
como casa para dar alegre rienda y distensión a los vicios.
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SOBRE
EL SIGNO GUTURAL Y LA PENA EN QUE INCURREN LOS AAP.: MMAS.: PERJUROS
Sin entrar a polemizar en el tema sobre qué diferencias hay entre los
vocablos "Signo" y "Símbolo", diremos que un
"Signo" es un acuerdo convencional que traduce gráficamente un objeto
o concepto con contenido predeterminado y concreto, y un "Símbolo" es
también una convención, pero esboza una síntesis representativa de un
conjunto de ideas cuyo alcance y significado queda librado a la inteligencia del
intérprete. En muchos casos, sin embargo, no es posible hacer diferencias de
grado entre una y otra palabra, ya que una convención puede a la vez ser Signo
y Símbolo. En Mas.: es posible advertir en muchas ocasiones este fenómeno,
como la letra "G" por ejemplo, y también lo es el caso del Saludo de
nuestro Pr.: Gr.:, llamado también "Signo" o "Símbolo
Gutural".
Esta es quizá una de las primeras instrucciones que nos quedan grabadas,
porque ya la conocemos en nuestra Cer.: de Inic.:, y una vez conocido ya nos será
inolvidable y perfectamente identificable. En nuestra Inic.:, ya superadas las
Pruebas de rigor, el Ven.: nos instruye personalmente cómo se realiza. Un
posterior estudio recomienda que el Signo o Símbolo Gutural debe hacerse
correctamente, o como se dice de acuerdo a Rit.:, "perfectamente
encuadrado": la mano derecha abierta con el Dedo Indice formando una
perfecta Esc.: recta con el Pulgar, que rodean a la garganta apoyando el Indice
sobre ella y el Pulgar sobre el costado derecho del cuello. El brazo derecho
formará un ángulo de 90 grados estricto (en realidad un encuadre perfecto de
mano con brazo derecho implica colocar la punta del Pulgar derecho sobre la
garganta), que al "desarmar", "quebrar" o "cubrir"
(o sea retirar) el Signo se practica retirando el brazo hacia atrás y en 90
grados, manteniéndolo en ángulo recto como la Escuadra entre el Indice y
Pulgar de la meno, que se desliza por la garganta con el dedo Indice, para dejar
caer el brazo verticalmente cuando el antebrazo queda perpendicular a la línea
de los hombros. No es correcto unir el Pulgar con el Indice derechos cuando se
retira el Signo, como tampoco lo es, una vez ya caído el brazo derecho, hacerlo
golpear contra la cadera o costado del muslo derecho, provocando ese ruido sordo
tan molesto que equívocamente haría pensar en un golpe o gesto extra. El
nombre de "Gutural" resulta porque la mano derecha apunta o abarca a
la garganta.
Como Signo, el Gesto Gutural indica el Gr.: de Ap.: en que se trabaja y
circunvala el Temp.:, el nivel de HH.: con quien se está, y resulta un saludo
del Gr.: de Ap.: de estricta observancia como si fuera una venia, sea cuando se
nos saluda o se nos dirige en Log.: una alusión o la palabra, como también un
signo de identificación en ámbitos no masónicos y dentro de la Log.: Hasta
hace poco acompañaba al uso de las Herramientas por un H.: unido a su postura
de pie, pero los recientes Congresos MMas.: de la Gr.: Log.: han desaconsejado
su uso, permitiéndose dirigir la palabra con el gesto cubierto (sin él), lo
que ha causado ciertas resistencias particularmente por razones de Tradición,
por lo que algunos HH.: continúan utilizando el Sig.:, otros hablan sin él, y
otros solicitan anuencia siempre al Ven.: para cubrirlo, en ocasiones cuando se
lee un Trabajo escrito que requiere el uso de las dos manos para sostener o
pasar las hojas y por razones de comodidad. El conocimiento del Sig.: Gutural
habilita al Ap.: a ser reconocido por su Gr.: y le permite entrar en los TTrab.:
si lo realiza correctamente al ser retejado.
Como Símbolo, el Gesto Gutural apunta al órgano fonador, la Laringe, o
a la Garganta, o sea la zona donde se produce el Sonido. Entre otras ideas, nos
recuerda que nuestras palabras deben ser prudentes y rectas, o sea perfectamente
encuadradas. No es sólo una invitación al Silencio, porque también recuerda
una especie de Sello sobre el órgano emisor de la voz, sino a hacer buen y
moderado uso de la palabra, tanto en la esfera Prof.: como en la Mas.:. La emisión
de la voz no es sólo una propiedad que contribuyó al desarrollo de la Especie
Humana sino un profundo Misterio, ya que la Palabra por sí es Creadora, y ésto
no es mera Poesía. El Indice sobre la Garganta recuerda al filo de la hoja de
un arma blanca, navaja o cuchillo que nos rememora nuestro deber de guardar
Discreción sobre la Ord.: y sus Misterios o asuntos tratados interiormente. En
el ámbito Prof.: el Gesto Gutural recuerda al ademán que entre niños de los
países anglosajones realizan representando que se ha hecho un juramento
inviolable, de ahí su probable origen que llegó por los usos ingleses a
nuestra Ob.: Hay cierta coacción a través de él de no revelar nuestros
Secretos a los PProf.:, y que nos destaca y reafirma la Promesa de Honor hecha
en la Cer.: de Inic.: de no revelar jamás a nadie nuestras tareas y asuntos por
obras, escritos o palabras, so pena de caer en "la Pena en que incurren los
Aprendices Masones perjuros".
¿En qué consiste esto de "la Pena en que incurren los AAp.: MMas.:
perjuros"?. En principio su significado parece terrible. A veces se nos
dice que los MM.: preferiríamos cortarnos o seccionarnos la Garganta antes que
violar nuestro deber de reserva. En otros casos nos recuerda que se nos
seccionaría la Garganta y nuestro nombre sería recordado con el anatema de
Traidor; que se nos mataría y se nos enterraría a la orilla del Mar de modo
que la Marea o el avance de las olas borrara todo vestigio o rastro nuestro, y
otras puniciones de semejante violencia. Actualmente hoy no se amenaza con tales
rigores, pero sigue vigente una pena para los AAp.: MMas.: perjuros que
incumplen su Promesa, quizá más tormentosa y permanente porque dura como la
Vida misma, que es la del Deshonor
y Descrédito en que cae la persona que traiciona la palabra dada, lo que masónicamente
tampoco nos hará dignos para acceder a otros GGr.:.
QQ.: HH.:: El correcto uso de nuestro Signo o Símbolo Gutural nos
permite un buen desempeño dentro del Pr.: Gr.:, nos demanda una conducta de
Prudencia y Reserva en el hablar y nos recuerda que la Promesa de no revelar
nuestros Misterios o Obras no se agota en la Cer.: de Inic.: sino que es de
aplicación permanente y durará de por Vida, estemos dentro o fuera de la
Mas.:. Pensemos si nuestras actitudes y si nuestra Discreción están bien
encuadradas con aquél, y perseveremos por que no sea un sólo gesto exterior
sino una actitud interna de Vida.
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OBSERVAR
EL SOL EN SU MERIDIANO
Entre los múltiples simbolismos y
complejidades del Rit.: Mas.:, y especialmente durante el desarrollo de los
TTrab.:, existe una serie de expresiones y frases a las que nos acostumbramos a
escuchar durante las sucesivas TTen.:, pero ante las cuales no nos detenemos a
analizar su significado. Sin embargo, cuando tenemos la oportunidad de hacerlo,
nos sorprendemos con que la respuesta no aparece con facilidad. Es deseable que
el M.:, no obstante la vigilancia y empeño que debe poner en la construcción
de su personalidad, también se preocupe por estudiar la riqueza que oculta el
Rit.: de la Ob.:, porque en él se hallan muchas pistas y claves para desentrañar
los Misterios de esta Aventura de hacer Masonería, y especialmente deberíamos
prestar atención a esas expresiones que en el Simbolismo aparecen fugazmente,
casi desapercibidas en esa maraña compleja que resulta ser el ceremonial Mas.:,
pero que poseen incalculable valor. Nunca no ha dejado de llamar la atención
una de estas expresiones, cual es "Observar el Sol en su Meridiano", y
que será objeto de nuestras reflexiones.
La expresión "Observar el Sol en su Meridiano" aparece en el
Rit.: del Ap.: y en ocasión de la Apert.: de los Ttrab.:. Preguntado el H.: Seg.:
Vig.: por el Ven.: Maest.: para qué ocupa el lugar del Mediodía, este primero
contesta "Para mejor observar el Sol en su Meridiano, mandar a los Obreros
al Trabajo y llamarlos a la Recreación, a fin de que la Orden reciba Honra y
Gloria". Esta respuesta está muy relacionada con el hecho de que los TTrab.:
comienzan ritualmente "a Mediodía en punto". El Ven.: pregunta al H.:
Pr.: Vig.: sobre a qué hora comienzan sus TTrab.: los AAp.: MMas.:, quien le
informa que comienzan a Mediodía en punto. Como el H.: Seg.: Vig.: está
siguiendo simbólicamente la marcha aparente del Sol hacia el Cenit, el Ven.: lo
interroga sobre la hora y aquél da noticia a la Primera Luz de la Log.: que ha
llegado el momento propicio para comenzar la labor del Tall.:, señalándole que
se está en la hora exacta para iniciarlos: "Mediodía en punto, Ven.:
M.:".
Será necesario explicar la expresión "Observar el Sol en su
Meridiano" haciendo referencia sumaria a algunas cuestiones sobre Astrología
y Astronomía, la orientación de la Log.: y la alusión a que los TTrab.:
comienzan a Mediodía en punto y terminan a Medianoche en punto.
Hagamos un repaso sobre la orientación y las representaciones astrológicas
y astronómicas de la Log.:. Como se sabe, el decorado del Tall.: es una
representación simbólica del Universo (la palabra "Logia" proviene,
entre otros orígenes, del sánscrito "Loka", que significa "Mundo"
o "Universo"). El techo tachonado de estrellas representa a la Bóveda
Celeste, los signos zodiacales simbolizan a los Doce Tutores astrales de nuestro
Sistema Solar, la marcha ritual en sentido antihorario hace alusión al
Movimiento Aparente del Sol por los doce Signos del Zodíaco a lo largo del
"Año Solar" (unos 25.868 años terrestres). El Sol y la Luna,
representados en el techo del lado del Or.: hacen referencia a los principales
astros rectores de la Tierra, y la altura y tamaño simbólico de la Log.: es
desde el Centro de la Tierra hasta el confín del Cosmos. Recordando simbólicamente
a la orientación que poseían los antiguos Santuarios Iniciáticos, como la
Gran Pirámide o las Catedrales góticas, el Temp.: posee cuatro lados que
corresponden a los Puntos Cardinales y que en sentido Antihorario son: a)
Occidente, hacia la entrada del Templo, luga donde toma asiento el H.: Pr.: Vig.:,
con Bóveda Celeste oscura y cubierta de nubes y las CCol.: J.: y B.:; b) Sur, o
Mediodía, donde toma asiento el Seg.: Vig.:; c) Oriente, hacia el fondo y en el
terreno más alto del Temp.: luego de traspasados los tres escalones, donde toma
asiento el Ven.: y con Bóveda Celeste iluminada y despojada de nubes; y d)
Norte, donde toman asiento los AAp.:, lugar de oscuridad y llamado también
"el Lado Profundo" u "Oscuro". Esta orientación, que hace
referencia al Movimiento Aparente del Sol en el hemisferio nórdico y más
propia para las LLog.: del Norte, no resulta congruente con el Movimiento
Aparente del Sol en el Hemisferio Sur. En efecto, el Movimiento Aparente del Sol
no es igual en el Norte como en el Sur, cuando lo hace alrededor de la Tierra.
En el Hemisferio Septentrional el Sol sale por el Este, llega a su punto más
alto por el Sur al Mediodía (en latín "Meridies", que significa
"Sur" y de ahí la palabra "Meridiano"), se pone por
Occidente y se oculta a medianoche en su punto más bajo del Norte (el lugar
simbólico de los AAp.:). Por el contrario, en el Hemisferio Sur el Sol nace por
el Este, llega a su punto más alto en el Norte, se esconde por el Oeste y a
medianoche está en el Sur.
De lo expuesto se deduce que la ubicación en nuestros TTemp.: del Ven.:
(Oriente), Seg.: Vig.: (Sur o mediodía nórdico), Pr.: Vig.: (Occidente) y AAp.:
(Norte), es una reminiscencia del origen septentrional o nórdico de la Mas.:
actual, aunque incongruente con nuestro Hemisferio Sur, por lo menos si tomamos
en cuenta el movimiento aparente del Sol alrededor de nuestro planeta. Sin
embargo se corresponde con el Movimiento Aparente del Sol a través de los
Signos del Zodiaco. En nuestras Latitudes la ubicación correcta sería a
nuestro entender: Ven.: al Oriente (igual), Seg.: Vig.: al Norte (corrección,
donde el Sol llega a su máxima altura diaria), Pr.: Vig.: al Occidente (igual),
AAp.: al Sur (corrección, en el Hemisferio Sur "Lado Profundo"). : . También la marcha en sentido Horario, adoptada a raíz de
nuestro últimos Congresos MMas.:, es comprensible para el Hemisferio Norte pero
inconsecuente con el Hemisferio Sur, por lo que debería restaurarse la Marcha
Antihoraria (a partir de las CCol.:) Occidente-Sur-Oriente- Norte, que coincidiría
además con el Movimiento del Sol por el Año Solar. Los Signos del Zodiaco en
el Temp.: pueden dejarse como están, ya que la Eclíptica es Absoluta para los
dos Hemisferios.
Así en nuestras LLog.: sureñas el Seg.: Vig.:, ubicado en el ala Sur
del Temp.:, que observa al Sol en su Meridiano ("Meridies" o "Sur")
señala lo que sería para el Hemisferio Nódico el punto más alto y donde
mayor esplendor alcanza el Sol, que marca el comienzo de los TTrab.: del Tall.:.
Como en el Hemisferio Sur el punto más alto del Sol se encuentra en el Norte (coincidente
con la Col.: de los AAp.:), en nuestras Latitudes el H.: Seg.: Vig.: contempla
estratégicamente desde el Sur al Sol en su punto más alto (Norte). No obstante,
a pesar de esta salvedad, la interpretación, significado y trascendencia filosófica
del simbolismo Mas.: de la expresión "Observar el Sol en su Meridiano"
no ha perdido vigencia.
Cuando el H.: Seg.: Vig.: se ubica en su lugar "para mejor observar
el Sol en su Meridiano" lo hace para estar atento al pasaje del Sol por su
punto más alto o Mediodía, que señala la apertura ritual de los TTrab.:, que
tienen duración simbólica desde el Mediodía en punto hasta la Medianoche en
punto. Este período de la labor en Ten.: de Ap.: es meramente ritual, y se ha
observado su origen en el Mazdeísmo iniciático, en la antigua Persia, donde
Zoroastro y sus discípulos se reunían y comenzaban su actividad cuando el Sol
se ponía exactamente en su punto más alto (Mediodía), prolongándose la
jornada hasta la Medianoche, culminándose los TTrab.: con un Convite o Banquete
de clausura. Algunos autores remontan esta práctica aún más atrás en la
Historia, exponiéndola como ya practicada por antiguas Escuelas Iniciáticas
del Antiguo Egipto. En la Mas.: medieval, el Mediodía marcaba el fin del
trabajo operativo para discutir sobre el Arte, admitir miembros y reparar
fuerzas.
Hechas todas estas disquisiciones, nos resta estudiar el contenido filosófico
de la expresión "Observar el Sol en su Meridiano" o "Mediodía".
En el plano de la vida diaria, es común reconocer que el Mediodía es el
momento del día en que el Hombre y todas las criaturas poseen la plenitud de
sus potencias físicas y mentales. En este orden de ideas, el H.: Lumen sostiene
que el pasaje del Sol en su Movimiento Aparente alrededor de la Tierra a través
de sus cuatro puntos o "Puertas" es representativo del Ciclo de la
Conciencia Humana. Así el Mediodía, momento en que el Sol se muestra con su
mayor fuerza, coincidiría con la representación del momento en que nuestra
Mente se encontraría en la cumbre de su capacidad. Debemos recordar que la Enseñanza
Iniciática exige de nosotros la total Concentración para poder captar su rico
bagaje de Sabiduría. Castaneda menciona cómo el Brujo Juan Matus lo hacía
entrar en estados de Conciencia Acrecentada a fin de instruirle en el
Conocimiento, ya que requería de él toda su atención para ello. También
existen antiguos Rituales Masónicos que requieren previamente al inicio de los
TTrab.: un instante de Silencio con el objeto de despejar de nuestro pensamiento
toda cuestión profana que pudiera entorpecernos en nuestra concentración y
para atender al desarrollo de la Ten.:. Trasladando lo sobredicho a nuestro tema,
resulta claro que el H.: Seg.: Vig.: controla que exista el clima necesario de
compenetración para que los HH.: puedan dedicarse a la labor del Tall.:, y
especialmente a que los AAp.: se encuentren bien dispuestos para recibir su
Instrucción. La facultad de dedicar todas las energías al Aprendizaje se
encuentra apoyada en la Disciplina del Silencio, que permite al H.: de Pr.: Gr.:
concentrar todos sus sentidos para captar y procesar la Inst.: que recibe reunión
a reunión.
Cada H.:, que es también un Universo o Logia como persona, debe estar
atento y expectante al momento propicio en que todas sus facultades y energías
estén reunidas para proyectarlas hacia la Acción y las Realizaciones.
Observando el Sol de nuestro Espíritu preparado para toda Obra en el Meridiano
de nuestra Voluntad y Posibilidades bien dispuestas a trabajar, se logra la
conjunción necesaria para conseguir las Metas que nos propongamos. Es probable
que la expresión "Observar el Sol en su Meridiano" también nos ponga
al tanto de una Disciplina de la Atención y la Observación, con el fin de
estudiar profundamente nuestro Interior y al Mundo Exterior para conocerlos y
dar con los medios para perfeccionarlos. El Trab.: Mas.: es así exigente porque
requiere lo mejor de nosotros mismos.
En otro orden de asuntos, la expresión "Observar el Sol en su
Meridiano" podría significar también nuestro deber de velar por que
nuestros esfuerzos estén siempre inspirados y encaminados hacia los más altos
y nobles ideales, con la intención de llegar en lo posible hacia lo Superior,
como lo conceptualizara Griffin.
QQ.: HH.:: Que el momento en que se nos llama al Trab.: de Log.: se
encuentre el Sol de nuestro Espíritu bien alto y vigoroso en el Meridiano de
sus Potencialidades, a fin que podamos aprovechar al máximo la Enseñanza de la
Ord.: y de rendir lo más posible en la tarea de lograr una Inst.: más poderosa
y un Mundo mejor. Tengamos siempre el Sol de estos Proyectos nuestros ubicados
en el Meridiano de nuestros Ideales, cuya expresión más elevada está
simbolizada para los MM.: en la figura del G.: A.: D.: U.:.
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SOLSTICIOS
Y EQUINOCCIOS
El Universo es una enorme Orquesta cuya Música anima la Danza Cósmica
de las Esferas y de todo lo que existe. Esto no es una imagen poética sino una
realidad que ya se había advertido en la Antigua Grecia. Pitágoras en este
caso había sentado en Occidente las bases al respecto, y ya los arcaicos
griegos y romanos basaban su ideal de Perfección en mantener una Vía "en
consonancia" (término muy aplicado en Música del latín "cum sonare",
"sonar con") con el Universo. Y bien cierto es la necesidad de vivir
en esta Armonía no sólo con las Esferas sino con el propio Mundo que nos rodea,
ya que los mismos fenómenos que se dan en el Macrocosmos también se dan en el
Microcosmos, incluso dentro de nuestro ser que de por sí es todo un Universo,
de ahí también la necesidad de estar también "en Paz y Armonía con
nosotros mismos". "Como es arriba es abajo" es un axioma hermético
que hoy encuentra confirmación a nivel científico. Los mismos fenómenos se
repiten en las Galaxias, los Sistemas, los Astros, las Creaturas y la Materia.
Las Esferas Celestes y los Seres Vivientes están integrados por múltiples
unidades sometidas a constante movimiento interno con ciclos de Nacimiento,
Crecimiento, Desarrollo y Extinción (o Transformación); no hay un Elemento en
el Universo que no se encuentre en la Tierra (hasta ahora por lo menos según lo
entienden las más modernas investigaciones científicas). Tampoco hay que
adentrarse muy lejos para comprender el por qué de las cosas; dentro de
nosotros mismos, en nuestro pequeño Universo, tenemos la Clave para entender y
cambiar nuestra Realidad, lo cual nos proporciona a su vez pistas para conocer a
nuestro Entorno Exterior. "Conócete a tí mismo y conocerás el Universo",
la leyenda en la Entrada del antiguo Templo de Delfos, nos muestra que dentro de
nosotros están las respuestas de Todo ya que nuestro Cosmos corporal e interior
guarda una Correspondencia estructural semejante con el Macrocosmos. Pero a su
vez, sin perder nuestra individualidad microcósmica, formamos parte del Sistema
Macrocósmico cual células o partículas especializadas dentro del Cuerpo
Universal y todo cambio en cualquiera de sus partes, a la corta o a la larga,
influirá en el resto. La Ecología, hoy tan en boga, se basa en este principio
de interacción, correlación y relación armónica entre los Seres y el Mundo.
El Hombre desde muy antiguo comprendió esta correspondencia estructural
y su integración inescindible con su Universo. En la investigación de los
enigmas de la Naturaleza, en el estudio de los Astros, ha buscado no sólo
explicar cómo y por qué se desenvuelven sino que ha intentado estudiar cómo
repercuten y cómo se relacionan con uno mismo, y a través de ellos ha querido
definirse y explicarse. El Ser Humano comenzó a intentar explicar su Alrededor
a través del Estudio del Macrocosmos exterior natural y astral, y sabiendo la
correspondencia entre uno y otro proyectó las reglas que encontraba en el
segundo para ver cómo se entendía el primero. Se advirtió una regularidad en
los fenómenos astrales, manifestada a través de movimientos cíclicos o periódicos,
y se comprendió que coincidían o se relacionaban con fenómenos climáticos,
naturales o de la vida de un Pueblo o persona, que a su vez también se definían
en Ciclos o Períodos que pautaban la naturaleza de cómo devendrían los
acontecimientos. Al principio se habría desarrollado estas investigaciones como
método para ayudarse en la supervivencia (particularmente con la Agricultura,
porque las temporadas la de plantaciones y cosechas precisaban condiciones climáticas
especiales); la Astrología, la comprensión religiosa, filosófica y científica,
seguramente vinieron después y ayudaron a formar Sistemas de interpretación
intelectual sobre el cómo y el por qué y sobre la interrelación entre los
Astros, la Naturaleza y el Ser Humano. En este estudio de cómo los Astros se
relacionaban con la Naturaleza y la Vida del Hombre adquiere relevante
importancia la consideración sobre los Solsticios y los Equinoccios,
acontecimiento astronómico que guarda relación con fenómenos climáticos y
etapas fundamentales de la Naturaleza y el Ser Humano.
En su movimiento aparente por la Bóveda Celeste, el Sol describe una
trayectoria hacia el Este conocida como "Eclíptica", anual y a través
de las Casas Zodiacales. Esta línea no coincide con el Eje del Ecuador
Terrestre y que sobre la bóveda se proyecta en el Ecuador Celeste, y con
respecto a éste la Eclíptica se presenta como una línea inclinada, lo que
evidenciará los fenómenos que intentaremos señalar más adelante.
La Eclíptica, en su proyección con la línea del Ecuador (o proyectada
ésta sobre la Bóveda Celeste), en determinado momento coincide con la segunda
en un Punto al pasar el Sol por el Signo de Aries, lo que se llama en Astronomía
"Punto Aries", anualmente correspondiente entre el 20 y 21 de marzo,
punto convencionalmente ubicado en el Oeste. El Sol se encuentra sobre el
Ecuador y sus Rayos se reflejan equidistantes sobre las dos Latitudes (Norte y
Sur), y eso hará que el día dure igual que la noche. A esta etapa se la conoce
como "Equinoccio", palabra que deriva de la palabras latinas
"aequus" ("igual") y "nox" ("noche"),
por lo que traducido literalmente significaría "igual noche", en
alusión a la equivalencia horaria de ésta con el día. Para quien no está en
el Ecuador el Sol estará con respecto al Horizonte racional doce horas sobre él
y doce horas debajo. La declinación en el Equinoccio de Aries es nula y su
ascensión recta 0 grado.
Al ascender el Sol en su declinación llega a un punto máximo
coincidente con la casa de Cáncer a unos 23o. 27´ actualmente del Ecuador (a
la altura del Trópico de Cáncer terrestre), máxima latitud igual a la
oblicuidad de la Eclíptica y con una ascensión recta de 90o., donde logra el
Sol su máximo acercamiento a la tierra por el Hemisferio Norte, que hará que
los rayos solares caigan más perpendicularmente sobre el Norte en esta etapa
(alrededor del 21 o 22 de junio) y por ende aumente la temperatura terrestre en
dicha zona; la mayor cercanía del Sol aparejará mayor Luz y por tanto un
aumento en la duración del día en el Hemisferio Norte, que en esta etapa
llegará a su máximo. Por lo contrario y debido a la forma de la Tierra, el Sol
estará más "alejado" del Hemisferio Sur, cayendo entonces sus Rayos
en forma más inclinada y por ende en dicha mitad el clima será más frío y el
día será el más corto del año. En el Polo Sur el Sol será imperceptible
comenzando la larga Noche que durará seis meses. Pero en dicho período, donde
el Sol llega su punto más alto de la Eclíptica, parecería que se detuviera
sobre el Horizonte por un tiempo (siempre en su movimiento aparente por la Bóveda
Celeste) y quedará "quieto" en dicho lugar, ocultándose en el mismo
sitio como si "parara", momento que se conoce como
"solsticio", palabra de origen latino compuesta de dos vocablos de
dicho idioma, "sol, is" (vocablo correspondiente al español
"Sol") y "stare" o "sistere" (verbos equivalentes
a "estar" o "permanecer" en sentido temporal).
Al continuar el Sol su ruta por la Bóveda Celeste nuevamente llega a un
punto de coincidencia con el Ecuador Celeste al pasar por Libra, por el 23 de
setiembre aproximadamente y en el extremo oriental de la Eclíptica, donde desde
el punto de vista de la duración del día y la noche hay una nueva equivalencia
entre ambos, y esto señala otro "Equinoccio". La declinación es nula
nuevamente y la ascensión recta 180 grados.
Por último, el Sol llegará dentro de la Eclíptica a su declinación más
baja al llegar sobre el Hemisferio Sur por la altura del Trópico de Capricornio
(23o. 27´ "debajo" del Ecuador), con una ascensión recta de 270o., y
veremos una nueva "detención" momentánea del Sol en este extremo por
el 21 o 22 de diciembre, lo que nos indica la presencia de otro
"Solsticio". Se advertirá fenómenos inversos o "negativos"
respecto al Solsticio anterior ya que el Sol se encuentra en la antípoda de su
posición de junio. En el Hemisferio Sur, donde los Rayos solares caerán con
mayor perpendicularidad y donde el Sol estará más "cerca", el día
será el más largo del año mientras que en el Norte, donde los Rayos caerán
con mayor inclinación, la noche será la más extensa. Así el clima será más
caluroso en el Sur en esta etapa mientras que el Norte presentará sus
temperaturas más bajas. Comenzará el "día polar" en el Polo Sur
mientras que en el Polo Norte, donde el Sol ya no será visible, se inaugura una
larga noche por seis meses hasta el próximo Solsticio (donde se dará lo
inverso).
Como el Sol continúa su Ruta Celeste por la Eclíptica, nuevamente
aparecerá por el "Punto Aries" en marzo, lo que determinará que la
sucesión de estas cuatro etapas descriptas se suceda año tras año en forma cíclica
y permanente.
Estos cuatro extremos del Movimiento Aparente Solar donde en dos de los
cuales la duración del día iguala a la de la noche (Equinoccios de marzo o
Aries y de setiembre o Libra) y en los otros donde se produce el día o la noche
más larga del año según los Hemisferios (Solsticios de junio o Cáncer,
llamado también "hienales", y de Capricornio o diciembre, conocidos
por "vernales") marcan la entrada de las Cuatro Estaciones, de tres
meses cada una. En los Solsticios la diferencia entre la duración del día y la
Noche llega a su máximo, y en los Equinoccios dicha prolongación se equilibra
en tiempo. Siguiendo una Ley Universal de Coexistencia de los Contrarios, en el
mismo Planeta Tierra tendremos Estaciones antitéticas donde se marcan efectos
naturales inversos pero que poseerán en común su carácter solsticial o
equinoccial según los casos (el Tercer Aspecto Unificador de los contrarios,
además de su temporalidad en el año (Cuarto Aspecto Realizador). La entrada
del Sol en Aries (convencionalmente el 21 de marzo) inaugura el Otoño en el
Hemisferio Sur y la Primavera en el Norte; el ingreso en Cáncer coincide con el
Invierno en el Sur y el Verano en el Norte; la introducción en Libra marca la
Primavera en el Sur y el Otoño en el Norte, y el pasaje por Capricornio inicia
el Verano en el Sur y el Invierno en el Norte.
Cada una de estas etapas estacionales inauguradas por los diferentes
Equinoccios y Solsticios se corresponde también con modificaciones climáticas
de importancia en la Tierra, marcado por perpendicularidad de la caída o ángulo
de incidencia de los Rayos solares. Los máximos y mínimos de temperatura se
advierten en los Solsticios (mayor calor en Verano y frío más acentuado en
Invierno, según Hemisferios y Estaciones), mientras que en los Equinoccios de
Otoño y Primavera parecería llegarse a un punto de equilibrio térmico,
produciéndose un descenso o ascenso según la proximidad del Invierno o el
Verano respectivamente. La evolución de la Naturaleza parece acompasarse con
esta alternancia de Solsticios y Equinoccios, influida por la intensidad solar y
las variaciones climáticas cíclicas. En Invierno se registra la mínima
actividad vital, produciéndose un compás de resistencia hasta la
máxima intensidad en el Verano para decaer al llegar el Otoño (época
de madurez y cosecha de los productos de la Primavera) y después disminuirse a
medida que se aproxima el próximo Inverno. A su vez, los Solsticios de Invierno
y Verano marcan una época de máximos contrastes climáticos y vitales entre
los Hemisferios Sur y Norte para llegar a un breve punto de casi semejanza en
los Equinoccios de Otoño y Primavera (aunque después evolucionarán según las
latitudes hacia estados diferentes). Pero estos cuatro estadios equinocciales y
solsticiales son extremos y por tanto breves; en los Solsticios la intensidad
solar, climática y vital puede ser la máxima en Verano o mínima en Invierno
pero ésta disminuirá o crecerá al llegar el Otoño o Primavera
respectivamente, y asimismo el precario equilibrio de los Equinoccios de Otoño
y Primavera se desestabilizará hacia una disminución o aumento en las fuerzas
naturales según avancemos hacia el Invierno o Verano respectivamente. En fin,
dos épocas de estabilidad (con un punto equilibrante en la entrada de cada
Equinoccio) y dos de total inestabilidad, extremas como breves y contrastantes
entre los dos Hemisferios de la Tierra en un sólo año que marcan hitos
importantes, donde las fuerzas Macrocósmicas del Sol y las Estrellas
(constelaciones zodiacales y las que conforman la Bóveda Celeste) se proyectan
o corresponden con la vida Microcósmica de la Tierra.
Esta coincidencia
astronómica, climática y biológica, con sus particularidades y contrastes
como los que hemos descrito, seguramente llamó al Ser Humano la atención desde
mucho tiempo atrás, quizá tan atrás que se pierde en los abismos del Pasado y
de la Humanidad. El descubrimiento en la Naturaleza de ese Reloj cuyos cuartos
de hora corresponden a las Cuatro Estaciones ya se había comprendido en los más
remotos tiempos, y los seres vivos no escapan a su influencia, al punto tal que
llevan el movimiento estacionario en sus propios genes; ya se ha encontrado
recientemente regiones en el ADN de los cromosomas desde los hongos e insectos
hasta los Seres Humanos que regulan los ritmos estacionales, prueba contundente
que demuestra nuestra sincronización con los Movimientos Astrales. En los
cultos a las Fuerzas Naturales y a los Astros sin duda los Solsticios y
Equinoccios formaron parte importante de reverencia, como puede advertirse en
los Estudios sobre Religiones de pueblos primitivos y de Religión comparada,
que por su riqueza no podemos detallar. Y no es para menos; ligada al principio
la Religión a la supervivencia, seguramente el Hombre, desde siempre atraído
por la necesidad de explicar y dominar los Misterios que le rodeaban, comprendió
desde muy antiguo la correspondencia entre lo climático y lo que obtenía por
su caza o recolección, sus ganados y cosechas más tarde. En los diferentes períodos
estacionales advirtió cuáles eran los más propicios para la abundancia y para
la escasez, para la preparación y para la cosecha, y luego aprendió a prever y
medir esos períodos orientándose en los Signos de la Naturaleza y en las
observaciones astrales. En el descubrimiento de la producción periódica o cíclica
de los Solsticios y Equinoccios comprendió y pudo marcar cuándo comenzaban y
también finalizaban cada uno de esos períodos estacionales. Al comprender este
Lenguaje de la Naturaleza y de las Estrellas, también la Vida del Hombre se
orientó conforme a ellas, porque esto garantizaba su subsistencia. Sin embargo,
cuando la Religión comienza a dirigirse al Interior de cada Individuo, vemos
que los Solsticios y Equinoccios aparejarán también un significado espiritual.
Porque es cierto que los Solsticios y Equinoccios también operan
transmutaciones invisibles a nivel espiritual y a nivel de la Humanidad, como
observará Cassard.
La Agricultura, que marca un pilar fundamental en la Evolución de la
Humanidad, fue una de las más beneficiadas por la comprensión de los
Solsticios y los Equinoccios. Los más primitivos Calendarios (hechos al
principio por necesidades estrictamente agrícolas) siempre están referenciados
con la Agricultura, y los inicios del ciclo anual generalmente toman comienzo en
un Solsticio o Equinoccio, o en oportunidad cercana a su entrada. Por ejemplo,
en Egipto antiguo el año comenzaba en el período de "Shait", época
de inundación del Nilo coincidente con nuestro mes de junio (entrada del
Solsticio de Cáncer). El Calendario de Guezer está siempre referenciado a los
trabajos agrícolas de cada período y señala una época coincidente con
marzo-abril y la entrada en Aries (Nizán) para la recolección de la cosecha.
El primitivo Calendario romano comenzaba en marzo (recién con la reforma
Juliana se transferirá el principio del año a Enero -"Januarius"-),
coincidente con la Primavera en dicha latitud y la época de las cosechas, que
inauguraba las Bacanales, Fiestas de la Fecundidad y del Triunfo de la Vida en
la Naturaleza que se pierden en la Historia y se relacionan con otros dioses de
la Generación o de la Resurrección como Osiris, Astarté, Freya, Afrodita o
Venus, que era también la diosa de la Fecundidad de la Tierra que renacía
luego de cada Solsticio, y por supuesto Dionisos o Baco. Los Celtas también
rindieron culto especial a los Solsticios y Equinoccios, haciéndose aún hoy
Fiestas anuales importantes por quienes manifiestan recoger su legado. Toda una
Tradición que todavía importa a la producción agrícola y de la cual no ha
podido desprenderse ni el Cristianismo (a pesar que se originaba en creencias
"paganas") ni la Sociedad Secularizada actual. Por donde lo queramos
ver, los Solsticios y Equinoccios forman parte de la Vida del Ser Humano, como
veremos más adelante.
Estas arcaicas veneraciones a la entrada de los Solsticios y Equinoccios,
que se remontan a los más lejanos tiempos de la Humanidad, han servido a
algunos de base para fundamentar que la Masonería proviene de la más remota
Antigüedad. En Masonería Simbólica sólo se celebra las Fiestas Solsticiales,
que se hace coincidir en los 24 de junio (Fiesta de San Juan, verdadero Día del
Ap.:) y 21 de diciembre (Fiesta del Sols.: de Ver.:). La diferente graduación
de la Luz, que orienta a la Ord.:, determina que la oscuridad del invierno sea
espiritualmente propicia para las IInic.:, y la luminosidad del Verano favorezca
la instalación de los GGr.: MMaest.: y hasta VVen.: (aunque se prefiere en el
último caso el Equinoccio de Primavera u Otoño según el Hemisferio Norte o
Sur). En los Equinoccios, que se celebrarían en los CCap.:, en la Mas.: Simbólica
uruguaya se hace coincidir el 21 de marzo con el Día del Compañero y el 21 de
setiembre se festeja el Día del Ap.:. El Equinoccio de marzo es propicio para
el inicio anual de los TTrab.:; tradición que viene del Norte ya que allí es
Primavera y el Sol se encuentra con fuerza, y más por razones de conveniencia
el Sur la mantuvo, ya que en el Solsticio de diciembre (cuando cesan los
trabajos hasta el Equinoccio de marzo) en el Norte hay poca intensidad del Sol y
se inicia el período de Oscuridad simbólica, pero en el Sur comienzan las
Vacaciones de Verano, donde todos naturalmente se dispersan o disminuyen su
ritmo de actividad, con lo que decrece el Trab.: Mas.:. Se dice que los antiguos
conocían en lenguaje metafórico a los Solsticios y Equinoccios como las
"Puertas del Cielo", y así también se conocería en la Iglesia
(Psal. 78 -77-:23), de las cuales las dos principales eran las del Norte y las
del Sur, las cuales servían de límite o "nec plus ultra" al Sol y se
corresponden con las CCol.: B.: y J.: en nuestra Log.:, Puertas extremas que en
la Leyenda de los Doce Trabajos de Hércules (analogía del Zodiaco) limitaron
sus viajes. Las Puertas Celestes del Norte (Cáncer) y del Sur (Capricornio)
eran también conocidas como la "Puerta de los Mortales" o "del
Infierno" (que franqueaba el paso de los morales) y la "Puerta de los
Inmortales" o "del Cielo" (que daba paso a los dioses),
respectivamente. Por eso los Pitagóricos consideraban que el Alma, liberada por
la Muerte, ascendía y entraba al Cielo por la Puerta Solsticial de Cáncer
hasta que al liberarse definitivamente después de Reencarnaciones penetraría
al Cielo para siempre por la Puerta Solsticial de Capricornio. Custodiando estas
Puertas estaba para los romanos el dios Jano, quien abría el Cielo a la Luz y
lo cerraba como Portero Celestial, cuyos atributos más característicos son la
Llave y las Dos Caras (de ahí el nombre de "Jano bifronte"), que
representan el conocimiento del Pasado y del Devenir. En algunas
representaciones se lo llega a ver hasta con cuatro caras, y eso puede recordar
a las Cuatro Estaciones o al Devenir. Era en Roma el dios del Cielo Luminoso y
el dios de los Orígenes y Comienzos pero también el de los finales, y por ser
el Portero Celestial era el dios de las puertas de los Hogares y de los días
que se abrían invocando su nombre. Por la entrada del Solsticio de diciembre se
realizaba las Fiestas Januarias que podrían considerarse antecedentes de las
Fiestas desde el 1o. de enero, de ahí que el mes de enero se pasara, en la
reforma Juliana del Calendario romano (antiguamente el Calendario en Roma
comenzaba en marzo, mes del Equinoccio de Primavera, como dijimos), a inaugurar
el año en el mes de Jano o Januarius (de ahí el español "enero").
En estas Fiestas Januarias los amigos y parientes se enviaban presentes, viéndose
aquí un anticipo de nuestras Fiestas Tradicionales. El nombre latín de Jano es
"Janus", que en latín significa "Puerta"
y en plural es "Janua"; así "Janua Coeli" son las
"Puertas del Cielo" de los Antiguos. "Janus" o
"Janua" ha sido relacionado con el nombre de Juan, vinculado en la
adaptación que hizo el Cristianismo de las Fiestas paganas solsticiales puesto
que dos Juanes presiden en el Santoral la entrada del Invierno y el Verano; de
este modo el 24 de junio es el Día de San Juan Bautista (para algunos como
Cassard el verdadero Patrono de la Masonería), que en épocas de oscuridad (que
recuerda a la del Invierno moral humano) para Israel predicó ante un ambiente
totalmente hostil la venida de la Luz del Cristo, y el 27 de diciembre el Día
de San Juan Apóstol y Evangelista (a quien se venera por por la Ord.:), quien
da testimonio directo de la Iluminación Crística, pero esto es en el
Hemisferio Norte ya que el desfasaje solsticial en los dos Hemisferios
terrestres también produciría cambios en los Santorales respectivos, porque en
el Hemisferio Sur San Juan Evangelista debería recordarse el 24 de junio y San
Juan Bautista el 27 de diciembre (al revés). Este dato es de relevancia por la
importancia de San Juan en la Masonería, por cuanto se reconoce en nuestra Ob.:
a las Fiestas Solsticiales como las "Fiestas de San Juan". Aparte,
recordaremos que el 23 de diciembre (vísperas de Nochebuena) se venera en el
Santoral a San Juan de Kety.
Para la Masonería, que transporta el fenómeno astronómico y el Mito
Cosmogónico a la Realidad Espiritual del Hombre, los Solsticios y Equinoccios
constituyen cuatro estadios importantes en el Movimiento y Transcurso de la
Realidad, de todas las Realidades que en verdad no son sino Capítulos de la
Realidad Unica. Como dijera Heráclito, todo es Devenir constante, a través de
cuatro etapas que él representó con los Cuatro Elementos (Tierra, Aire, Agua y
Fuego). Véase así la correspondencia que después contemplará la Alquimia en
cuatro Operaciones fundamentales de la Gran Obra (Arte Real, como le llamamos):
Disolución, Coagulación, Putrefacción, Clarificación. Sucesión de
operaciones antitéticas que se suceden en la consecución de Quinto Fin que es
la Piedra ( o mejor dicho, Lápida). Ya hicimos referencia a las Columnas J.: y
B.: como señaladores de los "nec plus ultra" solsticiales, pero también
debemos buscar otra representación, dentro el Verdadero Universo que simboliza
la Log.: (existe en sánscrito una palabra parecida a Logia que es
"Loka" o Universo, de donde se ha querido ver un origen de la
primera). Así tenemos en nuestro Sur un Occidente ariano nebuloso, el Norte
canceriano oscuro, el Oriente librano luminoso y el Sur o Meridiano sagitariano
resplandeciente. Concordante con los Pasos de la Vida que recordamos en nuestra
circunvalación por el Templo, como dijera el H.: Valanzani.
El Solsticio de Invierno representa una etapa de recogimiento, de reflexión
dentro de un estado crítico de nuestras fuerzas anímicas en medio del triunfo
de las agresiones negativas exteriores. Pero también es una época de Esperanza
y de renovación del optimismo, de saber que si bien hemos llegado a lo más
profundo de la depresión ahora comienza necesariamente un proceso de
reordenamiento y reconversión espiritual al que nos dirigimos sin retorno. Las
Fuerzas de la Noche, representadas en la Mentira, la Ignorancia y la Ambición,
parecen tener su máxima potencia y semeja el momento más duro de la Batalla
Espiritual, pero será la oportunidad de su inminente y paulatina declinación
en el que cederán poco a poco a las Fuerzas de la Iluminación y la Vida, que
impulsarán el Triunfo de la Luz que emana de la Ob.:, así como el Solsticio de
Invierno marca el comienzo del fin de la mala Estación. El Solsticio de
Invierno recuerda a la Muerte que en su carácter trascendental es un proceso
difícil pero es la condición necesaria para que el Inic.: pueda elevarse hacia
la Realización. En el Hemisferio Norte se vive la Navidad en un clima de
recogimiento pero también de Fe en el Futuro, en la que se renueva los Votos de
la Fe y que se traduce en el recordado Nacimiento de Jesús. Es en la oscuridad
y la depresión anulatoria del Invierno donde se produce el verdadero Inicio,
por eso la Muerte y el Nacimiento no son sino aspectos de un mismo fenómeno,
visto desde dos perspectivas diferentes, por lo menos para quienes creemos en el
Ciclismo del Devenir. La Vida nace de la Muerte, en la Muerte toma inicio la
verdadera Vida, y este arcaico Misterio, que en realidad es el Norte de la
Sabiduría Humana, se representa en las leyendas del Martirio, Muerte y
Resurrección de Hiram y en el asesinato del Maest.: Hiram. La Muerte nos trae
la Esperanza de la Resurrección porque la primera es el pasaje que asegura y
trae de la mano a la segunda.
En el Equinoccio de Primavera el ánimo se encuentra ya fortalecido y
enhiesto. El predominio de la Vida es evidente. Espiritualmente reina
visiblemente un retorno de la Fe y la alegría, que se advierte en el ánimo
nuestro y de los que nos rodean, época para desarrollar los vínculos amorosos.
Los espíritus se sienten renovados. En la Iconografía, la Primavera es
representada como una joven hermosa (Símbolo de la fecundidad y de la Matriz o
Crisol genitor) vestida con un traje blanco del lado derecho y negro del lado
izquierdo (representación del equilibro por la unión de las fuerzas opuestas
solsticiales) ciñéndose un cinturón de estrellas (en referencia al Cielo),
portando además una corona de flores (símbolo de la Vida que renace) y apoyándose
sobre un carnero (por el signo Aires que en el Norte inaugura la Primavera).
Al llegar el Solsticio de Verano se produce la culminación de la
Plenitud espiritual, donde la algazara y el optimismo llegan a su máximo. En el
Hemisferio Sur se vive por la Navidad un clima de intensa y particular emoción
que anima las Fiestas de fin y principio de año donde se propicia el encuentro
con amigos y familiares, época apta para repasar y evaluar lo vivido para luego
planear y proyectarse aprovechando ese clímax espiritual para enfrentar las
incertidumbres que aparejará el año siguiente. El Nacimiento del Cristo es el
Triunfo total del Bien que inaugura una nueva Era. Las fogatas de San Juan que
se hacen en las noches breves solsticiales de Verano en junio para el Norte y en
diciembre para el Sur (que todavía vemos en algunos barrios donde se mete en la
Hoguera a la representación en muñeco de Judas), no es sino una celebración
del Triunfo de la Luz sobre la Noche y el deseo de mantener esa Iluminación
perpetuamente porque la Luz permite el fortalecimiento de la Vida, ese deseo de
dominar la Realidad venciendo o poniendo a raya a la Noche hermana de la Muerte,
resabio de viejas fiestas paganas en cuyo significado hoy cada vez más nos
cuesta creer pero que todavía repetimos como recuerdo de una Tradición de
nuestros Padres que se remonta a generaciones atrás.
Las Fuerzas declinan al aproximarse el Equinoccio de Otoño, pero todavía
conservan su fuerza y frescura. Es una etapa de maduración, recuerdo, de
recolección de experiencias pero también de previsión y preparación para las
épocas desfavorables que se avecinan. El estado de ánimo debe encontrarse
equilibrado para afrontar una época done vemos todo alrededor nuestro
claudicar. El Otoño se representa con la figura de un Varón (presencia
fecundante pero símbolo de culminación) vestido de igual forma que la mujer
primaveral, pero con una canastilla (aludiendo a la maduración de lo originado
en la Primavera) en una mano y una balanza en la otra (por la coincidencia en el
Norte del Otoño con el paso del Sol en su eclíptica por Libra). Referido a la
Mujer simbólica primaveral, el Varón otoñal es su complementario y no su
antitético.
Podemos advertir una correlación cíclica y alternada entre cuatro
etapas: Inicio o Nacimiento, Crecimiento o Desarrollo, Plenitud o Adultez, Fin o
Muerte. En toda la Naturaleza, en cada cosa, ser, Astro o Universo, en cada Alma
o esencia puede advertirse este proceso que alterna entre máximos, períodos
estables y mínimos. Recordando el axioma hermético de "como es arriba es
abajo" captaremos que no hay nada que escape a esta Alternancia que se
transforma y reinicia una u otra vez en forma continua. Este mecanismo se
retroalimenta en una cadena cuyos eslabones se encuentran todos unidos,
(representado en la Alquimia por el Uroboros, la Serpiente que se muerde la
cola), cuya nueva entrada marca el Renacimiento de un nuevo ciclo. Mañana, Día,
Tarde y Noche (cada día repite sintéticamente los fenómenos de los Solsticios
y Equinoccios); Nacimiento, Crecimiento, Adultez y Decrepitud; Primavera,
Verano, Otoño e Invierno; Ascenso, Afirmación, Plenitud y Caída; Guerra,
Holocausto, Armisticio y Paz. Después de cada derrota personal se inicia un
proceso de Reafirmación para superar la conflictiva. Tales son las Puertas que
marcan cada etapa de un único movimiento que no cesa y no retrocede, que en el
nombre Yávico o Tetragrammaton secreto se encuentran representados
respectivamente en la primigenia letra "Y" (inicio o Solsticio de
Invierno), "H" (desarrollo o Equinoccio de Primavera), "V"
(plenitud o Solsticio de Verano) y nuevamente "H" (decadencia o
Equinoccio de Otoño). Apreciemos que las dos "H" marcan los dos
puntos de equilibrio equinocciales, siendo "Y" y "V" los
extremos solsticiales, porque cierto es que entre los apogeos y crisis tenemos
períodos de consolidación y estabilización, pero no son sino hitos de un
movimiento tan perpetuo y continuo como el de las Estrellas. Como dijera Alberto
Magno, no se puede ir de una extremidad para otra sin pasar por un medio, y de
arriba hacia abajo (Verano a Invierno) o de abajo hacia arriba siempre se
atraviesa una etapa intermedia necesaria (otoño y primavera respectivamente).
Para las enseñanzas rosacrucianas, la secuencia entre los Solsticios y
su interrelación con los Equinoccios y los fenómenos espirituales y naturales
está influido por la intensidad de las fuerzas crísticas que actúan en esos
períodos. En el Equinoccio de otoño (Primavera del Sur) comienzan por el Norte
a actuar los Rayos vigorizantes del Cristo que actúan sobre cada átomo
existente en la Tierra, que llegan al centro del Planeta por el Norte y cuya
fuerza todavía no llega al Sur. En el Solsticio de Invierno (Verano sureño)
los Rayos crísticos llegan al Centro de la Tierra y están en su mayor
potencia, inaugurando el más grande despertar espiritual en ambos Hemisferios,
pero la potencia mayor está en el Norte hasta que un día el Tercer Movimiento
de rotación de los polos terrestres le dé al Sur la misma ventaja relativa. La
influencia del Cristo purifica anualmente la Tierra hasta el Equinoccio de
Primavera boreal (Otoño meridional), estando todavía activa la Vida en el Otoño
sureño por mantenerse con vigor la Fuerza Crística por el retraso relativo de
su poder en llegar al Sur, y en esa época egresa de la Tierra por el Sur para
purificarse en el Sol de las contaminaciones que adquirió en nuestro Planeta
(representado en la Muerte de Jesús para limpiar los pecados del Mundo por la
Semana Santa, en la primera Luna llena después de entrado el signo de Aires -21
de marzo- y la subida posterior al Reino del Padre), y luego regresará con el
Padre en el Solsticio de Verano norteño y de Inverno sureño, para retornar
nuevamente en el Equinoccio de Otoño y ayudar así invisiblemente a la Evolución
terrestre.
Entre los extremos de las Fuerzas Blancas y Negras (o Solsticios) se da
una Lucha constante y eterna cuyo fin es uno: la Evolución de todo Ser, que se
perfecciona después de varios Ciclos o Renacimientos. Como dijera Lumen, el
Ciclo de la Vida sigue el esquema de a Naturaleza, y si el Día y la Noche, el
Invierno y el Verano se suceden, ¿por qué no admitir una sucesión de
Nacimientos y Muertes en nuestras vidas? En los períodos intermedios: Mañana y
Tarde, Primavera y Otoño, Desarrollo y Madurez; la Luz, la Vida y el Ser Humano
se perfeccionan y los extremos gozan de su unión y belleza. Intentando
transportar e interpretar el mensaje de Zósimo a nuestro trabajo, en la
Separación del Invierno y Verano y en la Unión de la Primavera y Otoño se
realiza el paso de los Cuatro Elementos (la Tierra que germina la semilla en
Invierno, el Agua que la hace desarrollar y le permite autonomía en la
Primavera, el Fuego de los Rayos del Sol estivales que le da su máximo
esplendor y el Aire otoñal que le ayuda a madurar), por el cual la Naturaleza
se transforma, y así una y otra vez porque la Muerte es en realidad un
Transformación como dijera Hermes. El Invierno es la Antesala de la Primavera.
Pero conjunto a este Movimiento Cíclico Cuaternario que nos presenta la
Realidad falta definir un Quinto Movimiento, que es el que nos impulsa utilizar
este Mecanismo Cuaternario que nos está predeterminado, y este Quinto es el que
se denomina como "Epigénesis", que no significa nada más ni nada
menos que cambiar nuestra Realidad, propósito del verdadero Iniciado. Este no
es diferente o antagónico al Mecanismo Cuaternario sino que le permite una
perspectiva de impulso y cambio que enriquece y redimensiona a este segundo,
permitiendo un producto más evolucionado. Por eso el mecanismo evolutivo puede
bien esquematizarse como una espiral ascendente y circular que marca los Ciclos
de la Naturaleza, dirigiéndose hacia arriba representado a la Superación
Evolutiva. Conocer el Mecanismo Cuaternario es bastante, pero es
"A-B-C-" cuando se trata de dominarlo y trascender a él para
transformar la propia Realidad. Vivimos en un campo de experiencias cuyas Leyes
no podemos cambiar pero sí utilizarlas en nuestro beneficio. Esto es la Epigénesis
y el Secreto del Inic.:, que se representa en el triángulo o Estrella Davídica
nucleador que abrazan al Tetragrammaton.
QQ.: HH.:: A través de la compensión de los Solsticios y los
Equinoccios la Mas.: se ha hecho dueña de un importante Misterio donde se
percibe la Coreografía de una Danza Cósmica que domina la existencia de
nosotros y de todo lo que nos rodea. La comprensión de los Solsticios e
Inviernos nos hace sentir partícipes de un engranaje natural que poseemos a
todos los niveles, y nos invita a integrar nuestro Cuerpo y Espíritu a la
Naturaleza, manifestación del Dios Vivo. Como dijera un Trab.: sobre el
Solsticio de Invierno de 1973 de un H.: anónimo, sólo los fuertes son
poseedores de este Misterio, y nosotros, pobres cosas pecadoras mortales,
debemos su conocimiento a la Mas.:. En los Solsticios tributamos recuerdo y
respeto a la Vida (Verano) y a la Muerte (Invierno), y en los Equinoccios
conmemoramos el éxito de la Esperanza (Primavera), disfrutando el producto de
nuestras experiencias (Otoño). Tras todo ello surge la perennidad del Devenir,
el Triunfo del Bien y de la Luz, y esto es según Vidal Buyo el Mensaje de San
Juan de Escocia. Nosotros agregamos, es también la Suprema Enseñanza de los
casos de Jesús e Hiram. Los Astros eclosionan o se funden en la inmensidad del
Espacio o de otros Astros, civilizaciones atraviesan períodos de apogeo y
disolución, los problemas de la Vida nos carcomen entre las Alegrías, todo
entre etapas de preparación y asimilación intermedios, pero no son sino etapas
transitorias dentro de un único proceso de Transformación. La Muerte no es
sino un pasaje hacia la Reconversión o Renacimiento, proceso necesario para la
Perfección, porque hay que Renacer para mejorar, algo que intuyó Nicodemo
cuando interrogó a Jesús (Jn. 3:1-21). Si se nos permite, en el Invierno está
la verdadera Primavera, por ello el Año Iniciático comienza en el Invierno del
Norte. Quien tiene vocación por la Luz sabe que la Muerte es el paso
irreductible y necesario que debe enfrentarse para Revivir. Pero a contrapelo de
todo eso, la Ignorancia, la Mentira y la Ambición infundieron al Hombre miedo a
la Muerte y la presentaron como una etapa terminal. Como señalara Max Heindel,
estamos sobrecargados de filosofías para sobrellevar la Vida pero no hay una
Enseñanza que nos ayude a comprender la Muerte, y cuando dijo esto no hacía
alusión a cómo poder prepararnos para lo peor sino para que en la comprensión
de la Muerte entendiéramos la verdadera riqueza de la Existencia. Y así entre
la Desesperación, el Consumismo, la Lucha por el Bienestar material en el
desperdicio inútil de nuestras fuerzas y de nuestro Planeta, el Hombre trata de
olvidar lo que cree su inexorable Fin, o lo que es peor, como denunciaría Juan
Matus, nos creemos inmortales sin saber la vanidad de ese sentimiento y la
Necesidad de la Muerte. Pero sin avisar llegará la Hora de atravesar el Umbral
del O.: E.: sin oportunidad para llevarse nada o hacer las maletas, y de
nosotros no quedará nada. Eso desespera a muchos cuando desconocen que la
Muerte es en verdad una ilusión, un proceso de Desprendimiento de lo superfluo
para aflojar la Esencia transformada y mejorada. Hoy ya sabemos que un día
dentro de 5 mil millones de años, camino a morir, el Sol crecerá en tamaño
hasta abarcar y fundir en sí la Tierra, lo que aniquilará todo rastro nuestro
mientras el Sol se consuma y convierta en un punto negro y apagado. No más
Filosofía, no más Música, no más Bienes, no más Vida terrestre. Pero el
Universo seguirá intacto y vivo sin casi sentirlo., del mismo modo que puede
morir un glóbulo rojo en nuestro cuerpo sin que nos moleste, y aunque parezca
el Fin, aun así en el Universo nosotros no desapareceremos sino que
permaneceremos en El transformados. El Mensaje final de los Solsticios es
comprender que la Muerte y la Vida son parte de un mismo proceso, y que
valorando y rescatando el valor positivo de la Muerte ensalzamos más el sentido
de la Vida. El Misterio de los Equinoccios nos enseña que este proceso es
gradual y nos prepara para soportar los duros momentos del Nacimiento y de la
Muerte. Nuestra Existencia es una Eclíptica que va desde el Solsticio del
(Re)Nacimiento, pasando por los Equinoccios del Desarrollo y de la Madurez hasta
el Solsticio de la Muerte, continuando el tránsito hacia el Equinoccio de la
Purificación Espiritual hasta una nueva Venida. Porque seguramente volveremos
como el Sol lo hace cada mañana o como la Primavera cada año. Sabedores de
todo esto nada podemos temer. Después de todo, ¿acaso no somos una Chispa de
la misma naturaleza y semejanza al G.: A.: D.: U.:?
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SOBRE
LAS AUTORIDADES DE LA LOGIA
Expresa el art. 40 de la Const.: de nuestra Gr.: Log.: que el Gobierno y
la Administración completa de un Tall.: se compone de un total de siete DDig.:
(Ven.: Maest.:, Pr.: Vig.:, Seg.: Vig.:, Or.:, Sec.:, Tes.: y un Hops.:) y de
ocho OOf.: (Pr.: y Seg.: Exp.:, Hosp.:, Pr.: y Seg.: MMaest.: de CCer.:, Pr.: y
Seg.: DDiac.:, un Cub.: Int.: y un Cub.: Ext.:). Este orden toma una línea jerárquica
de mayor a menor nivel, sin perjuicio de que en una Log.: todos contribuyen por
igual al sostenimiento de los TTrab.: (art. 31 Const.: Mas.:). Estas AAut. lo
son de carácter ejecutivo, porque sin perjuicio de la verticalidad de la Ob.:,
el órgano deliberativo de la Log.: que es la Asamblea que forman todos sus HH.:
tiene también un peso importante.
Los siete DDig.: son la autoridad máxima de toda Log.: y ninguna podría
sobrevivir, existir o sesionar regularmente sin que estos puestos estén
cubiertos en forma permanente o circunstancialmente en ocasión de la Ten.:
porque Siete es el número mínimo de integrantes que forman la Log.: o el número
habilitante para sesionar en Log.: (arts. 39, 46 y 49 de la Const.:). Si bien es
recomendable que todos los DDig.: sean MMaest.:, lo aceptable es que por lo
menos tres sean MMaest.: (art. 47 de la Const.:). Pero "condictio sine qua
non" de toda reunión masónica es la existencia de las llamadas "Tres
LLuc.:" que sostienen las CCol.: de la Log.: y de la reunión, que son el
Ven.: Maest.:, el Pr.: Vig.: y el Seg.: Vig.:, que serán necesariamente
MMaest.: y que orgánicamente pueden formar el número integrador de la unidad
orgánica masónica mínima: el Triángulo, que lleva como mínimo Tres miembros
(art. 44). También sería
necesario que el Orador fuera Maest.:, ya que su misión es disertar y los
Mmand.: BBl.: no podrían hablar.
El Gobierno y responsabilidad primordial de la Logia es del Ven.: Maest.:
y de los dos VVig.: (Landmark XVI), pero bajo la dirección del Ven.: se
encuentran los VVig.: y los cuatro restantes DDig.:. Los OOf.: están destinados
a tareas de apoyo para la ejecución material de la Ten.: y las órdenes de las
LLuc.:, como también asisten o secundan a los DDig.: según el caso.
Sin perjuicio de éllo, existen otros puestos de importancia, como en el
Uruguay son los Delegados ante la Cam.: de MMaest.:, ciertos Cargos o Comisiones
especiales previstas por los RReg.: Especiales de cada Tall.: y Mandatos o
Cargos "Ad Hoc" que se agotan en su comisión, cual es el caso de los
HH.: AAplom.: u otros encargos particulares que haga el Ven.: Maest.:.
Sobre el Ven.: Maest.: de Log.:.
No trazaremos por supuesto su perfil ideal; debemos cuidar que estas
consideraciones no se tomen como una instrucción o señalamiento a los
respectivos titulares de los sostenes principales de los TTall.:, sino que
desearíamos explicar cuál es la trascendencia , en el particular, del cargo de
Ven.:, el más importante dentro de la Log.: Simb.:, como también en el futuro
lo haremos con los restantes puestos.
El nombre del principal o
Presidente del Tall.: se llama "Ven.: Maest.", dicho vulgarmente
"Ven.:" a secas, y bien colocado está el nombre, pues debe ser objeto
de la admiración y ejemplo para los HH.:. En realidad, no será como tal por
ser el menos malo de todos, pero sí debe ser destacado porque el Ven.: intenta
encarnar el caudal y riqueza de toda la Log.:, y siendo soporte de la Col.: de
la Sab.: (todavía en formación), representa la Sapiencia y el
Perfeccionamiento a los cuales se ha llegado por el Grupo, y así tendrá que
usar e incrementar esas fuerzas para gobernarlo. Su Insignia es la Esc.:,
indicando que su comisión es velar por la rectitud de los TTrab.:.
Desgraciadamente hay HH.: que año a año intentan desesperadamente y
llegan a veces a lamentables triquiñuelas para llegar a ser Ven.:. Si supieran
que en realidad dicho puesto no tiene dentro de la Mas.: verdadera la
trascendencia que creen, y si fueran conscientes de la responsabilidad que
conlleva, bien lo pensarían antes de aspirar a dicha ambición. Porque quien
acepta la Veneratura se compromete a llevar con brillantez la marcha de la Log.:
y a aumentar sus conquistas, por lo cual no es un lugar figurativo u honorífico
sino de mucho trabajo. Además, el Ven.: es el canalizador personal de todas las
voluntades y energías de los HH.: que conforman el Tall.:, y tiene la dura misión
de orientar a todo el Grupo. En este sentido, los Juramentos y Promesas al
asumir el Mando son terribles, y cuidado tendrá en poseer una línea de
conducta digna en la ardua tarea que afrontará; su proceder imperfecto puede
desembocar en la catástrofe de la Log.: o desatar conflictos de magnitudes
impensables.
El Ven.:, si bien es el primero entre los iguales, es mínimo frente a
todos porque es un representante circunstancial de todos. Si bien se le debe
obediencia y no puede ser enjuiciado o condenado por su Log.:, caer en el descrédito
de ella puede llegar a ser su mayor desgracia. En un país donde poco se
reconoce los logros y donde tanto se exige responsabilidades como también se es
presto para la condena como el Uruguay, sea muy precavido quien quiera ser Ven.:
porque no escapará a esa realidad, sabiendo que se lo elige tal para trabajar
cargando arriba su destino propio, el destino de sus HH.: y el destino del
Tall.:. Siendo un eterno Ap.: imperfecto tendrá el riesgoso deber de guiar a
otros HH.: también ciegos.
Los usos y costumbres obligan a elegir anualmente al Ven.: Maest.: a través
de una "Terna"; en Cam.: del Med.: los tres candidatos más votados
eligen quién será el Ven.:, pudiéndose formar otra Lista que encabece otra
proposición y sometiéndose luego a votación secreta de la Cofradía, todo
conforme a normas vigentes que no viene al caso detallar en cuanto a ellas ni al
procedimiento. El electo juramentará en el ejercicio anual siguiente (hoy día
les da posesión en su Cargo el Ven.: Gr.: Maest.: de la Gr.: Log.: o quien
designe como su representante "ad hoc"), y su Mandato durará por un año,
pudiendo ser reelecto hasta dos veces seguidas y así gobernar hasta por tres años
(depende de los RReg.: particulares, pero aquello es lo máximo). Con ayuda de
los candidatos a Pr.: y Seg.: Vig.: conformará el resto de su equipo que
adornará la Lista y, si es electo, lo secundará en su actuar. Una vez impuesto
de su condición, a su Luz quedará el gobierno y la conducción de la Log.:,
debiendo recibir todo el apoyo de los HH.:, lo cual no es sólo un derecho del
Ven.: (que también debe ganárselo) sino también un deber del M.:, incurriendo
en falta masónica quien desobedezca a su Ven.: Maest.: o le niegue su ayuda,
porque se lo hace también a la Log.: (a todos los HH.:) en la persona del Ven.:
Maest.:, no por verticalismo.
Algún día serán ustedes los encomendados personalmente por vuestros
Pares para regir los destinos de vuestro Tall.:. Quien ponga esfuerzo y reciba
el apoyo de los HH.: para mantener y sacar esta Log.: hacia arriba y hacia
adelante sólo cumplirá con su deber, pero aquel que por cuya culpa desestimule
a los camaradas de asistir y con su proceder disoluto contribuya a desintegrar
este Grupo de Amigos que es la Log.: será eternamente excecrable. ¿Qué clase
de Ven.: Maest.: querrían ustedes y qué clase de Ven.: Maest.: querrían ser
ustedes?
Sobre el Pr.: y Seg.: Vig.:.
Retomando aquella idea directriz de no dar nuestra opinión sobre cómo
deberían ser idealmente los DDig.: y OOf.: de la Log.: sino constreñirnos a
explicar su función dentro del Tall.:, hablaremos del Pr.: y del Seg.: Vig.:.
El Pr.: Vig.: sigue en orden de jerarquía al Ven.: Maest.: y es así
quien lo suplanta en casos de ausencia temporaria o definitiva (Landmark XVI).
Su atributo es el Niv.:, símbolo del Discernimiento. En una Ten.: Ordinaria
normalmente anuncia y controla el uso de la palabra en la Col.: de la F.: o
dirige la Bat.: de AApl.: cuando el Ven.: no puede hacerlo, lo que muchas veces
no resalta su verdadera Dignidad en Pr.: Gr.:. Pero el Pr.: Vig.: vigila la
marcha e instrucción de los HH.: CComp.: y les asigna su Sal.: a los HH.:
AAp.:, por lo que su trabajo es silencioso e imperceptible pero muy efectivo. Se
debe ser muy criterioso en la Log.: para establecer la persona más idónea para
ocupar dicho Cargo, ya que una ausencia del Ven.: temporaria o permanente lo
puede hacer nuestro Ven.:, por lo que las mismas precauciones que se toma para
seleccionar al Ven.: deben intervenir para elegir al Pr.: Vig.:. También
controla a través del Cub.: Int.: o en ocasiones con el Cub.: Ext.: quién
entra a la Reunión, y a veces determina cuándo será la oportunidad para
permitir, con la anuencia del Ven.:, la entrada de algún regular M.: (en
oportunidades ordena a los CCub.: indicar al foráneo que está trabajando en
otro Gr.: o puede suspenderle la entrada sin anunciárselo al Ven.: de acuerdo a
la naturaleza de los diversos TTrab.:, pero esta práctica requiere la previa
conformidad del Ven.: o Pres.:).
En cuanto al Seg.: Vig.:, su intervención parece mayor en Gr.: Pr.:
porque instruye a los AAp.: en las TTen.: SSimb.:, que mayormente se hacen en
Pr.: Gr.: dentro del Simb.:. Como el Pr.: Vig.: y el Ven.:,
debe ser necesariamente de Gr.: de Maest.:, y como posee una función de
orientación de los AAp.: tanto en la Enseñanza Mas.: como en la espiritual,
poseerá por lo menos una capacidad intelectual mínima y por supuesto
condiciones personales para tan delicada misión. Su Insignia es la Plom.:, para
ajustar la Labor de los AAp.:. Recomendará el Aum.: de Sal.: para los AAp.: a
su cargo y cuidará incesantemente de convocarlos y reunirlos para Inst.: en el
Arte Real, manteniendo en lo posible su interés en cuidar su asistencia.
Otorgará la palabra en su momento a las personas sentadas en la zona de la
Col.: de la B.:. Estimular a los AAp.: al Trab.: y al Conocimiento es una labor
que se predicará con el ejemplo, debiendo el Seg.: Vig.: no sólo saber de
Mas.: sino querer y saber transmitir lo que se educa. Sólo se enseña y
transmite lo que se conoce y se ama.
Los HH.: VVig.: son, con el Ven.:, las Tres Luces o Sostenes de la Log.:.
El Pr.: Vig.: representa la Fuerza del Temp.: cuya solidez está basada en el
Poderío de los HH.: CComp.: y MMaest.:, y el Seg.: Vig.: se deleita en procurar
que los Ap.:, en cuya etapa se gesta la base de la formación Mas.:, aprendan a
dominar y a trabajar la Forma por la idea de la Belleza. La Belleza (la
contemplación que motiva la Búsqueda del diseño geométrico) y la Fuerza (el
Conocimiento unido a la Voluntad y el Entusiasmo para hacer material la Cosa
conceptuada estéticamente en el Intelecto), traducen la Obra perfeccionada y
redimensionada por la Sabiduría cuyo bagaje se encuentra depositado en el Libro
Abierto que representa la Experiencia del Tall.: custodiada por el Ven.:
Maest.:.
Sobre el Orad.: y demás DDig.: y OOf.:.
Luego de los tres principales soportes de la Log.:, sigue en importancia
el Orad.:. Este representa a la Ley que se dinamiza y regula los TTrab.: a través
de la palabra, considerado así el Fiscal del Tall.:. Custodia que los TTrab.:
se desenvuelvan según el Rit.:, las normas generales de la Ord.:, RReg.:
PPart.: de la Log.: y los Usos y Costumbres (siendo él un Libro Abierto de
referencia cual es su atributo), y es necesariamente el último en intervenir en
el cierre de un debate, la consideración de algún asunto o en los TTrab.: de
Log.:. También es el último en hablar en la exposición sobre asuntos
generales de la Ob.: o peculiares del Tall.:. Si advierte alguna irregularidad
en la ejecución de la actividad debe señalarlo expresamente cuando le toca su
turno, al pedírsele sus conclusiones sobre lo hecho en la Reunión, mas debe
hacerlo con criterio orientador y constructivo, no para censurar o descalificar.
El Orad.: es también el portavoz oficial de la Log.:, que da la bienvenida por
ella a los recién Iniciados, a los VVis.: o a Personajes Ilustres, y toma la
palabra como Disertante de Rigor en ocasiones solemnes, por ello debe ser una
persona de recta locuacidad pero también administrará correctamente su
oratoria. Tiene asimismo una función de educación a los HH.: en cuanto a las
normas que rigen la organización y actividad del Taller, y es una referencia de
consulta del Ven.: Maest.: y de la Log.: en cuanto a los aspectos de Derecho
Mas.: aplicables para encaminar el tema que se discute o cualquier otro caso de
interés para el Grupo.
El Secretario, que no habrá de confundirse con el llamado Guardasellos,
no sólo posee como misión confeccionar el Acta de las actividades, leer los
AAs.: EEnt.: o apuntar al Ven.: Maest.: el Orden del Día, sino que tiene una
función de relacionamiento muy importante con las otras LLog.:, la Gr.: Log.: o
LLog.: de otras PPot.: a través de la comunicación epistolar. Su Insignia, la
Pl.:, le indica que es el Escriba que transmitirá la Memoria Viva de la Log.:.
Lleva además los Archivos documentales del Tall.: y procura que estén a buen
recaudo. Su trabajo es muy complejo y agotador, sobretodo por la gran cantidad
de documentos cuya confección queda a su cargo (Actas, correspondencia), muchas
veces ordenados por el Ven.: especialmente, y por el trabajo de Despacho de
comunicaciones. Su función es tan importante que una buena o mala Secretaría
puede adornar o arruinar una excelente Veneratura.
El Tes.: tiene las funciones por todos conocida de guardar y administrar
los fondos del Tall.:, como también de ejecutar los pagos de obligación al
Fondo Común de la Federación o Gr.: Log.: que es el Gr.: Cof.: y los
dispendios de cada caso particular. Su tarea no es simpática o agradable, ya
que tiene que apuntalar que los HH.: estén al día con sus obligaciones económicas,
dando cuenta al Ven.: de las situaciones que pudiere suscitarse en ese aspecto.
Difícil ha sido la caracterización de los cometidos del HH.: Pr.:
Exp.:, al punto que muchas LLog.: prescinden por lo general de dicha función a
pesar que se trata de un cargo de Diganatario, sustituyéndolo por el Maest. de
CCer.:. En la práctica sus funciones se reducen a conducir a los PProf.: ante
la Log.: luego de pasar por Cam.: de RRef.: y a custodiar el paso del Sac.: de
Ben.:. Pero en realidad es quien tiene la principal obligación de retejar a los
que pretenden entrar al Temp.: y de examinar sus Credenciales, por lo que se
exige que posea un Gr.: elevado.
En cuanto a los OOf.: recalcaremos las funciones de Pr.: Maest.: de
CCer.: en primer lugar. Se preocupa por que la ejecución de los TTrab.: sea
Justa y Perfecta en la práctica, y recibe, anuncia entre CCol.: y conduce a los
VVis.:, Personajes o AAut.: al lugar que les corresponde, como también guía a
los HH.: que deben abandonar por cualquier razón el Tempo.:. También controla
el resultado de las votaciones y lo anuncia para su proclamación y documentación.
Le ocupa hacer las Proclamaciones o anuncios en los RRit.: de Inic.: y de Inst.:
de AAut.:. Porque debe conocer todos los detalles de las distintas CCer.:, en
las que por su parte le corresponde una intervención especial según los casos,
se recomienda que sea una persona de mucho conocimiento y experiencia, en lo
posible de los GGr.: más elevados cuando la Log.: se puede dar ese lujo. Por último,
hace circular el Sac.: de PProp.:.
El H.: Hosp.: tiene funciones análogas a los monjes hospitalarios de las
Ordenes religiosas. Vela por las necesidades de los HH.: y sus familias,
debiendo reportar el estado de todos ante el Tall.:, y tiene que confortar a los
HH.: en caso de tribulación, enfermedad o agonía, disponiendo todo lo
necesario para que en caso de Pasaje al Or.: Et.: de un H.: se practique su última
voluntad, estén todas las previsiones para su velatorio y entierro tomadas, y
ver en qué necesidades quedarán la viuda, hijos y familiares de aquel H.:.
También controla y administra el destino del Sac.: de Ben.:, que hace en la
Ten.: circular acompañado del Pr.: Exp.:, con quien ayudará a los HH.:,
familiares de HH.: pasados por la P.: del Sil.:, o a Pprof.: necesitados. En
otras oportunidades, agasaja y le proporciona tema de conversación a los HH.:
VVis.:, procurando que se hallen a gusto.
En cuanto a la función de los HH.: Pr.: y Seg.: DDiac.:, su contenido
está claramente establecido en el Rit.: de Apert.: de los TTrab.:, al cual nos
remitimos. Transmiten la Luz (son una representación de los místicos Angeles
luciferianos -"Lucifer" significa en latín "portador de la
Luz"-), la Palabra del Ven.: y la Pal.: Sag.:.
El Cub.: Int.: es un Of.: acólito al Pr.: Vig.:. Controla que el Temp.:
esté cubierto a la indiscreción de los PProf.:, reteja en ocasiones a HH.:
extraños al Tall.: y advierte quién quiere entrar al Temp.: durante la ejecución
de los TTrab.: al Pr.: Vig.:. Asimismo custodia y administra la entrada y salida
del Temp.: hacia o desde su interior.
El Seg.: Exp.: y el Seg.: Maest.: de CCer.: cumplen tareas de
complementación respectivamente al Pr.: Exp.: y Pr.: Maest.: de CCer.: en
ocasiones solemnes o de asistencia multitudinaria. Por ejemplo, si se circulan
varios SSac.:, éstos serán acompañados de los dos EExp.:, o si se necesita
una presencia activa del Maest.: de CCer.:, puede necesitarse otro que lo ayude.
Por último, el Cub.: Ext.: se coloca del lado de afuera y a las PP.: del
Temp.:, por lo general en oportunidades solemnes u otras muy reservadas, y será
el primer filtro para la entrada. Muchas veces este cargo es desempeñado por
AAp.:.
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SOBRE EL
ASIENTO VACIO
Frente al sitial del H.: Seg.: Vig.:, en el lugar que ocuparía el H.:
Pr.: Exp.: o al lado derecho de la Col.: J.: según los usos y costumbres, suele
ubicarse una silla o sillón especial que nadie debe ocupar, a veces adornado
con cintas, representando al H.: que salió a la Aventura de su Búsqueda
Personal. En muchos TTall.: sin embargo esto no se usa o no se le presta la
debida atención, pero su simbolismo es muy interesante. A veces, este asiento
está a la derecha o izquierda del Seg.: Vig.:. Esta alegoría no es original de
la Mas.:. Baste recordar la costumbre Prof.: de reservar un asiento libre en los
Banquetes para una supuesta persona que apareciera a saludar (se ve
especialmente en las Fiestas Tradicionales, dejándose también un plato y demás
utensilios vacíos).
Esa ausencia del H.: no borra su recuerdo. Por el contrario, siempre se
le guarda su lugar que ocupaba, demostrando que se siente aún su presencia y
que se lo extraña, estando no obstante presente en el recuerdo de los HH.:.
Pero a su vez, remarca un deseo y esperanza de que ese H.: retorne algún día,
para regalarnos otra vez con su amistad, compartir las experiencias que vivió,
y para transmitirnos lo que aprendió. Y no se oculta la expectativa de sentir
por labios del propio Hermano ausente a su regreso, de que ha encontrado lo que
buscaba, y que vuelve para enseñarnos o avisarnos de ello.
Se dice según las explicaciones que el H.: ausente salió a buscar la
Verdad o a su Maestro. Difíciles intentos los dos, porque la Verdad, como las
Estrellas, parecería inalcanzable, y porque el Maestro verdadero no es otro que
uno mismo. También se interpreta que el H.: ausente ha salido a buscar la
Palabra Perdida. ¿Qué es esto de "la Palabra Perdida"? Diremos sólo,
porque ocuparía un Capítulo aparte, que es la Clave a develarse para abrir
todos los Misterios de la Vida, con cuya pronunciación todo se comprende y
clarifica.
Existe la costumbre de reservar un asiento vacío en conmemoración de un
H.: recientemente pasado al O.: E.:, como recuerdo de su presencia, palpitante
aunque etérea. Ese H.: también está haciendo su tránsito hacia un Mundo
donde se comprende mejor la Verdad, porque la Muerte es un ascenso en el
Aprendizaje.
¿Cuándo llegará ese H.: que salió en búsqueda de lo
Suyo? ¿Regresará algún día? Nunca lo sabremos. Mientras tanto esperamos, lo
esperamos; deseamos que para él el viaje esté exento de peligros y que algún
día pueda encontrar lo que persigue, o por menos, que se encuentre más feliz
que antes de partir. Su ausencia nos desgarra el corazón, sea por su partida física
o simbólica, pero nos conforta la esperanza de su regreso, o de que alguna
forma nos reencontremos. Quizá, como expresara el H.: Italo Castillos, sólo
logre volver para descansar aunque fuere un poco. Y aunque no hubiere encontrado
lo que ansiaba o volviese derrotado, ¿quién de sus Hermanos no lo recibiría
henchido de alegría el corazón?
QQ.: AAp.:: Ese H.: que desocupó su Asiento para salir a buscar la
Verdad, la Palabra Perdida o a su Maestro, ha dejado su comodidad para
arriesgarse al sufrimiento; abandonó sus bienes más preciados, sus seres
queridos, y olvidó su seguridad para aventurarse en un camino sin retorno o sin
éxito probable. Démosle nuestra bendición y oremos por él. Su triunfo puede
ser también el nuestro. En su Odisea también apostamos nosotros. Deseemos que
su esfuerzo le valga la pena, o por lo menos, lo haga más Hombre. Su
experiencia. cuando vuelva siempre nos enriquecerá, aparte de devolvernos la
alegría su regreso. Quizá algún día esté de vuelta para contarnos sólo el
sufrimiento que pasó. Pero el mero hecho de tornar es una victoria, por que
muchos en su búsqueda sincera dejan la vida.
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SOBRE
LA PIEDRA CUBICA
Hace un tiempo la hija de un H.:
pasado al O.: E.:, integrante ella de una Log.: femenina Paramas.:, obsequió a
un Cuadro un Piedra Cúbica tallada en mármol blanco, como homenaje
recordatorio y simbólico de todos el Trab.: que aquel fallecido compañero había
realizado en su vida por el perfeccionamiento. No dejó de llamarnos la atención
ese Cubo de mármol correctamente tallado y pulido, sólido y sin defectos
aparentes. Consultando con un entendido en el labrado de mármol, éste nos
explicó que si bien tal Piedra Cúbica no requiere para su construcción una
capacidad excepcional, se necesita trabajar duro, disponer de herramientas
necesarias y conocer el oficio para lograrla. Trabajo, Equipamiento y
Conocimiento son también los elementos idóneos para obtener la Piedra Cúbica
de nuestra Personalidad, por lo cual no resultan extrañas la riquísima Filosofía
y la profunda Enseñanza, por tantos autores y HH.: comentada, que encierra la
Piedra en la doctrina de la Masonería. Pero a pesar de ser uno de los símbolos
más importantes de la Ord.:, no es de su exclusivo patrimonio. Libros
religiosos de Oriente y Occidente, diversas creencias y fuentes de conocimiento
esotérico utilizan a la Piedra como representación del Hombre. Es probable que
haya reflejado la Piedra para muchos pueblos una simbolización del Ser Humano
porque existe entre una y el otro una analogía casi perfecta; en efecto, las
propiedades físicas de una Piedra pueden simbolizar todas las características
morales y espirituales de una persona, como también las corporales. El Hombre
ha adorado también a lo largo de la Historia y a través de algunas
civilizaciones piedras que poseían forma Cúbica o tendencialmente Cúbica, lo
cual es un capítulo de los cultos idólatras, y pertenece generalmente a una
etapa más avanzada de las representaciones de ciertos dioses, en un proceso que
abarcó desde el culto de piedras informes o brutas ("petra" en latín)
hasta la idolatría de representación animal o antropomórfica. Se podría
mencionar algunos ejemplos, pero preferiríamos destacar que en las épocas
arcaicas de la Antigua Grecia algunos grupos helenísticos representaban al dios
Hermes como Piedra Cúbica ("lapis" es en latín la Piedra trabajada),
lo que llama la atención si pensamos que Hermes es uno de los dioses de mayor
enjundia dentro de las tradiciones Iniciáticas, y cuyo nombre jamás deberá
confundirse con el M.: Inic.: Hermes Trismegisto.
Se conoce al Cubo como una de las formas más perfectas que haya creado
la abstracción mental del Ser Humano, y se ha dicho que sobre él se pueden
trazar todas las figuras y formas de la Geometría. Como cuerpo el Cubo de la
imaginación; no ha podido conocerse en la Tierra o en astros donde haya llegado
visual o físicamente el Hombre formas cúbicas, y quizá no exista en toda la
Naturaleza un cuerpo cúbico perfecto si no es por el trabajo y dedicación de
una persona, que traduzca en el Mundo Físico por su esfuerzo la imagen mental
de un Cubo. Sin embargo, puede encontrarse que los cristales de la Sal de Sodio
común son en su forma más pura casi de forma cúbica, y recordemos con el
Cristo que somos "la Sal del Mundo", pero las formas puras en la
Naturaleza no existen (tampoco los elementos puros, sabiendo que
convencionalmente se considera por convención químicamente "puro" un
elemento cuando contiene una proporción del 99,99 %), siempre hay impurezas que
trastornan las formas.
Dentro del Arte Real, la Construcción de un Ser más perfecto se expresa
simbólicamente en una puesta de acción que transforme la Piedra Bruta de
nosotros mismos (En Alquimia, la "Piedra de los Filósofos") en una
Piedra Cúbica (la "Piedra Filosofal"), porque la Obra somos nosotros
mismos a partir de ideas y valores morales. Desde el punto de vista morfológico,
cosmológico y numérico, el número de sus caras (6) y sus aristas (12) se
relaciona con la Numerología masónica por ser múltiplo de Tres, y en el caso
de las aristas, con los Doce Signos Zodiacales. El número de lados de cada cara
(4) y de sus vértices lo muestran como múltiplo del 4 o número Yávico. La
adición de 4 más 8 da 12, múltiplo de 3 y 4, y la suma total de todos estos números
(6+12+4+8) es igual a treinta. De más quedaría destacar la trascendencia de
todos estos números mencionados en la Ciencia de la Cábala y en nuestro Arte.
Podríamos asimismo establecer otro tipo de relaciones. Desde el punto de
vista de su figura, y entre otros contenidos, el Triángulo es una representación
abstracta y en perspectiva dentro de un plano bidimensional de los Rayos del G.:
A.: D.: U.: que desde el Infinito se proyectan en el plano terrestre. En un
plano tridimensional, la representación se podría asimilar a un Cuerpo
Piramidal tomando en cuenta cuatro vértices en su base (correspondientes simbólicamente
a las Cuatro Materias de los Antiguos, las Cuatro Virtudes Fundamentales, los
Cuatro Puntos Cardinales de la Tierra y el Universo y los Cuatro Vehículos del
Ego humano), lo que recuerda a la famosa Gran Pirámide de de Keops o Khufu, símbolo
que abarca a toda la Creación de la Tierra y de gran riqueza cosmológica. El
volumen de esa Pirámide de base cuadrada resultará la tercera parte del
volumen de un cubo de similares dimensiones en cuanto a base y altura (otra vez
el número 3). La Pirámide también podría ser una representativa síntesis de
grandes conocimientos adquiridos en una época histórica (nos referimos a la
Gran Pirámide), pero el Cubo es en realidad el símbolo de todos los
Conocimientos que están destinados a ser alcanzados por el Hombre.
La Piedra Cúbica es para nuestra Ob.: el emblema de los conocimientos
humanos y del total desarrollo de nuestro Ser precedido por una correcta
Instrucción. Tomándola como punto de referencia, sobre ella ejercitan los
MMas.: sus cualidades y adquieren lecciones de las experiencias cotidianas que
les permiten corregir los defectos y errores propios. El Trabajo de la Inic.:
Mas.:, o el tallado de la Piedra Bruta primordial con vistas a lograr una Piedra
Cúbica, es una experiencia que no requiere más condición que un buen ánimo,
ya que cualquiera podría realizarlo con éxito si lo deseara.
En la Mas.: el simbolismo de la Piedra Cúbica se remonta a antiguos
mitos de la época de la construcción del Templo de Salomón (o quizá más
antiguos) y de la tarea operativa de las Corporaciones de albañiles libres de
la Edad Media. Se dice que en dichos tiempos los grados de estos artesanos se
reflejaban en la destreza y en la especialización que tenían para tallar las
piedras que servirían para construir los Santuarios y Edificaciones. Los
Aprendices (que no estaban duchos en el Arte de la Construcción) daban los
primeros toques y forma a la piedra; los Compañeros, que ya poseían más
experiencia y colaboraban en la instrucción de los AAp.:, perfeccionaban la
obra de aquéllos y la terminaban; por último los Maestros controlaban la
calidad del trabajo sobre la piedra, y de ser necesario le daban los últimos
retoques o, para el caso que no sirviera, la desechaban. Enriquecidas en el
transcurso de los siglos las Corporaciones de Libres MMas.: con la participación
de miembros de diversos Círculos y Sociedades Iniciáticas, la Piedra Cúbica
adquirió el carácter de Símbolo Filosófico y pasó a representar una de las
enseñanzas más preciadas de la Mas.: especulativa. La Piedra Cúbica se
convirtió por fin en el Símbolo del Hombre Perfecto y plenamente realizado por
el Trabajo espiritual efectuado sobre sí mismo.
Entre los emblemas a representar en el Cuadro de Pr.: Gr.: la P.: C.:
ocupa el tercer lugar, evidente relación con el número 3 característico del
Gr.: de Ap.:. En el R.: E.: A.: y A.: se ubica a la derecha de la Columna J.:.
La P.: C.: tiene un significado trascendental porque indica desde el inicio al
Ap.: cuál será el fin último de su Trab.: en la Ord.: y a través de los
GGr.: que le toque acceder en el futuro por su propia persona y por el Mundo que
le rodea.
Como la Piedra Bruta e informe que nos brinda la Naturaleza, así el Alma
basta del Hombre se encuentra primordialmente falta de lineamientos que definan
los rasgos de su personalidad, esclavizada por sus instintos y los arrebatos de
las pasiones irracionales. Así como ninguna piedra se encuentra naturalmente
con forma cúbica (siempre hay impurezas de otros elementos) según referimos
anteriormente, ningún Ser Humano nace en estado de Perfección; trabajar la
Piedra Bruta de su Espíritu para transformarse en Piedra Cúbica de un Ser
enteramente realizado será una obra de su exclusiva responsabilidad y voluntad.
Sólo él podrá convertirse a sí mismo. En esta tarea toda persona que aspire
a mejorarse deberá emprender un sostenido trabajo de Recreación, esto es,
realizar una Nueva Creación sobre el material de la personalidad primigenia
enriquecida por la Instrucción que nos dan la Experiencia y los Maestros más
sabios. El M.: moldeará individualmente la P.: B.: de su Ser impulsado por su
propio entusiasmo, ayudándose principalmente con las herramientas del Martillo
de la Voluntad, el Cincel del Discernimiento y la Escuadra de la Rectitud,
limando las asperezas de los errores y dando perfil a las aristas de las buenas
virtudes. El M.: es el Constructor, Piedra y Obra en este Arte Real de la
Formación de una Personalidad Plena que puede demandar años o vidas,
constantemente tentados a abandonar o a sucumbir en los abismos del Error, y que
encierra secretos cuyo contenido lo aprenderemos en el pasaje por los sucesivos
GGr.: donde se aprende a mejorar el Trab.:. Cada P.: C.: bien terminada que
forme cada H.: en sí mismo contribuirá para iluminar a la Humanidad toda, o si
se prefiere, el empeño que ponga cada H.: en trabajar lo mejor posible en su
pequeño campo de acción pero de forma coordinada con otros HH.: ayudará a
transformar en P.: C.: este Mundo informe donde la Ignorancia, la Mentira y la
Ambición no han podido todavía ser desterradas.
QQ.: HH.:: No olvidemos que la Construcción de nuestra P.: C.: no puede
demorarse ni interrumpirse. Que en nuestros descansos y entre el fragor de la
lucha por sobrevivir resuene la Palabra Perdida que nos recuerda esa necesidad
que tenemos los MM.: por un Espíritu más auténtico y un Mundo mejor donde
puedan ser realidad nuestros más elevados ideales. Ojalá cada instante de
nuestra existencia importe en la formación de las PP.: CC.: de nuestra persona
y de la Humanidad. No es otro el fin último de nuestra Ord.:, consagrada desde
lejanos tiempos a conseguir ese postergado Destino de Elevación y Plenitud que
aún nos reserva el G.: A.: D.: U.:.
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SOBRE EL
CONCEPTO MASONICO DE LIBERTAD
La Mas.: es una Sociedad Iniciática y Espiritual, si bien reconoce sus
raíces y nutrientes en la sociedad civil y política cuya cultura le ha dado
base y donde se mueve. Sus Enseñanzas y Conceptos, sin perjuicio de poseer
contactos con doctrinas y nociones del Mundo Prof.:, deben principalmente poseer
un contenido Trascendental, no sólo Universalista; vale decir que deben ser más
profundos que los terrenales y apuntar a provocar una Transformación de la
estructura individual del M.:.
En el Simb.: es común asociar el concepto de "Libertad" a
aspectos de su proyección profana, principalmente en lo ideológico y político,
sobre lo cual no detallaremos y lo cual no es del todo improcedente, pero se
corre el riesgo de quedarnos con su fachada y de descuidar su real dimensión
para el Buscador Espiritual. La verdadera Libertad es un sentimiento interior
que va más allá de las circunstancias sociales, políticas y personales en que
nos toca vivir, un ámbito inexpugnable de potencias que jamás se podrán segar
desde el exterior, ya que la Libertad se encuentra dentro de uno mismo y se
afirma con tenacidad al Alma. La Libertad en sentido Trascendental es el entero
Poder para determinar y transformar (transmutar) la Realidad circundante, pero
también la Facultad de establecer en qué entorno queremos desenvolver nuestra
Existencia; es así un atributo de la Divinidad a la que estamos destinados.
Lo interesante es destacar que la Libertad es ante todo una noción
Espiritual y una inquietud o anhelo interno, pero cuyas manifestaciones pueden
iluminar no sólo el Alma y la vida del propio individuo sino proyectarse
beneficiosamente en el Mundo Prof.: ayudando a su Progreso, como la Luz de Or.:
o el Compás que acercan la Energía Superior de la Elevación Anímica. Para el
M.: podría, como ser espiritualista que es, existir Libertad Interior en un
ambiente Prof.: que no la tenga desde el punto de vista social, religioso o político.
Pero consustanciado con el Mundo en que vive y de donde extrae experiencias de
Vida necesarias para el desenvolvimiento total, el M.: no puede soportar con
facilidad una realidad que sojuzgue al Hombre e intente restringirlo, a veces
con la pretensión de controlar su fuero íntimo. La Libertad Espiritual no se
agota en sí misma dentro del propio Ser Humano sino que le demanda un
compromiso de Iluminación a los demás para que a su vez adquieran condiciones
para desarrollar su propia Libertad Interna, lo que se traducirá en mejores
condiciones de convivencia y de vida entre los Seres Humanos. La Libertad
Espiritual para los MM.: debe orientar a la Libertad terrena, porque ésta no se
asume ni se logra si no existe previamente en el Alma de los que componen el
cuerpo civil.
Los MM.: forman una colectividad de personas Libres (espiritualmente
hablando), o por lo menos aspirantes a ello, que han decidido unir sus
capacidades para transmitir un Nuevo Mensaje de Trascendencia a sus prójimos y
que a su vez han adquirido un concepto colectivo de Libertad, perfeccionando las
nociones individuales. La Humanidad no ha tenido mucha muerte; de épocas de
fanatismo violento se ha pasado a una era de apatía y anomia moral, lo que le
ha significado sólo mantenerse en el oscurantismo que obnubila o hace
desaparecer la visión de la Libertad, tanto espiritual como Prof.:. En ese
ambiente hostil nuestra Hermandad pretende enseñar que tenemos vocación por la
Libertad y que nuestros afanes de Libertad de creencias y Libertad política y
social no son sino traducciones y conquistas en lo terrenal que se nutren de
Energías de origen anímico, y que tendrán verdaderamente lugar si son
precedidas por la existencia de una Dimensión Espiritual de la Libertad en los
individuos.
En suma, a nuestro entender el concepto de Libertad Masónica es sinónimo
de Libertad Espiritual y Trascendental que se realiza en el Mundo Prof.:
orientando y provocando nuevos afanes y condiciones para el desenvolvimiento
irrestricto de todas las posibilidades individuales y sociales.
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SOBRE LA
LIBERTAD DE PENSAMIENTO
El tema o Problema de la Libertad de Pensamiento es uno de los más
frondosamente tratados en el Simb.:. Como aspecto de la Lib.: que forma uno de
los Vértices de nuestro Tríptico, como tema en sí, por el Aniversario del Día
de la Libertad de Pensamiento (20 de setiembre), como Derecho democrático e
inherente al Ser Humano respecto a la concepción y difusión de sus creencias,
muy unido a la Laicidad o Laicismo, como virtud Mas.:, como Derecho y Deber de
Práctica Moral de los HH.: en la Ord.: y en el Mundo Prof.:, y así tantas
otras perspectivas.... Creemos que, con mayor o menor extensión, con mayor o
menor riqueza literaria de ideas y de conceptos, bastante ya se ha dicho sobre
esa cuestión, quizá demasiado, pero en realidad no se ha dicho todo. El resto
debemos elaborarlo y descubrirlo nosotros mismos, y en ese sentido la L.: de
Pens.:, como todos los elementos de la Mas.: (hay quienes ven en la L.: de
Pens.: un verdadero Símbolo), tiene un propósito fermentador dentro del Alma
del M.: y un gran Enigma a resolver, porque la L.: de Pens.:, como cada Misterio
o Simb.: Mas.:, es todo un Universo. Para escuchar lo que representa para cada
uno de nosotros la L.: de Pens.:, dejemos hablar a la Voz de nuestro corazón
buscando el Sil.: de la Col.: del Ap.:, y pensemos, por ejemplo:
- Que la Libertad de Pensamiento es la posibilidad de echar al vuelo
nuestra Imaginación y hacerla viajar por todos los confines a través de
nuestras Ideas;
- Que por ser Poderosa e Inquebrantable resiste a la censura, a la
mentira, a la hipocresía, a la estrechez ideológica, al fanatismo
sectorialista de toda clase, al "establishment" socioeconómico, a la
Seguridad de Estado y a la intolerancia religiosa;
- Que se nutre del concepto de que la Verdad es el producto de la discusión
y Armonía entre todas las verdades que se saben parciales, y por éso es mucho
más que un derecho político y moral; es un derecho sagrado;
- Que la Lib.: de Pens.: permite una Cultura de Comprensión más abierta
a nuestros prójimos y a través de la mutua Tolerancia, nos hace sentir
Hermanos, igualados en un mismo Plano Espiritual y en una Nueva Mentalidad;
- Que no obstante ser una de las conquistas del Hombre que costó más
sangre de Inocentes y Mártires, todavía hay quienes la resisten y no escatiman
medios para coartarla o impedirla;
- Que mientras que la Esclavitud mental a través del terror, la
pauperización intelectual y el consumismo frívolo mantienen la Tiranía sobre
los Pueblos, la Lib.: de Pens.: es el temible enemigo de los Totalitaristas
porque corroe sus afanes de dominación;
- Que la Lib.: de
Pens.: es un sentimiento rebelde en el auténtico sentido del término, porque
naciendo del Corazón Espiritual busca nuevos Tiempos, trasciende a los Tiempos,
pero a la vez armoniza con los Tiempos, aprendiendo de éllos;
- Que en Ella profetizamos y creemos porque la sentimos como
Clave en el Progreso de la proteica y asombrosa Especie Humana, y porque nos
hace más Dueños de nosotros mismos;
- Que la Lib.: de Pens.: no es un Don sino una Lucha de día a día que
vale la pena. Por eso la Mas.: embandera con Ella su pecho;
- Que la Lib.: de Pens.: es una Profesión de Fe y Amor, nutrida del
sentimiento de aspiración a la Verdad...
...Y todo lo que más deseéis. La Lib.: de Pens.:, como en "la
Respuesta de Leuconoe" de Rodó, reclama Espacio. Reflexionemos, mis HH.:.
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SOBRE
EL DEBER DE RESERVA MASONICO
La Masonería se dice depositaria de una Verdad
Iluminadora y Redentora, la cual se mantiene, como es sabido, en cautelosa
reserva de los IInic.: y no es accesible a los PProf.:. ¿Por qué tanto sigilo?
¿Acaso Jesús no dijo que "no se oculta una lámpara debajo del techo sino
que se la coloca bien alto para que arda con fuerza a ilumine a todos los
Hombres", y también que "no había nada oculto que no deba ser
revelado"? Pero así como expresaba eso, asimismo explicaba las Verdades no
directamente sino a través de Parábolas, agradeció a su Padre porque ocultó
sus Misterios a los intelectuales y se los reveló a los sencillos, y advirtió
que "no debía entregarse perlas a los cerdos".
Tanto para los MMas.: cristianos como para los no cristianos se plantea
una disyuntiva: revelar nuestras Enseñanzas y Asuntos a personas que se supone
pueden aprovechar, o mantenerlas a cubierto de los oídos indiscretos o no
capacitados. En realidad, un adecuado balance de estas dos alternativas puede
mostrarlas como complementarias. Un Prof.: no tiene por qué conocer
directamente nuestras Doctrinas, pero podemos hacérselas conocer en forma
indirecta, a través de nuestra personalidad y de nuestro ejemplo en el obrar.
Hay también ciertas conductas que cualquier persona puede tomar como referencia
de la Mas.: con provecho (el actuar solidario y tolerante, el deseo de
perfeccionarse, la inquietud por los temas trascendentales, por ejemplo) sin que
tenga que saber que son necesariamente masónicas.
El tema de la Obligación de Reserva está relacionado con el Deber de
Discreción, que siempre ha sido una virtud preconizada desde muy antiguo en la
Humanidad, y es una hermana legítima del Silencio, de la Sencillez y de la
Prudencia. De alguna manera es un ingrediente necesario de toda Disciplina de
Perfección, y por ello no podría faltar en la Mas.:. Porque la Discreción nos
aparta del Mal, nos ayuda a gobernar nuestras palabras y a manejar mejor nuestra
relación con los demás, nos hace dignos de la confianza ajena y nos permite un
ambiente de Tranquilidad Interior donde atesorar y asimilar el Aprendizaje de la
Vida. No debería sorprender la trascendencia que da la Ord.: a la virtud de la
Discreción, que nos es advertida en nuestra entrada a Pasos Perdidos cuando se
nos dice que la Inst.: es una Asociación Discreta y se nos alecciona a ser
discretos, lo que se reitera en la Cer.: de Inic.: y se sostiene constantemente
en todos los GGr.:. Es que la obligación de Discreción se va acentuando a
medida que avanzamos en el Sendero de la Luz al ser los SSec.: cada vez más
importantes. Hay que acumular fuerzas de Reserva operacional y moral a medida
que se penetra cada vez más profundo en el "Sancta Sanctorum" del
Corazón, no perder Energía con la revelación o demostración. Cada uno verá
por sí mismo la Verdad si quiere llegar y si necesidad de que se la expliquen.
No obstante, se insiste con el deber de reserva a las MMas.: en los
Juramentos, en la advertencia final de la Tr.: Inv.: de Sil.:, en el Sig.:, lo
cual también fue la primera Enseñanza con la impresión de la Punta de la
Esp.: sobre el pecho al entrar cuando aspiramos a la Luz (no ser nunca
indiscretos). Como contrapartida, a veces sentimos que lo que vemos y oímos en
las TTen.: no es nada tan misterioso como para que pueda conocerlo cualquier
"quidam", y que muchos de los SSimb.: MMas.:, Enseñanzas, y
Ceremonias se encuentran en libros de difusión pública al alcance de todos.
Puntualizaremos enfáticamente que lo que se encuentra en los libros que
por ahí se pueden comprar no posee ni una pequeñísima parte de la Riqueza de
la Ob.:. Nadie es Mas.: por leer mucho, y si no vive a la Ord.: interiormente,
no deja de ser un conocimiento teórico. Aparte, la experiencia interior Mas.:,
por ser muy personal y profunda, es muy difícil de transmitir con palabras a
terceros y es intransferible. Nadie es Mas.: si no pasa por la Transformación
de la Inic.:, y lo que asimila a través suyo es algo que se atesora en el Corazón.
Nadie puede acceder a una emoción o sentimiento personal, lo que ya muestra que
hay elementos que no se pueden revelar. Y ni que hablar que la Mas.: se asimila
a través de la práctica de nuestras Sesiones o TTen.:.
Las primeras Doctrinas o Asuntos MMas.: podrán parecer muy simples, pero
sepan que se vuelven más complejas e inaccesibles a medida que se profundiza en
la carrera y transcurso de los GGr.:. Si no sabemos guardar los secretos
sencillos, ¿qué discreción observaremos respecto a los más importantes,
necesariamente más sustanciosos? Por otra parte, mientras más los reservemos,
más puros los mantendremos.
Deberemos también cuidarnos de las personas que toman a mofa nuestras
Tradiciones, como también de aquellas a quienes nuestra condición de MMas.:
pueda despertarles animadversión o agresividad contra nosotros, a veces por
ignorancia o natural intolerancia, para no vernos en una situación de debate o
malestar que bien podríamos evitar, o para cuidarnos de que no nos vean como
extravagantes, dejando que ante todo conozcan el valor de nuestra persona y la
calidad de nuestras obras (ante todo somos Hombres y luego MMas.:). La Discreción
nos salvará de muchas situaciones escabrosas. Rechacemos también el revelar
nuestra condición de MMas.: para darnos importancia ante amigos, conocidos o
Damas, porque ser MMas.: no es un título honorífico sino un pesado deber. A
nuestros defectos la gente alineará nuestra situación de Mmas.:, y su asociación
será negativamente implacable, lo que no dejará bien parada a la Ord.:.
La obligación de Reserva (no secreto, porque cualquier cuestión Mas.:
puede ser alcanzada si uno se hace digno) nos impone también no revelar los
conocimientos de nuestro Gr.: a los de los estadios inferiores, y por supuesto
frente a los PProf.:. Será mejor que ellos los conozcan por sí mismos y por
voluntad propia sin necesidad de nuestra "interesante" transmisión.
Nadie que no haya calibrado correctamente el deber de Discreción o
Reserva puede entrar en el Temp.: de los IInic.:. Sin perjuicio del retejamiento
del Cub.: o Exp.:, o el ritual, cada uno debería hacer un Examen de Conciencia
para determinar si aún entra al Santuario con su recordatorio de Reserva
intacto. Ayudados por la virtud cardinal de la Fortaleza anímica nos
instruiremos en la obligación de ser discretos y de Callar, la Cuarta Regla de
Zoroastro, para hundirnos en la Tierra donde germina el Espíritu Nuevo y desde
la cual se eleva el Temp.: sin las molestias y distorsiones de la vida Prof.:
(el Temp.: se construye "sin ruido de Martillos") donde también son
relegados los vicios, forjando un Alma Resplandeciente que será Luz por sí
sola y que manifestará "seipsa loquens" a su debido momento.
La obligación de reserva masónica no
consiste en no revelar los SSimb.: o RRit.:. Estos se encuentran en libros
documentados al alcance de cualquier Prof.:. No nos hagamos "trampas al
solitario", porque hoy toda persona puede conocer nuestras Tradiciones, que
incluso se están transmitiendo por Internet. Pero sin embargo, hay algo que
debemos mantener en Silencio, y que es el Sentido Profundo y la Vivencia que
encierra el vivir la Aventura de la Masonería; eso sí es intransmisible e
intransferible, y tal es la Verdadera y Arcana Enseñanza que debemos preservar.
Los SSimb.: y RRit.: son mero ropaje, ceremonial exterior, cáscara; al M.: Místico
eso no le importa. En Masonería no es lo que se ve o se conoce, sino lo que se
aprende y se siente. Por más que se lea y conozca, nadie, incluso algunos HH.:,
nunca entenderán nada. Jesús explicó clara y sencillamente las Verdades, y
muchos, por sabios y piadosos que hubieren sido, no comprendieron; él se dirigía
a la multitud pero apuntaba a los que podían entenderle, por éllo predicaba
con tranquilidad sin perder autoridad y sin bastardear los Arcanos. En la
Masonería es igual, por tanto podemos considerar nuestros Misterios a salvo.
Podrá leerse muchos libros, podrá conocerse nuestros Usos y Costumbres,
nuestros Signos y Rituales, podrá serse o no Mas.:, pero nuestros Secretos se
preservan solos frente a quienes no tienen mentalidad para comprenderlos. Lo que
nos corresponde, en realidad, es no vilipendiarlos y no develarlos inútilmente.
Guardémoslos para quienes sepan hacer buen uso de ellos.
QQ.: HH.:: La obligación de Discreción o Reserva no sólo está unida a
una respetable y sabia forma de comportamiento sino que ayuda a preservar
nuestras Enseñanzas frente a quienes no están por diversos motivos aptos para
comprenderlas con cabalidad. A su vez, nos disciplina a guardar los Misterios
que se profundizan no para ocultarlos, sino para conservar su pureza y
asimilarlos con claridad. Cuidémonos antes y no nos engañemos; no sea que a
través de la transmisión de nuestros Misterios no se revele también nuestra
vanagloria o nuestros errores, porque mayor será el mal que causaremos. No
perdamos tiempo en entregar el rico patrimonio de nuestros Secretos a quienes no
les corresponde. Ser cauteloso es, pues, provecho. Recordemos a Fedro: "Los
antiguos ocultaron a conciencia la Verdad, para que el Sabio la reconociera y se
engañara el ignorante" (Fabs. V,5).
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SOBRE
EL DEBER MASONICO DE ASISTENCIA A LAS TTEN.:
Si hay un deber elemental y primario para el M.:, ése es el deber de
guardar Asistencia continua y regular a las TTen.:. Desde el primer día en que
se entra a la Ord.: a través de la Inic.:, o incluso antes cuanto se aceptó
ingresar, debe cada uno establecer una disciplina de Asistencia, y si de ésto
no se toma conciencia más vale no entrar o abandonar la Ob.:, porque a la Mas.:
no le interesa el número sino la participación activa de sus MMiemb.:. El día
de reunión de la Log.: se tornará incompatible con cualquier causa de
impedimento personal o Prof.. a menos que motivos realmente graves hagan
imposible desde todo punto de vista la concurrencia. El Pad.: insistirá al Ap.:
y Comp.: ahijado y vigilará su Asistencia, aunque después del Sil.: es la
segunda obligación del Mand.: Bl.:)., y por supuesto el Pad.: dará ejemplo en
los hechos. Cuando uno ya es Maest.: recordamos que se fue exaltado en el
entendido que se asumió ya la presencia a las reuniones como una necesidad y
obligación, y la Asistencia es la mínima enseñanza que un Maest.: podría dar
a un Ap.: o Comp.:.
En los primeros GGr.: la Asistencia proporciona un índice que determinará
el merecimiento para el Aumento de Salario dado que hace suponer que durante la
concurrencia se aprendió y asimiló las IInst.: necesarias mínimas, que sólo
se obtienen a través de la presencia reiterada. La Concurrencia no sólo
demuestra que un Mand.: Bl.: ha tenido la perseverancia suficiente e interés
para pasar de Gr.: sino que es el filtro que permite decantar y separar a
aquellos que poseen un compromiso tibio con la Mas.:. Incluso diríamos que un
Ap.: o un Comp.: puede dar lecciones a un Maest.: omiso con su sóla Asistencia.
¡Infelices los TTall.: que aumentan el Sal.: a un H.: inasistente con la
esperanza de que sienta estimulado a venir, porque en vano lograrán, conforme
lo demuestra la realidad y habiendo perdido esfuerzos y tiempo, su propósito!
Quien inasiste a los TTrab.:, aparte de denotar una desconsideración con
sus HH.: sumidos en la preocupación y frustración por sentir no poder habido
transmitir todo su ardor en el H.: descuidado, resta esfuerzos y aportes
positivos a la Log.:, quien tiene que perder energías apuntalando la
concurrencia para fortalecerse, y puede llegar a comprometer la estabilidad de
las CCol.:. Nada demuestra más el empuje de un grupo o el entusiasmo de sus
miembros que la presencia regular y constante de sus adeptos porque revela interés,
solidaridad y disponibilidad en la causa que los une y a su vez les permite
crecer juntos, invita a incorporar nuevos elementos humanos y motiva la
permanencia de los recién ingresados.
Se ha dicho que circunstancias externas como las preocupaciones
personales, la problemática económica, la falta de interés por ocuparse de
actividades no redituables materialmente o la "chatura" de la
idiosincrasia del medio conspiran contra la Asistencia a las TTen.:. Nada mejor
que despreciar esa afirmación, tan manida que parece esloganaria, con el
ejemplo de HH.: tan atareados o complicados en su vida que a pesar de ello se
permiten un tiempo para venir a Trabajar y es más, logran aquí una distracción
y amortiguan sus problemas recordando también su compromiso con lo
Trascendental.
Reunirse con los HH.: cuando se los siente como tales o se los aprecia
realmente debería ser el primer motor de nuestra Asistencia. Estar con un grupo
de amigos como el que pretendemos ser, donde nos sostenemos espiritualmente
intercambiando vivencias y donde aliviamos el dolor de nuestras tribulaciones ya
sería suficiente motivo para reunirse. No falta quien dice sentirse
desestimulado porque se ha cansado de asistir a las Log.: y no ha encontrado
algo de interés o porque simplemente considera que "no pasa nada" y
se prefiere dedicarse a otras ocupaciones "más importantes". Estos
pretextos, que revelan mucha pasividad y desconocimiento por los propósitos e
la Ord.: y los esfuerzos de los HH.:, revela una actitud mezquina y que priva de
aportes a los Camaradas, que se sentirían tan reconfortados con una presencia
silenciosa de cada Miembro, que ya bastante ofrece. Antes de preguntarnos qué
puede darnos la Ob.:, preguntemos qué deberíamos darle. Hay que reconocer, no
obstante, que la inasistencia puede ser la consecuencia de que las LLuc.: no están
dando la orientación debida a los TTrab.:, pero sería bueno la concurrencia de
los HH.: para explicar cuáles son las falencias y para aunar fuerzas en
corregirlas. Algunos HH.: omisos se escudan tras sus problemas u ocupaciones
PProf.: y personales, que pueden ser muy entendibles o incluso valiosos (hay
quienes hacen una verdadera "Masonería sobre la Tierra", pero el Trab.:
masónico no es sólo afuera sino adentro de los TTemp.:). Si estas situaciones
ya existían antes de ingresar a la Mas.: debían haber ayudado a calibrar la
conveniencia de la entrada. Pero ¿por qué no intentar igual venir a las TTen.:?
¡Cuánto puede hacer el Tall.: por todo ello, tanto para ayudar al H.:
atribulado aunque fuere con sólo escucharlo, como también para asistirlo en su
tarea?
En la Mas.: no sólo se aprende y se recibe sino que también se enseña
y se da a los demás; nadie es tan encumbrado o autovalente como para no
necesitar nada. ¿Podríamos abandonar a HH.: que nos necesitan y nos esperan
con ansiedad, semana a semana? ¿Por qué restarle brillo a los TTrab.: con
nuestra ausencia?
Asistir regular y constantamente a la Log.: no sólo es un
deber moral del Mas.: sino un deber estatutario establecido en normas de la Mas.:
y RReg.: de los TTall.:. Todo M.: está obligado a asistir con regularidad a los
TTrab.: MMas.:, cuya omisión incluso lo hace pasible de falta que lo expone a
perder el carácter de M.: previo juicio masónico o a ser suspendido en sus
derechos (Landmark No. XII y arts. 24 lit. j, 25 lit. f y 26 lit. c, 52 lits. e
y h más arts. 140 a 144 de la Constitución de la Gr.: Log.: de la Mas.: del
Uruguay).
QQ.: HH.:: Asistir a la Log.: con frecuencia y continuidad no es sólo un
deber moral y normativo sino también conveniente para nuestra salud o progreso
espiritual de los HH.: y de la Ob.:. La Mas.: ocupa un lugar muy importante para
quienes la queremos y ésta nos exige la mayor dedicación posible, y así la
Concurrencia es por lo menos lo mínimo que todos, por igual y sin distinciones,
podemos entregar salvo causas de verdadera fuerza mayor. Una Log.: repleta
adquiere dinamismo, entusiasmo y da sentido a nuesro Trab.:, tan importante como
razón de ser y logro de todo M.:.
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RECORDANDO
LA FRATERNIDAD Y LA SOLIDARIDAD
Vana pretensión sería una exposición sobre Fraternidad, ese
ingrediente de nuestro Tríptico hermana de la Solidaridad. Todos sabemos,
aunque fuere teóricamente, qué significa una y otra, pero no somos quiénes
para instruir sobre Fr.: y Sol.: porque se las siente o no se las siente. Sin
embargo no viene mal recordarlas, sobretodo en esta época en que se encuentran
durmiendo dentro del quiste de materialismo e indiferencia que hoy maneja
nuestra Sociedad. Puede que un grupo social adolezca de falta de Fr.: y Sol.: y
así se mantenga, aunque corre peligro de destruirse y llegar a la anomia, pero
podría sobrevivir sin éllas. En la Mas.:, en cambio, la Fr.: y la Sol.: son el
Aire y el Alimento que la nutre, y sin aquéllas perecería en forma rápida. No
se conceptualiza una Ord.: como la nuestra sin Fr.: y Sol.:.
La Ob.: puede moverse en mundos sin Libertad (como se ha visto durante
muchos regímenes totalitarios), o sin Igualdad (se conoció Mas.: en tierras
esclavistas, o aún hoy, donde la igualdad entre los Hombres es más formal que
real), pero no puede la Ord.: nuestra soportar un mundo sin Fr.: y Sol.:, por
ello es en estas épocas cuando nuestra Cadena (el Simb.: de la Fr.: y la Sol.:)
debe ser más sólida para combatir al embate externo. En realidad, sin Hombres
que vivan Libres y en Igualdad de condiciones se hace muy difícil el
reconocimiento de HH.:, aunque no es imposible. Pero nuestra Cadena debe vibrar
y así, la Fr.: y la Sol.: debe ser una práctica viva. Si los MM.: nos llamamos
"HH.:" no es por distintivo grupal, sino por el reconocimiento de un vínculo
más fuerte que la sangre, que es el del Corazón, y en el cual se cree.
Lo fraterno y solidario comienza por casa; de esta manera únicamente les
damos dinámica y realidad, inicial y modestia pero insoslayable. Demostraremos
que podemos conseguir la unión de la Humanidad cuando primero acreditemos que
cultivamos la Fr.: y la Sol.: en nuestras familias y con nuestros HH.: de modo sólido.
Vivir en Fr.: y Sol.: es recibir la alegría y la expresión del corazón ajeno
con autenticidad, tendiendo al otro un puente espiritual de afecto y comprensión.
Compartir el triunfo y la desgracia del H.:. Brindar el respaldo o ser el receptáculo
donde el prójimo pueda desahogar su entusiasmo, su incertidumbre o su llanto.
Somos fraternos y solidarios cuando ofrecemos y nos jugamos todos por ayudar a
un H.: necesitado, dando lo que podamos por su beneficio. Vivir ésto sería
bastante. Una Frat.: y Sol.: mal entendidas deben evitarse, porque nos hace
valer una conceptuación a la Mas.: como "rosca" o Asociación para
fines inefables.
Habíamos dicho que no íbamos a teorizar sobre la Fr.: y la Sol.:. Lo
mejor sería imponernos un Examen de Conciencia, y preguntémonos por ejemplo:
- Qué es para nosotros la Fr.: y la Sol.:;
- Si esperamos en la Ord.: recibir o dar, y que se desea más;
- Cómo vivimos en nuestra práctica la Fr.: y la Sol.: con nuestras
familias y con nuestros HH.:;
- Si nos preocupamos por el H.: o familiar que sufre, que padece
enfermedad, problemas económicos, falta de trabajo, soledad, angustia y desazón
espiritual, y si atendemos cómo podríamos aliviar o ayudarle en su situación;
- Si entramos en la Ord.: con la esperanza de obtener favores, provechos
o relaciones, y si estamos tomando tal por la Sol.: y Fr.: MMas.:;
- Con qué retribuimos a los demás lo que ellos han hecho por nosotros;
- Si recibimos a un H.: M.: y le damos un tratamiento más atento que el
de costumbre a cualquier tercero, o su presencia o su solicitud nos ocupa
nuestro querido tiempo;
- Si queremos
realmente a los HH.:, o los tomamos como otros socios más o los escogemos por
el interés que nos reportarían;
- Si usamos la Fr.: para cubrir, abusando de la Sol.: y la Paciencia MMas.:,
actividades nuestras de dudosas costumbres, irregularidades o infidelidades a
nuestras parejas;
- Qué poco ejemplo damos de
Fr.: y Sol.: cuando procuramos "ventajitas" en las comidas o TTen.:.
¿Qué puntaje obtuvimos en este Test de Fr.: y Sol.:?
QQ.: HH.:: Sin la Fraternidad y la Solidaridad nuestra Orden no tiene
sentido. La intensa sensación que de esos valores se ve en los TTall.: no es
una vanagloria sino una realidad que ha despertado equivocadamente envidia y
recelo en los PProf.:, pero para nosotros es el combustible de nuestro Proyecto
Constructivo, y nos da un manto de aliento en el aporte de la unión y la compañía
para poder vivir. Pero a la Fr.: y a la Sol.: también se la conquista y se
lucha por mantenerlas. El mundo Prof.: actual quiere exactamente lo contrario:
la competencia, el sojuzgamiento y la explotación del uno por el otro, el egoísmo
y la anestesia moral. Es muy difícil ya no sólo lograr el Imperio de la Fr.: y
la Sol.: en la Humanidad, pero buena cosa sería por lo menos que fuera una
Verdad en los MMas.: y en las familias de los MMas.:. Por supuesto, no olvidemos
ser fraternos y solidarios con nuestros amigos buenos, a quienes también se
proyectan estas líneas. Y puesto que la Fr.: y la sol.: se enseñan sólo con
el ejemplo, una vez más callemos y actuemos al respecto sin hacer ruido de
Mallete.
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SOBRE
EL LAICISMO
Es deber del Aprendiz Masón guardar una actitud adecuada para
capacitarse y comprender todos los secretos del Arte Real con que los MM.:
glorifican su Existencia. Nuestros sentidos se entrenan en el Silencio que
permite la Observación y la Reflexión para el Trabajo, pero también se nos
pide su aplicación a la Obra. Evidentemente, se nos deberá disculpar por
nuestras limitaciones, que son múltiples debido a lo poco que conocemos de la
Ord.:, a nuestra ignorancia y escasa experiencia, como también se nos perdonará
por la osadía de querer aportar a ustedes en estas condiciones algunas
reflexiones y pensamientos personales sobre un tema que le es tan caro a los
MM.: cual es el del Laicismo. Mucho nos costó abordar esta tarea porque debemos
confesar que para muchos, cuando no se tiene la debida instrucción, y nosotros
no somos la excepción porque siempre estamos conociendo, es muy difícil hablar
sobre el Laicismo, por lo que nos constreñiremos a tomar como base todo lo que
hemos aprendido de la enseñanza de otros HH.: en Log.: (la única forma de
captar la Mas.:). Orientados, pues, por la Luz que nos brindan los TTrab.: que
burilaron tan ilustrados HH.:, nos abocaremos a iniciar el nuestro. "¿Qué
es el Laicismo?", nos preguntamos muchos MM.: (no sólo los PProf.:). ¿Es
una ideología? ¿Es únicamente una orientación pedagógica? ¿Es un concepto
utópico y arcaico pasado de moda, que era solamente justificable y comprensible
en un determinado contexto histórico pero que hoy no tiene sentido? Por éllo,
la importancia del tema dice por sí misma la necesidad de obtener en su
tratamiento no sólo la mayor claridad expositiva sino también la mayor precisión
conceptual. Son todas estas preguntas, y más preguntas que lamentablemente no
recibirán en este Trab.. una completa respuesta; únicamente escucharán
ustedes, QQ.: HH.:, los resultados de una humilde pero sincera meditación que
no pretende enseñar, imponer o demostrar ciencia, y de la cual somos los
responsables, pero que sí desea como fin sembrar la semilla de la inquietud, la
reflexión y la discusión tolerante y fraterna entre los HH.:. Si así lo
consiguiéramos, grande sería la alegría que inundaría nuestro Corazón.
Laicismo. Etimología y concepto.
Como todos sabemos, la palabra "Laicismo" tiene su etimología
en la palabra griega "laikós", que significa "lo popular" o
"seglar", y que a su vez deriva de "Laós"
("pueblo"). Dicha palabra se latinizó en el vocablo "laicus",
que a su vez pasó al español como "lego". "Lego" es toda
persona no instruida o iniciada en ciertas Artes, doctrinas o teorías. En la
Iglesia Católica se llama "laico" a toda persona no ordenada
sacerdote, monja o monje, es decir, no iniciada en la consagración religiosa. A
partir del siglo III, ya perfilada institucionalmente en el Catolicismo la
separación entre clérigos por un lado, y laicos o seglares por el otro,
comienza a distinguirse convencionalmente lo religioso o clerical de lo profano,
laico o seglar en todos los aspectos de la Sociedad Occidental. Queremos
recordar que esta división entre clérigos o laicos es una división que hace
el Catolicismo tomando en cuenta como criterio diferenciador la existencia o no
de consagración religiosa. Cabría preguntarse si no es un error opinar (como
suele hacerse) que lo clerical y religioso es dogmático o fuente de dogmas, y
lo laico es libre y antidogmático. El equívoco consistiría al parecer en
tomar como orientador de esta afirmación lo que ocurriría en la Iglesia Católica
(aunque incluso la misma no hace tal tajante distinción), cuando en realidad no
se tiene presente que no toda Religión es dogmática (Hinduísmo, Budismo, Zen,
Iglesias cristianas disidentes), ni toda Religión posee clero (caso del Islam o
del Hinduísmo). Todo varía de acuerdo a las diferentes sociedades. Según los
valores sacros o seculares que predominen en una comunidad, o los movimientos de
preferencias de ciertos valores por otros, es que podríamos distinguir bien
entre "sociedades sacramentalistas" y "sociedades laicistas".
El Laicismo, por oposición al Sacramentalismo, es un movimiento que persigue la
desacralización de las estructuras y valores sociales, así como la erradicación
de las influencias e instituciones religiosas de la esfera del gobierno temporal
para reducirlas al campo de lo espiritual. Procura en principio así el Laicismo
secularizar, o sea volver y mantener en el "Siglo" ("Seculum",
como característico de lo mundano y no sacro), desacralizar, a la Sociedad,
borrar la influencia de elementos religiosos. "Laicidad" denota como
vocablo una orientación valorativa y filosófica, a pesar de que comúnmente (y
quiza lo hagamos en este Trab.:), "Laicismo" y "Laicidad" se
usan como sinónimos.
Históricamente el Laicismo aparece como movimiento de Occidente que
busca combatir y eliminar la influencia de la Iglesia Católica Apostólica
Romana, en un tiempo opresora y cuyas ideas, so pena de castigos y penas
espirituales o físicos (a través del "brazo seglar") no podían
admitir contradicción a causa de su riguroso dogmatismo. Por éllo intentó el
Laicismo combatir, de la mano con las corrientes que propugnaban la Libertad de
Conciencia y de Pensamiento, al Catolicismo en la persona de sus representantes
clericales, catalogado como enemigo y opresor de la Libertad, para disminuir su
poder e ingerencia en la Educación, el Gobierno y por fin, en toda la Sociedad.
Apreciamos entonces que el Laicismo ha luchado por la emancipación intelectual,
educacional y política frente al Dogma.
¿Pero qué es un Dogma? Siguiendo en esto el camino que ya trazara el
H.: Alliaume, podemos decir que "Dogma" es un principio fundamental de
una doctrina religiosa o filosófica, declarado de certeza firme e innegable, y
por lo que no admite discusión. Apenas sí podemos agregar a esa explicación
que, en Religión, la innegabilidad e infalibilidad del Dogma obedece,
generalmente, a que se acepta y afirma que es una verdad revelada por Dios o por
sus Elegidos, y en otros casos, como ocurre en la Religión Católica, con los
dictados que efectúan "ex cathedra" los Papas, por tener carácter de
Vicarios de Dios, lo cual fue consagrado como Dogma de Fe católico en el
Concilio Vaticano I, reunido en 1869 bajo el papado de Pio IX. También se suele
usar la palabra "Dogma" en el sentido de "imposición",
aunque es un significado impropio.
Creemos que hoy día, y tomando en cuenta la existencia y gravitación de
las ideologías políticas, podríamos ampliar el concepto del Laicismo,
principalmente atendiendo a la neutralidad política del Estado en cuanto a la
Educación y uniéndolo a la libertad de creencias políticas. Aunque a veces
opinamos, dado que los valores sociales religiosos se han sustituido por valores
políticos, que pensar en un "Laicismo político" es algo utópico, máxime
cuando actualmente parecería que todo es político, o por lo menos, todo toca
el terreno de lo político. Pero como esta particularidad limitativa del libre
examen, que consiste en aceptar la certeza e innegabilidad de una idea con carácter
absoluto y "a priori" del dictado de la Razón, no es propia sólo de
las Religiones sino que existen también doctrinas filosóficas, políticas,
económicas, jurídicas y sociales que pretenden fundarse en principios
indiscutibles y que aceptan y afirman verdades inconmovibles, el concepto de
Dogma se amplía y hoy comprende también, además de lo religioso, a lo filosófico,
político, económico, lo jurídico y lo social, o sea en definitiva, a todo
sistema especulativo que se asiente en un principio o principios indiscutibles
cuya aceptación necesaria pretenda ser impuesta para la construcción y
mantenimiento del sistema o de la doctrina que lo enuncia o acepta. De lo
expuesto surge que la extensión del concepto de Dogma y que la idea de que ha
trascendido lo religioso para reconocerse su existencia en otros campos o en
otras disciplinas, lleva de la mano a la extensión del radio de acción de la
prédica laicista, abarcando la defensa de la independencia y libertad del
Hombre contra toda influencia e imposición dogmática en cualquier orden de
ideas y cualquiera sea la disciplina de que se trate.
Es evidente, entonces, la relación existente entre el Laicismo y la
Libertad de Pensamiento porque ésta se puede ver afectada y cercenada por una
serie de factores a los que se refería el Resp.: H.: Ariel Estable en su
Conferencia sobre "Libertad de Pensamiento", entre los cuales se
encuentran los Dogmas, de cualquier clase que sean, y nos previene que "la
liberación de los Dogmas religiosos no debe llevarnos a cambiar de prisión
sustituyendo un Dogma por otro, cayendo en Dogmas racionales como pueden serlos
los políticos o filosóficos" (pensemos con sinceridad cuántos de
nosotros somos "dogmáticos al revés"), destacando asimismo este H.:
el importantísimo papel que tiene en la formación del pensamiento
independiente la Laicidad, en tanto que liberándole de preconceptos, evitando
que se limite su iniciativa y sus facultades de libre determinación, y
procurando que su conciencia no sea aprisionada y mantenida en la esclavitud de
la Ignorancia por los Dogmas impuestos por su propia Familia, inculcados por la
Enseñanza, la Religión, la superstición o hasta por la propia Sociedad
organizada en el Estado. El Laicismo es entonces la garantía fundamental de la
Libertad de Pensamiento. El Dogma que encasilla, anquilosa y aprisiona la
conciencia, se autocalifica como inmutable e inconcuso, por tanto se opone a
toda idea de progreso y de destrucción de perjuicios, constituyéndose en un
"factor paralizante y masificador", al decir de Ingenieros, según nos
recordaba el H.: Estable. Debemos destacar, además, que el Laicismo intenta
liberar al individuo no sólo del Dogma sino también de cualquier otro tipo de
imposición ideológica, ya que la imposición ideológica aspira a reinar
fundada en la coacción irracional y no en la libre aceptación.
Ingenieros nos enseña que "quien dice dogma, pretende
invariabilidad, imperfectibilidad, imposibilidad, imposibilidad de crítica y
reflexión". Y de nada tampoco sirve, nada se adelanta, si en lugar de
apoyar las verdades pretendidamente inmutables en la revelación de una
divinidad, en la autoridad o en el dictado de ciertos principios, los afirmamos
en nombre de la Razón considerada perfecta o infalible. De ahí que el Dogma no
puede atenazar el Espíritu Libre del Hombre laicista. El Laicismo es consciente
de que no existen verdades absolutas, habiendo tantas verdades como personas, y
que la posible Verdad única sólo es el producto de una búsqueda conjunta y de
una discusión constructiva. Las verdades inmutables se sustituyen con el
Laicismo por las hipótesis fundadas en la experiencia moral, que a su vez
pueden también modificarse por otras que consideremos mejores, pero también
perfectibles. Y sólo así transitamos por la vía ascendente y escarpada del
progreso hacia la inalcanzable Luz de la Perfección.
Podríamos también definir al Laicismo como "una doctrina filosófica
del respeto y la tolerancia". Por tanto no basta reconocer el derecho del
Hombre a independizarse de los Dogmas e imposiciones de toda clase, sino que el
Laicismo procurará garantizar el ejercicio libre del pensamiento en todos los
órdenes de la Vida, y de ahí que es muy importante proporcionarle a la persona
un ambiente de neutralidad que lo libre de la influencia de todo tipo de
imposiciones que restrinjan su acceso a la investigación de la Verdad y a una
objetiva información, pero que también cuide que dicho individuo no pretenda
imponer sus conclusiones a quienes no están dispuestos a aceptarlas si no es
por el camino de la Razón. Sabiendo que toda verdad es relativa, el Laicista
debe abstenerse de imponer, y tendrá que limitarse a exponer y entregar a la
reflexión sus propias ideas por métodos pacíficos, como también a transmitir
toda la verdad cuando por su posición o actividad debe brindar información de
toda clase a otras personas. Por otra parte, nunca hay que olvidar que los
pensamientos de los demás podrían ser más correctos que los nuestros, por lo
que se necesita guardar hacia aquéllos una amplia consideración. Observar una
conducta parcializante de la Verdad, intolerante e incluso cercenadora de la
libertad de expresión de ideologías religiosas o de cualquier otra índole, es
demostrar miope Jacobinismo, pero no Laicismo.
El Laicismo, librando al Hombre de las
cadenas de la imposición dogmática y permitiéndole explorar por su cuenta el
Universo, creando su propia Verdad en un clima de comprensión y tolerancia así
como creyendo en ella con sincera convicción, forma en él alas que lo
estimulan a pensar, ya que lo hacen consciente de que tendrá que hallar él
mismo los fundamentos de su propio sistema de ideas, lo que siempre exigirá más
esfuerzo y trabajo, en una investigación constante que día a día progresará
y no deberá cesar, evidentemente menos cómoda que el facilismo de la verdad
segura y prefabricada que ofrecen la imposición y el Dogma. Así, como dijera
Jean Jaurès, librepensador francés de fines de siglo pasado y comienzos del
actual: "la neutralidad sería una prima para la pereza de la
inteligencia...", y agrega: "ser laico es no consentir el cometimiento
de la razón al dogma inmutable, ni la abdicación del espíritu humano ante lo
incomprensible". Al afirmar la absoluta Libertad del Hombre desde el punto
de vista moral e ideológico, lo que significa dignificarlo, es necesario pues
asegurarle su Libertad, y ello supone un régimen de Igualdad absoluta, que en
suma importa aceptar que todo el conjunto de individuos reunidos en una Nación
forman un cuerpo soberano, de ahí la estrecha vinculación del Laicismo con el
Liberalismo como su expresión política, y con la Democracia como sistema de
organización de la Sociedad Libre unida a una concepción de la Vida. Es
asimismo frecuente encontrar postulados laicos en diversas corrientes filosóficas.
Sin perjuicio de ello, puede afirmarse que la base filosófica del Laicismo se
encuentra en el Racionalismo, en tanto éste defiende a la Razón como pilar
fundamental del Conocimiento y al Libre Examen como corolario natural de la
Libertad del Hombre.
En cuanto a la cuestión religiosa, el Laicismo se ha mostrado
radicalmente anticlerical, viendo al Clero como depositario de la imposición y
el Dogma, sin que se haya pronunciado unánimemente sobre el problema de Dios.
En verdad, el Laicismo combatió siempre contra la Religión como institución,
pero no existe un ataque frontal contra la propia divinidad del Ser Supremo.
Hoy día el Laicismo no posee un contenido meramente combativo
(anticlerical, antidogmático), incluso en instancias donde no sólo se lucha
contra el dogmatismo religioso sino también contra el dogmatismo político.
Basado en el Respeto y la Tolerancia, el Laicismo no podría ser un movimiento
opositor o contestatario, sino que más se preocupa por difundir un estilo de
vida. Es colocar una "a" en lugar de una "anti"; es decir
"adogmatismo" en lugar de "antidogmatismo" y
"asectoralismo" en lugar de "antisectorialismo". El Laicismo
bien practicado observa una conducta positiva y progresista, respetuosa. Quizá
no exista más concisas pero hermosas y claras palabras que las del H.: Néstor
Píriz, y que transcribiremos a continuación, para ilustrar la tolerancia del
Laicismo como condición indispensable para garantizar la libra exploración de
la Verdad: "...no le preocupa la existencia de dogmas, pero no reconoce
derecho a dogmatizar; no le interesa que existan sectas, pero no reconoce
derecho a sectarizar.", "...Dicen las sociedades sectarias: En la
unidad absoluta de credo y en la disciplina del pensamiento reside la grandeza
de la nación.- Dice la LAICIDAD: El perfeccionamiento humano nunca es
definitivo; el ideal consiste en la diversidad de opiniones y en la tolerancia
de la oposición.- Dicen las sociedades sectarias: Tu piensas como yo, eres mi
hermano; tú no piensas como yo, eres mi enemigo.- Dice la LAICIDAD: Tú piensas
como yo, eres mi hermano; tú no piensas como yo, doblemente eres mi hermano:
juntos, en la diversidad de opiniones buscaremos la Verdad y perfeccionaremos la
vida...". En estas palabras del Q.: H.: Píriz advertimos cuán unidos se
encuentran estos hermanos cuyos nombre son Dogmatismo, Imposición, Sectarismo y
Fanatismo. Sin embargo, no tenemos derecho a obligar al sectario o dogmático a
que abjure de sus convicciones sectarias o fanáticas. Podremos inducirlo,
orientarlo, mas nunca criticarlo o perseguirlo, sabiendo siempre de nuestro
limitado derecho, ya que tampoco nosotros tenemos la razón absoluta. Sepamos sí
combatir a dichos cuatro enemigos mediante la práctica militante como a través
del ejercicio ejemplarizante del Respeto y de la Libertad; sepamos descubrir ese
Misterio que en el perfeccionamiento y gracias al Laicismo nos proporciona la
Armonía de la Unidad en la Diversidad.
El H.: Píriz definía al Laicismo (o como prefería él, a la Laicidad)
como "...un estilo de vida, basado en el respeto y en la
tolerancia...", "...un método de relación humana, intercomprensión
social y comunicación de las ideas, fundamentado en la doncuta adogmática y
asectaria de cada hombre". Para Víctor Hugo "...es el orden viviente
que es el progreso, el orden tal como resulta del crecimiento normal, pacífico,
natural del pueblo, el orden que se produce, a su vez, en los hechos y en las
ideas por la plena irradiación de la inteligencia racional".
No podríamos dejar de mencionar que, sin temor a equivocarnos, podríamos
también caracterizar al Laicismo o Laicidad como un verdadero Derecho del
Hombre; como decía el H.: Píriz, sería un derecho a no ser esclavizados por
Dogmas enemigos del progreso y de la Libertad, a ser respetados en la libre
formación de la personalidad y del pensamiento; un derecho a ser respetados en
nuestras ideas pero a la vez un deber de respetar en la misma forma a los demás.
Todo ordenamiento democrático debería encarnarse como defensor de este
importantísimo derecho, que estaría consagrado en el Uruguay a través de los
arts. 72 y 332 de nuestra Constitución, porque sin duda el derecho a la
Laicidad es inherente a la personalidad humana y se deriva de nuestra forma
republicana de gobierno.
Es necesario a esta altura estudiar la posible diferencia entre
"Laicismo" y "Laicidad". Habíamos dicho anteriormente que
el Laicismo era un movimiento, mientras que la Laicidad era una orientación
valorativo-filosófica. Otros caracterizan a la Laicidad como una doctrina
mientras que el Laicismo sería la puesta en práctica de esa doctrina. No
creemos de utilidad ahondar en esta cuestión.
Luego de haber examinado al Laicismo o Laicidad como un movimiento de
desacralización de las estructuras y valores sociales, como sistema que intenta
emancipar al individuo de las influencias dogmáticas e imposiciones, como
filosofía del respeto y la tolerancia garante de la Libertad del Pensamiento y
como movimiento progresista, digamos por fin que el Laicismo o la Laicidad
consagra la total autodeterminación del Hombre, basado en la Libertad de
Pensamiento, de acuerdo a los dictados de la Razón y del leal saber y entender
de cada uno, con prescindencia de toda influencia dogmática no sólo religiosa,
sino filosófica, política y social, o de cualquier otro tipo de constricción.
Habiendo ya trascendido su carácter de método educacional, de anticlerical y
de histórico, hoy día el Laicismo se ha transformado en una forma de ser y de
vivir, en una filosofía "per seipsa" y en un principio orientador del
pensamiento humano; por lo menos así lo sentimos los MMas.:. No es pues de
extrañar por qué la Ob.:, consustanciada con estos ideales, ha luchado tanto
por su promoción, porque sin duda la filosofía laicista y la filosofía másonica
son muy afines entre sí. Laicismo y Masonería aparecen muy unidos en la acción
y esto no podría ser de otra manera.
Por tanto podríamos sintetizar tres sentidos del término
"Laicismo" o "Laicidad": 1) Como equivalente a
"neutralidad ideológica"; 2) Como filosofía de respeto a las ideas
de los demás; 3) Como modelo de vida en el que no se admite ningún tipo de
Dogma (H.: A. Viera Machado).
Antecedentes históricos.
Dentro de la Iglesia Católica la división entre "clérigos" y
"seglares" o "laicos" ya aparece en los primeros tiempos del
Cristianismo, según lo confirman ciertos pasajes bíblicos (v.g. Act. 6:1-6;
13:1-2, etc.). Dicha diferenciación fue reconocida también por los propios
perseguidores del Crisitianismo como los Emperadores Valeriano y Diocleciano,
que aplican sanciones más graves a los clérigos que a los laicos. Para
caracterizar al "laicado". en la Iglesia Católica existe dos
criterios diversos: 1) Por un lado, uno de tipo monástico, dominante entre el
fin de la Edad Antigua y mediados de la Edad Media, que centra la distinción en
el "estilo de vida"; se trata de un criterio predominantemente moral:
clérigos y monjes se dedican en especial al servicio divino, mientras que los
laicos viven dedicados a las cosas terrenas, criterio que culminará hacia la época
de la reforma de Gregorio VII (siglos XI y XII) que determinó un acentuamiento
de la espiritualidad, reflejada en la exigencia a los clérigos de observar hábitos
de vida casi monacales; 2) El segundo criterio, de índole canónica, basa la
distinción con respecto al concepto de "officium", de la función o
potestad que se desempeña. Así serán clérigos (prelados o monjes) quienes
por la Ordenación poseen las "potestates ordinis et jurisdictionis"
en la Iglesia, y laicos (determinados monjes, o civiles no consagrados) quienes
carecen de ordenación y, por tanto, de "officium" y
"potestas". Este criterio se consolidará a partir del siglo XIII,
cuando la vieja cultura simbólica, sintética y moral de la Patrística deja su
lugar a a una nueva dialéctica que influirá en la estructuración eclesiástica.
Si bien el Can. 588 del actual Código de Derecho Canónico (1983)
establece que el estado de vida consagrada (monástico) no es ni clerical ni
laical (una suerte de "tertium genus" dentro del pueblo católico), un
criterio amplio permite conceptuar al laico como todo cristiano no clérigo ni
religioso (monje con o sin "officium" o "potestas"),
criterio que en realidad consagra la distinción entre lo sacro y lo profano,
tomando en cuenta a la persona dentre de su lugar en la Iglesia.
El triunfo de la Iglesia sobre el sistema del Imperio Romano, que trajo
su solidificación como institución espiritual pero que se tradujo en poder
temporal, preocupó ya desde los comienzos de la Edad Media a gobernantes
civiles y pensadores para disminuir la ingerencia que tomaba el Catolicismo y el
Papado en todos los órdenes de la vida. Este hecho era de por sí una amenaza
para los titulares del poder político temporal, que necesitaban consolidar su
autoridad. Una de las primeras soluciones ensayadas para menguar el poderío de
los eclesiásticos fue intentar juntar en la cabeza del Emperador la supremacía
de la autoridad civil y eclesiástica (doctrina del Cesaropapismo, practicada
sin mucho éxito por Justiniano). Durante el transcurso de la Edad Media el
poder papal es cada vez mayor, lo que le lleva a pretender el hegemonismo
temporal y religioso, y que motivó a algunos aislados pensadores ( a pesar de
las censuras) a sostener que ya no existía una "Iglesia de Pedro"
(espiritual) sino una "Iglesia de Constantino" (comprometida con la
sed de poder político). Entre las ideas más importantes de este período, y
que podríamos considerar lejanas precursoras del Laicismo, estarían las de la
obra atribuida a Dante Alighieri "De Monarchia", donde esboza esta
tesis original: los poderes espiritual y temporal, encarnados respectivamente en
el Papa y en el Emperador, deben estar separados porque nada tienen que ver
entre sí, si bien los dos derivan su autoridad de Dios, pero cada uno tiene un
ámbito de ejercicio diferente, y no deben nunca mezclarse.
Es en el Renacimiento, con el impulso incontenible de la Reforma que
cuestiona críticamente y lesiona el muro de las posturas dogmáticas del
Catolicismo, que comienza a perfilarse el Racionalismo. La Reforma fue la
aplicación de la crítica racionalista, inspirada en el libre examen y estudio
de la Biblia, dentro del campo estrictamente religioso, y aunque no atacaba a la
Fe, puso en movimiento el principio de la Libertad, que llegaría finalmente a
cuestionar a la institución católica, alcanzando a manifestarse también en el
campo profano y llegando a su eclosión en el movimiento racionalista que surge
ya en el siglo XVII pero será patente en el siglo XVIII, y cuyas
manifestaciones extremas estarán constituidas por las posiciones agnósticas y
ateas, que se apartan totalmente de la tradición cristiana y religiosa. La crítica
racionalista de la Teología dogmática llega a su punto culminante con los
Enciclopedistas y Voltaire, quienes infringieron un ataque ideológico demoledor
al Cristianismo tergiversado y al Clero, particularmente a los Jesuitas. Ya
triunfante la Revolución Francesa, serán interesantes los esfuerzos hechos
para laicizar a lo espiritual, que tuvo uno de sus puntos de partida en la
llamada "Constitución Civil del Clero".
La palabra "Laicismo", en su acepción moderna, se debe a
Condorcet quien hacia 1792, en la Comisión de Instrucción Pública y en plena
Revolución Francesa, comienza a perfilar las líneas de una nueva filosofía de
la Educación. Un repaso de la Historia nos muestra que en los países
anglosajones el problema del Laicismo careció de entidad, e incluso en los
Estados Unidos el proceso de separación entre la Iglesia y el Estado y el
proceso de laicización fue muy pacífico. El art. VI,2 y la Enmienda I de la
Constitución norteamericana de 1787, enmendada por primera vez en 1791,
estableció que en los EE.UU. a nadie se le exigiría una declaración de fe
para obtener cargos públicos, y que el Congreso no podría promulgar leyes
relativas a la institución de una Religión o a la prohibición de su libre
ejercicio, solución que recibió la aprobación y beneplácito de muchos clérigos
estadounidenses, incluso católicos. En los EE.UU. se acostumbra invocar a Dios
oficialmente (véase incluso la leyenda "In God we trust" de cualquier
dólar), pero el Estado no aparece vinculado a institución religiosa alguna. En
Inglaterra, el Estado no aparece vinculado a institución religiosa alguna. En
Inglaterra, el Estado posee una Iglesia oficial (la Anglicana) pero la libertad
religiosa es muy amplia y el inglés, de hábitos tradicionalistas, no siente
molestias por dicha situación, por lo menos a partir de 1929, donde ya no se
exigiría la condición de no ser católico para acceder a los puestos públicos.
En los países donde la Iglesia Católica tuvo gran influencia social y
aparecía muy relacionada con el Estado como verdadero factor de poder,
particularmente en los países latinos (Francia, España, Italia, América
Latina), el proceso hacia la laicización fue muy debatido, luchándose en forma
muy hostil (y a veces violenta) contra la Iglesia Católica y sus privilegios.
Francia, donde el Racionalismo se manifestó como corriente filosófica
integrante del Espiritualismo metafísico pero fue más tarde superado por el
Materialismo y el Positivismo formando las bases de lo que sería el Liberalismo
político, fue uno de los primeros y principales escenarios de esta lucha,
reavivada en diversas oportunidades, principalmente durante la III República,
que llegó a límites rayanos con la intolerancia por parte de los anticatólicos
y dio lugar a la expulsión de órdenes religiosas, cierres de monasterios y
seminarios, como a restricciones a la libertad de profesión de fe católica,
proceso que se detiene entre la segunda y tercera décadas del siglo XX, cuando
con el Papa Benedicto XV se cambia de actitud y la Iglesia, que había
demostrado gran patriotismo en la I Guerra Mundial, y con medidas hábiles como
la canonización de Juana de Arco (1920), retoma sus buenas relaciones con el
Estado francés. En Italia, el Laicismo está muy asociado a la lucha por la
unificación política italiana y contra la Iglesia (que por otra parte se oponía
a la unificación). En España y Portugal la pugna laicista está vinculada,
como en Francia e Italia, a la prédica liberal contra la monarquía absoluta y
los privilegios eclesiásticos, y como preparador de la separación entre la
Iglesia y el Estado. América Latina, que recibirá las influencias de estos
conflictos europeos, iniciará por mediados del siglo XIX un proceso de
emancipación del predominio de la Iglesia Católica, con resultados diversos
según los países.
Como puede verse, el Laicismo nace y crece hermanado con la oposición y
el odio hacia la Iglesia Católica Apostólica Romana, la prédica anticlerical
y antidogmática de los sectores liberales y la "desreligionización"
(si se nos permite este neologismo) de las estructuras culturales y educativas
de las sociedades donde la Iglesia Católica tenía un papel protagónico. Felix
Pecaut, uno de los primeros fundamentadores teóricos del Laicismo, sólo lo
concibe como antidogmatismo religioso. Aristides Briand decía que un Estado
Laico "no es religioso, no tiene derecho a ser religioso, es
irreligioso". Pero sobre todo, se acostumbra vincular la palabra
"Laicismo" al campo de la Enseñanza, unido a la Libertad de Educación
y neutralidad religiosa en materia pedagógica, lo que no aceptaba la Iglesia
Romana en el siglo XIX (por supuesto en los lugares donde tenía mucha
influencia). El Catolicismo, que recibía las fuertes andanadas de las ideas
laicistas y anticlericales (hasta hace unos años eran prácticamente lo mismo),
respondió con toda una batería de Bulas, Encíclicas y Anatemas.
La Encíclica "Nobbilissima" de León XIII califica a la enseñanza
laicista como falsa, malsana y perversa. En "Humanum Genus" (contra la
Masonería) León XIII asocia a la prédica laicista con la actividad de los
Masones y califica a la enseñanza laica como carente de firmeza y fomentadora
del soplo de las pasiones. Este Papa no vaciló en denunciar en el Laicismo la
causa de la desintegración social, la impiedad, la proliferación de ideas
disolventes y el aumento de los crímenes ("Humanum Genus" y
"Quod Multum"). En "Octobri Mense" condena en nombre de los
católicos explícitamente al Laicismo como destructor y subversivo pervertidor
de las mentes infantiles. Poteriormente, Pío X (Encs. "Vehementer
Nos" y "Une fois encore") condena todos los procesos de laicización
como escalones preparadores del remate final: la separación entre el Estado y
la Iglesia Católica. En "Editae Saepe" Pío X critica al Laicismo
(refiriéndose a la escuela "neutra" o "laica") como
disimulado centro de oscuro sectarismo, formador de espíritus libertinos, en
cuyas aulas sólo se oyen palabras de impiedad. Su sucesor Pío XI agrega una
denuncia más contra el Laicismo: lo acusa como fomentador de odios entre las
naciones y lo responsabiliza de haber preparado el terreno que las llevó a la I
Guerra Mundial ("Ubi Arcano"), y reafirma la condena del Laicismo
antirreligioso ("Maximam Gravissimamque") como
"peste de nuestros tiempos", germen de discordia e
intemperancia, igualador de la "Iglesia de Cristo con las otras religiones
falsas", y privador a la Iglesia de su derecho "derivado del derecho
de Cristo, de enseñar a las gentes, esto es de dar leyes, y de gobernar a los
pueblos" ("Quas primas"). "Divini Illius Magistri"
reitera la condena a la enseñanza laica como esclavizadora del niño a su ciego
orgullo y a sus desordenadas pasiones. El proceso de separación entre la
Iglesia y el Estado y la secularización de la sociedad son anatemizados por Pío
XI en "Caritate Christi Compulsi" y "Dilectissima Nobis":
"La separación... no es más que una funesta consecuencia del Laicismo, o
sea de la apostasía de la sociedad moderna que pretende separarse de Dios y por
lo tanto de la Iglesia". La doctrina de la Separación ya era condenada por
Pío IX en "Quanta Cura" y el "Syllabus".
Pío XII es de los últimos Pontífices que condenan al Laicismo como
socavador del espíritu cristiano y sistema de educación nocivo para el
intelecto y la moral ( v. "Summi Pontificatus" y "Sertum
Laetitiae"). En los últimos tiempos se observa una conducta diferente y más
abierta, y Pablo VI, comentando un pasaje del Concilio Vaticano II conocido como
Constitución "Lumen Gentium", afirma que "la legítima y sana
laicidad del Estado es uno de los principios de la doctrina católica"
(aunque "Lumen Gentium" en realidad condena al Laicismo
antirreligioso). Los católicos han llegado a reconocer que la separación de su
Iglesia con el Estado les ha reportado incluso más beneficios, y actualmente en
países como Argentina, los prelados católicos participantes en la Comisión
que designó el Presidente Raúl Alfonsín para estudiar la Reforma de la
Constitución argentina, no se oponen a la separación con el Estado. La Iglesia
Católica, por supuesto, se sigue oponiendo a la prédica antirreligiosa y
anticlerical, pero no se opone cuando se mueve ella misma en un ambiente de
libertad de creencias, e incluso es hoy día una reivindicadora principal de la
Libertad de Enseñanza. Sin embargo, sus corrientes reaccionarias siguen viendo
al Laicismo un sinónimo de Ateísmo, irreligión e indiferencia religiosa;
"Ignorancia religiosa prepotente y obligatoria", lo califica Mons.
Miguel Balaguer, obispo uruguayo. Pero digamos en resumen que en la actualidad
la Iglesia Católica no cuestiona al Laicismo cuando respeta la Libertad de
Pensamiento de todas las clases, mas se opone al llamado "Laicismo
tutorial", es decir a aquella corriente que aspira a laicizar e imponer el
Laicismo al individuo. La imposición del Laicismo en la Enseñanza es mirado
desde las filas del Catolicismo como un ataque a la Libertad de Enseñanza, como
una limitación.
En el Uruguay el Laicismo aparece unido principalmente a lo educacional y
de la mano del espiritualismo ecléctico racionalista existente a mediados del
siglo XIX, que va cediendo lugar a las corrientes positivistas, y se continúa
con la reacción espiritualista de la última década del siglo XIX, movimientos
de neto cuño liberal, impregnadas de anticlericalismo. En 1858 el gobierno de
Bernardo Berro seculariza los Cementerios, punto de partida de una proceso que
fue "in crescendo". En 1873 Agustín de Vedia presenta un Proyecto de
Ley para implantar la enseñanza laica. Tradicionalmente se ha dicho que 1877
marcó, con el Decreto-Ley de Educación Común (24.8.1877), el comienzo de la
enseñanza laica en nuestro país, pero esto representaría un error. Es cierto
que Varela era partidario de la enseñanza no dogmática e irreligiosa, pero
dichas ideas, que vertió en su Proyecto al incluir un Curso sobre principios
generales de Moral y Religión Natural y agregando que cada Comisión de
Distrito podía establecer la enseñanza de la religión católica o del
catecismo católico fuera del horario de clase y a condición de no exigir la
asistencia obligatoria a la misma, fueron rechazadas por la Comisión que estudió
el proyecto debido a la influencia del clericalismo, tesitura que mantuvo
Lorenzo Latorre. El art. 18 del Decreto-Ley "vareliano" disponía que
la enseñanza de la religión católica sería obligatoria en las escuelas del
Estado, pero se exceptuaba a los alumnos de otras creencias y a los hijos de los
padres que se opusieran expresamente a dicha instrucción. Pero la Iglesia, que
no perdonaba a Varela que incluyera en su Proyecto la enseñanza obligatoria de
la Moral y de los principios de la Religión Natural, y que suprimiera la enseñanza
obligatoria de la religión católica, no obstante haber logrado imponer la enseñanza
del catecismo católico, si bien con la salvedad anotada, continuó luchando
para que se suprimiera de los Programas las materias que transformaban al niño
de mero repetidor mecánico de frases prehechas de la antigua escuela, en el
razonador y observador de la Escuela Reformada. Así consiguen los clericalistas
que se apruebe en la Cámara de Diputados a mediados de 1879 un Proyecto contra
la Reforma, suprimiendo las materias que la Iglesia conceptuaba como
"peligrosas". La Prensa católica recibía la sanción por Diputados
de ese Proyecto con estas palabras: "La organización nueva nos va a librar
del señor Varela que junto con ser un mal ciudadano es, al mismo tiempo, el
peor de nuestros adversarios". Pero Varela poseía ideas que trascendían
los compromisos sectaristas; respondiendo desde la Presidencia de la Sociedad de
Amigos de la Educación Popular a una Pastoral de Jacinto Vera, afirmó que su
objeto era puramente educacional; "como no sirve a determinada idea política,
no sirve tampoco a determinada idea religiosa". En toda la obra de Varela
existe una clara compenetración del Racionalismo metafísico que se entronizó
en el Uruguay por la influencia del pensamiento de Francisco Bilbao y que se
proyecta en el campo filosófico con la posición liberal hacia las religiones
positivas o reveladas. Pero tendrá que esperarse hasta 1909, en que por Ley se
aprobará un Proyecto de Genaro Gilbert para asistir a la abolición de la enseñanza
religiosa en las Escuelas Públicas.
Sucesivas normas legales harán avanzar el proceso de laicización. Por
D.L. No. 1470 del 11.2.1879 se secularizó al Registro Civil. El 14 de julio de
1885 se aprueba la "Ley de Conventos" y el 18 de mayo de ese año, la
Ley de Matrimonio Civil obligatorio. Ese mismo año se sanciona la primera Ley
Orgánica de la Universidad (que abarcaba también a la Enseñanza Secundaria)
que postulará los principios laicistas en la Educación: La Ley de Divorcio
(28.10.1907) supondrá un duro golpe para los católicos. El 9.9.1913, por Ley
se suprimen los crucifijos y las Hermanas de Caridad en los Hospitales públicos.
En 1917, por aprobación de una Reforma constitucional, se declara la separación
entre la Iglesia y el Estado y se eliminan los juramentos por los Santos
Evangelios. En 1919 se suprime los feriados religiosos, sustituyéndoselos por
equivalentes pero con nombres laicos. La Ley de Educación de 1933, la Ley No.
14.101 y la actual 15.739, mantienen los postulados laicistas en la Educación
Primaria, Secundaria y Técnico Profesional, y la actual Ley Orgánica de la
Universidad (1958) posee igual tesitura.
No podemos olvidarnos de la influencia que en este proceso de laicización
de la sociedad uruguaya tuvo la Masonería, sea en los campos privado y público
como a nivel de Gobierno. Mucho antes de 1877 allá sostuvo, bajo el patrocinio
de Sociedades Filantrópicas paramasónicas, a las llamadas "Escuelas
Filantrópicas" que funcionaron en Salto (que todavía funciona bajo el
nombre "Escuela Hiram" y que en su momento fue dirigida por el H.:
Leandro Gómez), en Montevideo entre las décadas del cincuenta y sesenta del
siglo XIX, y en Tacuarembó a fines del siglo pasado, creadas como contribución
alternativa a una cultura libre y popular, de asistencia gratuita, y aunque en
casos como la de Montevideo se enseñaba el Catolicismo, éste no era impuesto a
los alumnos, y se educaba en la últimas enseñanzas de la ciencia de la época
y se ponían en práctica nuevos y revolucionarios métodos pedagógicos. Las
calificaciones de sus educandos y su rendimiento eran muy buenos, como lo prueba
a título de ejemplo los resultados de una Mesa Examinadora de la Escuela
Filantrópica que sostuvo la Log.: "Esperanza y Unión" de Tacuarembó,
y de los cuales el periódico público masónico "La Idea Liberal" (año
II No. 16, Mont. 1893) dio cuenta: ¡223 B, 114 MB y 178 S, sin ninguna
reprobación, todos examinados por un Tribunal imparcial calificador y
constituido por destacados docentes de la época! También es bueno recordar a
la Sociedad de Amigos de la Educación Popular, creada por Varela y otros jóvenes
pujantes, algunos de ellos HH.:, que pese a que todavía existe tendría una
alarmante inacción y esclerosamiento, sosteniendo Escuelas privadas que nada
tienen que ver con el espíritu valeriano.
Los MMas.: también contribuyeron a fundar en el Ateneo, en pleno
Militarismo, una Universidad Libre, de enseñanza gratuita con cursos de
Preparatorios y Facultad de Derecho, de inspiración liberal. Debemos destacar
el papel fundamental de la Masonería, pues nuestros antepasados eran muy
activos en los ambientes donde se movían y a ellos debemos gran parte de las
conquistas que hoy corremos peligro de perder. En esta serie de esfuerzos no
olvidemos el Proyecto de Ley masónico presentado por el Pod.: H.: Aníbal
Carini, aprobado por el Ser.: Gr.: O.: del Uruguay el 14.4.1891, en cuyo art.
2o. se establece el compromiso de "Activar trabajos de propaganda incesante
para que las familias prefieran para la educación de sus hijos las escuelas
laicas y liberales". Por todas partes surgirán Clubes Liberales que
propagarían las ideas laicistas, y el 18 de julio de 1893 se reúne el Primer
Congreso Liberal, difundido por el periódico masónico "El
Intransigente" No. 1 del 21.6.1894, donde se insiste en excluir la enseñanza
de las religiones positivas de las escuelas y en separar al Estado de la
Iglesia. En 1949, y cuando se evidenciaba un claro retroceso de la Laicidad, se
funda la paramasónica Alianza para la Educación Laica (A.P.E.L.), que ha
trabajado y continúa hoy trabajando incansablemente en estos momentos donde el
Laicismo como concepto y práctica se encuentra en crisis y aún cuando muchos
pretenden dejarlo de lado porque les incomoda o les parece anacrónico. Todos
los MMas.: deberíamos ayudar a esta institución paramasónica. Tampoco
olvidemos todas las tareas realizadas en estos tiempos por la Ord.: para
fortalecer el espíritu laicista, en especial los últimos Encuentros de
Educadores Laicos. Recordemos los aportes de la Conferencia Masónica
Interamericana, especialmente la realizada por primera vez en Montevideo del 14
al 20 de abril de 1947, como la III y V, donde el tema "Laicismo" ocupó
un lugar importante en las deliberaciones.
Laicismo y Religión
Es común escuchar la opinión de que el Laicismo propugna la antirreligión
absoluta, pero quienes piensan así están a nuestro parecer muy alejados de la
verdad. El Laicismo, a diferencia de lo que creen sus detractores, no es un
movimiento antirreligioso porque éste no es indiferente al problema religioso.
En cuanto la Religión procure tanto la superación y la Liberación Interior
del Hombre, como manifieste la creencia en un Principio o Ser Superior que rige
su Vida, y coincida con los fines de nuestro Tríptico, el Laicismo le dispensa
su tolerancia y le permite que siembre el Amor en su territorio. Pero cuando una
Religión busque la dominación del individuo a través del servilismo, el
dogmatismo irracional e incondicional, predique o tolere la desigualdad y el
odio fanático entre Hombres, clases o razas, someta a las personas al
sacrificio de prestaciones en bienes o en dinero, diezmos o cualquier otro tipo
de dádivas forzosas, el Laicismo (pero también la Mas.:) será implacable y
usará todas sus fuerzas para combatirla y erradicarla mediante la prédica viva
de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Recordando a las Constituciones de
Anderson, el laicista (y el laicista M.:) no puede ser "ni un estúpido
ateo ni un libertino irreligioso". No se tome a mal ésto; para calmar a
muchos HH.: que suponemos pueden sentirse molestos con estas opiniones,
aclaremos qué entiende el laicista por "Religión". Es evidente que
si creemos la palabra "Religión" en sentido de "institución de
creencias religiosas dogmáticas y positivas", el Laicismo nada tendrá que
ver con instituciones de esa índole. Pero si entendemos como "Religión"
a "una forma de ser y vivir sustentada por una sólida normativa
moral", "un libre compromiso de superación personal que también
obliga a los Hombres iguales a unirse por la elevación y la fraternidad de la
Humanidad, tomando como orientación un Principio superior a nosotros"; si
entendemos como "Religión" a "esa manera de pensar y vivir
personal, auténtica, libre y basada en la recitud y en el espíritu
progresista", todo lo cual supieron comprender el H.: Luis Ramicone cuando
titulaba a su poema "Mi Credo Laico" y Fernand Bruisson a su libro
"La Fe Laica", no podríamos dudar que en este sentido el laicista es
un ser religioso. Pero el Laicismo sustituye la creencia en un Dios con rasgos
antropomórficos por una Moral situada en lo más alto del pensamiento humano y
sin Iglesias o Templos físicos. "Nuestra Moral (señala el H.: Adolfo Vázquez-Gómez)
es la Religión de las Religiones. Para observarla no son indispensables las
penas eternas ni las promesas de un cielo. La satisfacción de la conciencia: he
ahí el ideal supremo" ("El Intransigente", No. 7, 4.8.1894). Y
Prudencio Vázquez y Vega decía en un artículo aparecido en el diario "La
Razón" del 12.8.1879: "Existe una religión verdadera que es la
religión filosófica, que se hermana con una fe también filosófica, esa
religión es la religión del deber o la religión natural, existen muchas
religiones falsas que son las religiones reveladas o positivas, que a su vez se
hermanan con una fe también infundada y errónea". La Religión del
laicista es pues la prédica y práctica de la Moral y de la Virtud, no es la
religión positiva y sectaria. Escribe Luigi Rostelli en la Revista "Equilátero"
No. 2, 1956, p. 15: "Jamás los pensadores laicos se alejaron de la
creencia en dios, como tampoco se apartaron de las reglas morales. El concepto
de dios se elevó y la moral salió beneficiada por nuevas reglas racionales. La
idea del dios antropomórfico se sustituyó con pensamientos sublimes que lo
elevaron a una forma ideal. La moral en su concepto mejoró porque los laicos
perfeccionaron los primitivos mandamientos para constituir un código de
honestidad humana que llamamos moral". "... Solamente el laico puede
creer en dios sin necesidad de iglesias, de imágenes...". "Afirmar
que el laico es ateo, es decir una barbaridad...". "El laico no es
antirreligioso sino arreligioso (según el autor, en cuanto a que no sigue
religiones positivas) pero en su íntimo cree en dios: lo adora siguiendo la
moral que es la base de comprensión entre hermanos y hombres y ley necesaria
para la felicidad de los mismos". No hay mejores palabras que estas de
Rostelli para ilustrar qué relación hay entre Laicismo y Religión. El
Laicismo es entonces asectario pero no ateo, y tampoco busca crear conciencias
ateas.
Siendo pues el Laicismo una filosofía viva y práctica, el M.: tendrá a
bien proyectar una conducta laicista o laica, con el ejemplo y no sólo con la
palabra, en los distintos ámbitos donde se mueve y construye, sea en la propia
Ord.:, en su familia o en el Mundo Prof.:, conducta elevada e iluminadora que
demuestre la calidad del metal y el ideal progresista de Liberación masónico
transformado en Acción.
Laicismo en la Orden
Así como la caridad comienza por casa, en nuestra Q.: Ord.: no puede
faltar el espíritu laico o laicista, sea en el desarrollo de nuestros RRit.: y
TTrab.: como en la exposición de nuestras opiniones. Convencidos produndamente
de que en cuanto a la Verdad Absoluta, si bien existe, nadie está capacitado
todavía para conocerla ni para ser su interlocutor válido, los MMas.: debemos
ser conscientes, en primer lugar, que la Inst.: no intentará recetarnos ninguna
Verdad para aceptar sin cuestionar, y que ningún M.: tiene derecho a inculcar
opiniones o ideas a sus HH.:. Lo único que puede transmitir la Ord.: se halla
palpitante dentro de sus RRit.: y SSimb.:, pero están al criterio de la libre
interpretación personal que pueda elaborar cada H.:. La Verdad de la Mas.: es
la Verdad que cada uno de sus adeptos posee libremente, Verdad seleccionada por
el relativo Tribunal Interno que cada uno de nosotros tiene. La Ob.: ve con muy
buenos ojos el intercambio y la discusión fecunda de las ideas entre sus Hijos,
porque la riqueza de la Mas.: es el producto del intercambio libre y
constructivo de las diversas opiniones de los HH.: teniendo cada uno la
seguridad de que no se intentará imponerles nada y de que se les dejará libres
para adoptar nuevas conclusiones o mantener sus posturas iniciales. El Laicismo
se convierte por lo tanto en una garantía de la Libertad de Pensamiento de los
MM.: dentro de la Ord.:, alimentado por el fuego de la Frat.: que debe reinar
entre nosotros. La Laicidad es uno de los mayores valores de la Mas.:. Como
dijera Albert Bayet ("Laicidad siglo XX"), según palabras que aplican
a la Mas.: y a los MM.:, "... los laicistas podemos tender la mano tanto a
los fieles de todas las religiones, como a los que sostienen las diversas
corrientes de opinión. A los que afirman como a los que dudan, a los que saben
como a los que investigan... es decir, a todos los que piensan". En un
Trab.: que aparece en el Boletín de la Gr.. Log.: de la Mas.: del Uruguay de
1985, el fin del Laicismo está identificado con el espíritu masónico:
"...En lugar del fanatismo que separa y restringe la laicidad busca la
armonía en la variedad y concibe a la verdad como una búsqueda conjunta, donde
las diversas corrientes tienen que aportar". "...lo absoluto y lo
inmutable...deben ser sustituídos por lo relativo y lo variable, por la duda
fecunda y por la razón inquisitiva". Así, en la teoría hecha práctica,
Ten.: a Ten.: se labra el Laicismo en la Ord.:. El Laicismo dentro de nuestra
Inst.:, comos sabemos, es tolerancia, paz y respeto, y si en el interior de los
TTemp.: y del corazón de los HH.: no brilla la Luz del Laicismo, más nos valdría
retirarnos en el Silencio de Ap.: (aunque esta vez Silencio de la humillación)
a nuestras moradas.
En la Constitución de nuestra Gr.: Log.:, todo H.: tiene derecho "a
emitir sus ideas en las Logias y reuniones masónicas, encuadradas siempre de
las normas generales de cultura" (art. 23, lit. b); como decía la antigua
Const.: y Cod.: del Gr.: Or.: y Sup.: Cons.: del Uruguay, art. 15 num. 9:
"a emitir libremente sus ideas in voce o por escrito, siempre que éstas no
salgan del orden moral y se expresen con la cultura debida". Pero a su vez,
todo M.: tiene el deber de "respetar las ideas ajenas sin perjuicio de
luchar e imponer por la razón las propias" (art. 24, lit. f, Const.: de la
Gr.: Log.:), aunque la verdadera actitud no debería ser de intentar imponer,
sino de proponer, de dar a reflexionar. Y todos debemos escuchar a esos HH.: con
gusto, en Silencio y humildemente, sabiendo que siempre habrá en sus palabras
algo para enriquecernos. En este ambiente de respeto y tolerancia, nuestra Gr.:
Log.: busca "propender a la evolución general de la Orden dentro de su
tradicionalismo racionalista, buscando siempre la Verdad y respetando la de cada
uno" (Const.:, art. 11, lit. g). Este debe ser el ambiente laicista dentro
de nuestra Mas.:.
El Neófito que se halla en las tinieblas y en la oscuridad del Cuarto de
Reflexiones ya puede encontrar este sentimiento laico o laicista. A diferencia
de antaño, ya no se pregunta ni averigua la Religión de los PProf.: a iniciar.
Respetuosa al máximo nuestra Ord.: de la no imposición de formas de pensar a
los individuos, se sustituyó en los TTest.: MMas.: la antigua pregunta "¿Qué
debe el hombre a Dios?", para cuidar que el neófito no se viera
comprometido a responder sobre algo que pudiere lastimas sus íntimas
convicciones, por la pregunta "¿Qué concepto tiene de la Creación y de
la Vida?". Recién ingresado en el recinto del Temp.:, el Ven.: Maest.: le
aclara al neófito desde el principio que no hay ánimo de inculcarle ideas; sólo
de levantar una punta del velo de las enseñanzas de la Ord.:. "No tengo el
deber de hacer otra cosa, sin el derecho de imponer a vuestra conciencia
convicciones que son puramente mías y de las cuales yo soy el solo y único
responsable". Estas palabras son una síntesis clara que tendría que
orientar el sentimiento laicista entre los HH.: MM.:.
En la transmisión de las enseñanzas y en la explicación de los SSimb.:
MMas.: no podemos olvidarnos del ideal laicista. Los HH.: y en especial los HH.:
SSeg.: VVig.:, encargados particularmente de instruir a los AAp.:, deben
cuidarse muy bien de advertirle a estos AAp.: que su intención nunca será la
de inculcarles ideas, ni de transmitirles una "Verdad oficial de la
Ord.:" (Verdad que ésta no tiene) sino la de orientarles y de darles
elementos para que ellos mismos se animen y lancen a buscar e investigar, a fin
de que cada Ap.: labre su Verdad personal y logre una convicción firme sobre el
tema objeto de la instrucción. El H.: Seg.: Vig.: no es ningún profesor
sapientísimo sino un simple y humilde orientador que también busca la Verdad
con los AAp.:.
Intentando respetar al máximo la libertad individual y el deseo de no
imponer creencias, en el Uruguay se quitó en una época la Biblia del Ara, lo
que se transformó en un doloroso y desgraciado episodio que nos valió en su
momento que la Gr.: Log.: de Inglaterra nos retirara su reconocimiento
(6.9.1950), aunque posteriormente la Biblia, más por tradición formal que por
convicción, volvió a nuestras Aras, e Inglaterra nos devolvió su
reconocimiento recién por 1990. Francia supo ser más independiente de criterio
cuando en 1877 eliminó a la Biblia del Ara y suprimió las invocaciones al G.:
A.: D.: U.:, lo que condujo al cisma y ruptura de relaciones entre las potencias
masónicas de Inglaterra y Francia, conflicto que se mantienen hoy día a pesar
de todo el daño que éllo ocasiona a nuestra Cadena.
Ser Laico o Laicista en la Mas.: significa, como dijimos, tolerancia,
respeto y permitir la libertad de conciencia absoluta, para que el H.: adepto
desenvuelva tranquilamene sus propias convicciones y maneje sin presiones sus
propios asuntos. Por éso cabe mencionar aquí la infelicidad de ciertas
proposiciones como la del Folleto "¿Qué es la Masonería?" que edita
nuestra Gr.: Log.:, y que menciona entre los "Requisitos y condiciones para
ser Masón" que éste debe ser "partidario y presto a mantener acción
y preocupación por que sus hijos se eduquen en centros educacionales
laicistas". Resulta paradójico, pero creemos que no hay nada más
antilaicista que exigir ésto como requisito y condición para ser Masón.
Nuestra Ord.: debe respetar el derecho a que todo Masón, como Hombre y como
padre, escoja para sus hijos la enseñanza que más desee (derecho consgrado por
el art. 68 inc. 3o. de la Constitución nacional). Esperemos que en una futura
reimpresión de este Folleto mencionado se corrija ese error que seguramente fue
involuntario, porque inflamado de celo laicista llegó a caer en cierto tipo de
imposiciones que nada tienen que ver con el Laicismo. No olvidemos que,
respetuosa al máximo de la Libertad de Pensamiento, la Ord.: ni siquiera tendría
que exigir a sus adeptos ser partidarios de ideas laicistas; claro está que éllo
no debe permitir a los HH.: no laicistas un pretexto para ir contra las ideas de
otros HH.:, como contrapartida.
Laicismo en la Familia
El aspecto de
la Laicidad que abordaremos ahora, es la importancia de ésta en el núcleo
familiar. Podemos entonces para simplificar el análisis, tomar un grupo
familiar constituído por tres personas: un padre, una madre, un hijo. Cuando se
plantea el tema "Laicidad en la Familia", rápidamente uno se situa en
la perspectiva del padre (o madre) con respecto al hijo, pero no debemos olvidar
también la relación entre ambos padres respecto al tópico que nos ocupa. Este
punto de vista es muy importante, dado que forma uno de los lados de eses Triángulo
dinámico formado por los tres integrantes de esa familia, y de la armoniosa
interrelación entre esos tres estamentos o vértices va a surgir una familia
con plena capacidad de desarrollo tanto individual como del conjunto. Podríamos
considerar a la relación de Laicidad padre-madre como la base de lo que
va a suceder luego con los hijos, porque si ésta es sólida, podemos decir que
posiblemente lo mismo sucederá en la relación entre padres e hijos.
Dado que en ambas puntas de la relación padre-madre tenemos dos seres
adultos, los principios de Laicidad son los mismos que existen o deberían
existir entre dos personas cualquiera, basados en el respeto mutuo y la
tolerancia en cuanto a Religión, posiciones filosóficas o políticas, etc.. Y
debido a que estas dos personas tienen una estrecha relación por la causa de su
vínculo de pareja, esa tolerancia debe ir más allá y llegar aún a cosas
mucho más cotidianas. Como herramienta fundamental para alcanzar un verdadero
Laicismo en la pareja tenemos el diálogo abierto y franco, que allana las
diferencias y permite la comprensión, estrechando los vínculos ya existentes y
construyendo (por qué no) nuevos lazos de unión, que siempre van a resultar
beneficiosos para la pareja. Es necesario que los integrantes de la pareja
comprendan y respeten sus propias opiniones y practiquen mutuamente la
tolerancia como un aspecto más de su Amor, buscando no que los cónyuges
lleguen a pensar igual, lo que sería demás de imposible, sumamente monótono y
aburrido. Ante todo, de las discrepancias debe surgir la Armonía.
Pasando ahora al otro aspecto del Triángulo, o sea la relación entre
padres e hijo(s), el problema se torna más complejo. Primariamente podemos
tener dos posiciones. A veces observamos que tratan los mayores de imponer sus
creencias, gustos y opiniones sobre su hijo, a los que podríamos considerar
padres dogmáticos, que intentan hacer de su hijo un modelo de persona según lo
que ellos creen que es correcto, adoptando así una posición de poseedores de
la Verdad, y olvidando que su hijo es un Ser Humano y como tal, con libertad de
elección pese a su menor edad. Tener dicha actitud no implica que el progenitor
lo haga con mala voluntad, sino que realmente se trata de una posición muy
humana, ya que en general a los padres les agrada que sus hijos sigan su propios
pasos, en un afán de prolongar a través de aquéllos su propia vida.
Por otra parte tenemos a padres que adoptan (o por lo menos lo intentan)
una posición laicista, tratando que sus opiniones e ideas no influyan en la dúctil
mente de un ser aún en desarrollo. Una dificultad que se puede encontrar es que
ese mismo desarrollo lleva implícito un proceso por el cual el niño toma imágenes
y modelos paternales y los internaliza haciéndolos suyos, deseando él mismo
transformarse total o parcialmente según el modelo que vio en su progenitor.
Esto, unido a la necesidad que tienen los padres de transmitirle pautas
educativas y culturales para que dicho hijo se desempeñe en la Vida, quizá
lleva al cuestionamiento de la posibilidad de la existencia del Laicismo en la
educación el hijo en el seno de la Familia, y más aún cuando esto implica
transmitir en el hijo valores que son siempre subjetivos, salvo los valores que
la Moral Universal considera fundamentales y que son comunes a todas las
creencias, pero la carencia de ciertas pautas valorativas y educacionales sería
perjudicial para la formación del hijo. Este mecanismo psicológico que
describimos podría ser reelaborado y contrarrestado creando en el niño una
conciencia crítica. Pero no crítica en el sentido destructivo de
desconformidad continua y con todo, sino un espíritu crítico que aprenda a
jerarquizar aspectos positivos y negativos de diferentes hechos o ideas, para
conseguir así una Libertad de Pensamiento y de Criterio que no lo ate a nada ni
a nadie sin antes reflexionarlo. Esto tal vez conduzca a que en algún momento
llegue a cuestionar planteamientos de sus propios padres, y ahí es cuando
justamente a través del diálogo y una actitud abierta puedan enriquecerse
tanto el padre que aporta sin imponer sus ideas, como también sus experiencias
recogidas a lo largo de los años, del mismo modo que el hijo por ser joven
pueda aportar nuevas ideas y puntos de vista, estableciéndose así una relación
basada en el respeto hacia el padre no por la autoridad impuesta por éste sino
por su propio valor moral, y hacia el hijo cuando su padre lo considera un ser
con sus propias ideas y dueño de su propio destino.
A su vez, una posición laicista
implica para el padre, sobre todo en las primeras etapas de la formación de su
hijo, una actitud activa y de interés frente a las inqiuetudes de éste,
tratando de que cuando se encuentre ante la posibilidad de elegir una carrera,
una Religión, una posición política o filosófica, su padre se preocupe por
darle todos los elementos de juicios posibles, sin interponer sus deseos o
ideas, de tal forma que el hijo haga una elección libre y con clara conciencia
e información del camino a seguir. La actitud laicista entraña así, por
encima de todo, una paternidad responsable y una alto compromiso con la vida que
ha generado.
Laicismo en la Educación
En cuanto a la Laicidad en la Educación, debemos anotar que la Mas.: ha
luchado en forma incansable por este principio ideal que siempre le fue tan
querido. Aparte de los antecedentes históricos que ya hemos mencionado,
tengamos presente que de acuerdo al art. 15 lit. “e” de nuestra Constitución
Masónica, nuestra Gr.: Log.: debe "auspiciar y fomentar la enseñanza
laica y liberal-democrática".
Y tan necesario es para la Mas.: la propagación de la Educación laica,
que de acuerdo con la Carta de Montevideo, aprobada en la XIII Asamblea de la
C.M.I. (1985), consideró que "resulta imprescindible la defensa del
sistema de instrucción y educación laica como el más compatible con el libre
desenvolvimiento de las actitudes naturales del hombre, pues toda dependencia...
conlleva inevitablemente a la esclavitud". Esta preocupación ya existía
en la I, III y V Conferencias que trataron el tema de la defensa del Laicismo y
que reseñaremos más adelante.
Básicamente, una educación laicista propugna una formación libre de
adoctrinamientos. Una concepción pobre del laicismo educacional lo ha concebido
como un sistema de Enseñanza "neutra" u "objetiva". Para
combatir esta falacia, digamos que en primer lugar no existe la pretendida
"Enseñanza objetiva", ya que esto significaría la mera introducción
en el educando de varias posiciones y teorías en un bloque que no tendría para
él ningún sentido. Además, todo sistema educacional está orientado de
acuerdo a valores y principios, que como dijera uno de los Jiménez de Aréchaga,
nada tienen de objetivos, sino que son más especiales, apriorísticos y
subjetivos. La neutralidad u objetividad es un método de trabajo, pero no un
ideal pedagógico. Y de ahí surge una pregunta: ¿cuáles son los "valores
laicos" o "laicistas" en materia de educación?
En primer orden, el fin que persigue la educación laicista es fomentar
el libre ejercicio de la discusión reflexiva y el desarrollo del espíritu crítico,
que cuestiona todo y no acepta nada sin someterlo previamente al aplomado de lo
que cada uno entiende por recto, justo y perfecto. No podemos tomar como ejemplo
de una correcta educación laica a aquella que induzca a que un alumno aprenda
con pretendida objetividad: "en X cuestión A piensa así, B opina
diferente y C es ecléctico", porque ésto le sería totalmente estéril y
antieducativo, aparte de una mera introducción de información. Una verdadera
educación laicista debe pretender que el alumno procese debidamente esa
información y reflexione así: "sobre X problema, y considerando las
posiciones de A, B, y C, yo opino de acuerdo a mi criterio que A pueda tener razón
por determinados fundamentos, no comparto la posición de B por determinado
motivo, y aunque C en algunos aspectos se muestra más débil estoy más de
acuerdo con su pensamiento; ahora bien, creo que si agregamos algunos elementos
de razonamiento más podré llegar a esta conclusión personal Z". El
Maestro laicista, respetando las libres convicciones de sus alumnos e intentando
crear entre ellos un ambiente de tolerancia y respeto, los orientará a
descubrir y usar su sentido crítico, permitiendo que cada uno construya sus
propias ideas internas y personales, liberando e independizando el pensamiento
de los ídolos del Dogma, la Ignorancia, la Mentira, el Fanatismo y los
compromisos ideológicos o políticos que atentan contra la búsqueda racional
de la Verdad. De ahí que una Enseñanza laicista debe suponer la ausencia de
todo adoctrinamiento, lo que es diferente a que se carezca de principios
educativos. La palabra "educar" proviene del latín
"educere" o "ex ducere", esto es, "sacar hacia
afuera", lo que recuerda al método de la Mayéutica socrática, que
permite llegar a la Verdad a través del análisis personal del alumno
debidamente orientado por el Maestro, buscando que aquél infiera y saque sus
propias conclusiones, descubriéndolas mediante el uso de su capacidad
reflexiva. Así la Educación laicista es ante todo Mayéutica, porque Maestro y
alumnos discurren y se entrenan en el análisis y la búsqueda de la Verdad,
haciendo aflorar y salir hacia afuera todas las propias ideas que va
descubriendo por sus propios medios y razonamientos.
En el proceso del Pensamiento, el H.: Ariel Estable distingue dos etapas.
Una, que es la de creación de las ideas, de la formación del pensamiento,
momento puramente interior de la Psiquis, etapa en la cual es menester lograr la
Libertad de Pensamiento y donde la Laicidad cobra particular importancia, y para
éllo debe estimularse al espíritu de iniciativa ofreciéndole a cada uno la
oportunidad de optar por sí mismo y forjar su propio pensamiento. En dicha
etapa, según un artículo publicado en el periódico de neto corte masónico
"La Idea Liberal", Año II No. 22, del 5.3.1894, el educando prepara
su corazón para sentir y gozarse en las buenas acciones encaminándose en el
Laicismo además por una Moral práctica libre de preceptos, y a causa de
distintas impresiones se determina libremente por unas ideas o rechaza otras que
le desagradan, siente voluntad para decidirse por unas ideas u otras, y a esto
se llama "querer". Emparentando las diferentes ideas forma juicios que
combinándose unos con otros dan como producto el raciocinio. La Laicidad
educacional debe respetar por lo tanto la armonía de las facultades
cognoscitivas del alumno. En la segunda etapa, que es la de expresión del
Pensamiento (momento de exteriorización del mismo), el educando debe encontrar
espíritus tolerantes dispuestos a escucharlo y a discutir con él en pos de la
obtención de una Verdad común, y si no fuera posible deberá respetarse la
reafirmación e incluso la reformulación de las opiniones particulares.
¿Pero cómo lograr una verdadera Educación Laicista o laica?
Compartimos el concepto del H.: Villemur Triay cuando dice que se debe estimular
en el educando una actitud activa de estudio, de crítica y toma de posición en
los diversos problemas. Pero ese estudio, esa toma de posición y esa crítica
no la debe imponer el docente laico, sino que debe adoptarla el propio educando.
Si no se trabaja así, el docente laicista está sustituyendo el ejercicio
mental que debe el discípulo realizar por sí mismo, está frustrando su
formación y convirtiéndolo en dogmático.
Para despertar el espíritu crítico de los educandos no se les debe dar
los elementos de razonamiento y las conclusiones ya elaborados por el educador.
Se debe tener inclusive la valentía e hidalguía de contemplar cómo los
alumnos puedan discernir y elaborar posiciones distintas y aun contrarias a las
del Maestro. Si en algún caso un discípulo, en este proceso discursivo,
llegara a abjurar y renegar de sus antiguas convicciones religiosas, filosóficas
o políticas, lo hará siempre libremente y debido a que gracias al Laicismo
descubrió elementos de razonamiento más satisfactorios que los que le ofrecía
su antiguo modelo ideológico. En todo caso, muchas instituciones no deberían
culpar al Laicismo de disolver el antiguo convencimiento que las personas tenían
antes en sus creencias, cuando deberían culpar en realidad al bajo poder que
tienen esas ideologías para llegar al corazón de los Hombres.
No cabe olvidar que muchos grupos atacaron al Laicismo como instrumento
para que por medio el Estado ciertos grupos (entre los que se acusa a nuestra
Ob.:) impusieran la "ignorancia religiosa obligatoria". Varela
contesta muy claramente a esta denuncia desde la Presidencia de Amigos de la
Educación Popular a una Pastoral de Jacinto Vera, diciendo que "su objeto
(el de la enseñanza laica) es puramente educacional; como no sirve a
determinada idea política, no sirve tampoco a determinada idea religiosa".
En su obra "La Educación del Pueblo" (1874), en el Capítulo "La
Enseñanza Dogmática", decía Varela: "La escuela laica responde
fielmente al principio de la separación de la Iglesia y del Estado. Desde que
vamos a sostener la justicia y la conveniencia de no enseñar en las escuelas públicas,
o mejor dicho, de no enseñar en la escuela, los dogmas de una religión
positiva cualquiera, empecemos por rechazar el cargo injusto que nos dirigen los
adversarios de esa doctrina diciendo que los que así piensan quieren el
establecimiento de la escuela antirreligiosa. No: como dicen los americanos, es
"unsectarian", pero no "godless": no pertenece
exclusivamente a ninguna secta, y, por la misma razón, no es atea, ya que el
ateísmo es también una doctrina religiosa, por más absurdo que pueda
considerarse". "Es menester que el pueblo entienda (dice la Revista
"Surcos", año I, Número 1 del 22.8.1942) que la enseñanza laica no
es atea. Esta libera al niño de prejuicios religiosos (agregamos "e ideológicos")
y le da amplitud de conciencia para seguir el camino que mejor le cuadre para
llegar a su Dios", o a su principio fundamental como lo es el Gran
Arquitecto del Universo para nosotros los MM.:. Creemos que si la Mas.: se
comprometió en algún momento con cierta "imposición de la
irreligiosidad", en el futuro debería ser más prudente al respecto. La
Ord.: sí puede auspiciar y fomentar la Educación laicista, pero nunca deberá
imponerla ni tampoco pretender que sea la única Enseñanza que se imparta, ya
que debe respetar el principio democrático de Libertad de Enseñanza. El Estado
no puede laicizar al individuo sino permitirle pensar y difundir sus ideas en un
marco de tolerancia y respeto. Recordando a Reina Reyes, no debe perderse tiempo
combatiendo la enseñanza religiosa, sino ampliar y superar la enseñanza laica
que proporciona el Estado, institución política y no religiosa según mostrara
Varela.
Cabría preguntarse si el problema del Laicismo queda en realidad
solamente restringido al campo de las disciplinas humanísticas, que permiten
por su naturaleza la especulación y la coexistencia de diferentes opiniones. No
parece posible concebir un Laicismo en disciplinas como las Ciencias Naturales
(salvo, claro está, cuando se remarca la libertad de investigación científica,
pues las conclusiones científicas, en realidad, nunca son definitivas), y máxime
cuando pensamos en las ciencias exactas, que poseen axiomas dogmáticos y donde
por ejemplo 2 + 2 = 4 para el cristiano, el musulmán, el ateo, el capitalista y
el comunista. Renunciaremos a dar una respuesta sobre el particular, y
apelaremos a la opinión que cada uno tenga sobre el particular.
En nuestro ordenamiento constitucional no existen normas expresas que
consagren la Laicidad de la Enseñanza. Sin embargo, cabe inferir que la Educación
estatal es laica al interpretar diversos artículos de la Constitución
nacional. Al no tener el Estado uruguayo una filosofía religiosa o ideológica
oficial (art. 5o. Const.), podemos apreciar que éste nunca podrá imponer en la
Educación pública determinadas creencias religiosas. El art. 68 de la
Constitución se limita a garantizar la Libertad de Enseñanza (esto es, el
derecho de cada uno a enseñar lo que quiera, sea dogmático o no), así como el
derecho de todo padre a elegir el sistema educacional que quiera para la
instrucción de sus hijos (sea dogmático o no), pero al disponerse que "La
ley reglamentará la intervención del Estado al sólo objeto de mantener la
higiene, la moralidad, la seguridad y el orden públicos", se consagra
indirectamente la Laicidad del Estado frente el campo educacional ya que éste
no podrá intervenir para imponer, sea en la Enseñanza privada sea en la pública,
ninguna orientación ideológica o dogmática. Resulta curioso, pero la
Constitución consagra la obligatoriedad de la enseñanza primaria, media,
agraria o industrial, como también la utilidad social de la gratuidad de la
Educación oficial, pero nada habla sobre la Laicidad de la Enseñanza pública;
sin embargo, las Leyes de los Entes estatales de Enseñanza y sus reglamentos
son muy claros en cuanto a consagrar la laicidad de la Enseñanza estatal. En párrafos
anteriores defendimos el "derecho a la Laicidad" como un derecho
derivado de la forma democrático-republicana de gobierno (arts. 72 y 332
Const.), que beneficia al propio educando.
La autonomía máxima que tienen hoy nuestros Entes estatales de Enseñanza
es todavía una garantía constitucional que cuida la intromisión de la
influencia de concepciones ideológicas del Estado (o mejor dicho, del Gobierno
de turno) en la Educación y formación de nuestros jóvenes. La autonomía de
los Entes de Enseñanza es el signo institucional que preserva la Laicidad
estatal frente a la Educación. Sin embargo, el abuso de la libertad de cátedra
por parte de los docentes (otra garantía de la laicidad en la Enseñanza, pero
que desgraciadamente se ha usado para adoctrinar), replantea la cuestión de la
posible efectividad y vigencia del Laicismo cuando observamos el doloroso
panorama de la lucha entre ciertos profesores, que quieren lograr que primen en
la Educación Pública ciertas concepciones políticas, y el Gobierno, que se
dice defensor del Laicismo como pretexto para tomar mayor ingerencia en la Enseñanza
y ganar la batalla política. Tengamos los MM.: conciencia de ello y seamos muy
cuidadosos al respecto, advirtiéndolo aun a costa de tener que reconocer
nuestros posibles compromisos políticos con el tema.
No podemos soslayar en el tema del Laicismo la cuestión de la Enseñanza
Privada. La Enseñanza en nuestro país, como sabemos, es enteramente libre, y
además las instituciones privadas de Educación cumplen un papel muy importante
en la formación de nuestros habitantes. El Laicismo no puede ir contra ella,
mostrándose intolerante, sino que más debería dedicar y concentrar esfuerzos
para mejorar el nivel de la Enseñanza laica pública, por desgracia cada vez más
aquejada de carencias. Si la calidad de la Enseñanza Pública mejorara, los
uruguayos no tendrían que recurrir a los institutos privados (especialmente los
religiosos) para cubrir las deficiencias de los establecimientos públicos
laicos. Recordemos que desde fines de los años sesenta, y en especial, durante
la época del último Gobierno de facto, mientras nadie contenía la creciente
decadencia de la Educación Pública, muchos establecimientos privados, y muchos
de ellos religiosos, dieron incluso una Educación más laica y formativa que
unos cuantos establecimientos públicos de la Dictadura, en los cuales estaba
prohibida toda opinión discrepante con la del Gobierno y se debía soportar en
silencio las imposiciones del llamado "Proceso cívico-militar".
Actualmente, las polémicas frente el Gobierno y las gremiales de docentes no
hacen nada bien al Laicismo cuando en el fondo se mueven intereses políticos.
Si no solucionamos el problema y no revertimos la situación, la preciada
conquista del Laicismo se perderá sin remedio.
A pesar de todo, quienes seguimos luchando insistimos en que el Laicismo
en la Educación tiene como valores directrices el desarrollo del espíritu crítico,
emancipar al Alma de la ignorancia y como decía Dewey, educar al individuo para
la Libertad evitándole el adoctrinamiento y la imposición de ideas. Educar
para la Libertad no es frustrar sino respetar la Mente y la formación del
educando. Educando para la Libertad educamos en favor de la Igualdad de los
Hombres, como era el deseo de Varela. "Los que alguna vez (expresaba el
Reformador) se han encontrado juntos en los bancos de una escuela, en la que
eran iguales, a la que concurrían usando un mismo derecho, se acostumbran fácilmente
a considerarse iguales, a no reconocer más diferencias que las que resultan de
las aptitudes y la virtudes de cada uno; y así la escuela gratuita es el más
poderoso instrumento para la práctica de la igualdad democrática". Y esta
educación en la Igualdad los educa también en la Fraternidad, porque aprenden
a erradicar desde pequeños las injustas diferencias de sexo, raza, Religión,
ideas y de posición económico social entre los Hombres. Laicidad en la Educación
es, por fin, "fomentar los espíritus sin conformarlos, enriquecerlos sin
adoctrinarlos, armarlos sin enrolarlos, comunicarles fuerza para que puedan
ejercer su Fuerza, reducirlos a la Verdad para llevarlos a su propia Verdad,
darles lo mejor de nosotros mismos sin esperar ese salario que es la
reciprocidad", como decía el biólogo francés Jean Rostand.
Basado en la Razón y no en la imposición o la emoción, el Laicismo
crea el ambiente propicio para el desarrollo del espíritu científico (Reina
Reyes); "científico" debería entenderse en sentido amplio, o sea
referido a todo tipo de Conocimiento.
Aunque no se hace mención a los términos "Laicismo" o
"Laicidad" propiamente dichos, los textos internacionales aprobados
por el Uruguay, entre los más recientes la Convención Internacional sobre los
Derechos del Niño (Ley nacional por la No. 16.137), consagran el derecho del niño
a que respete su libertad de expresión, su integridad de pensamiento, el
derecho a formar su conciencia sin restricciones,
la facultad de que profese sus creencias de todo tipo y de que pueda
educarse sin imposiciones.
Laicidad en el Mundo Prof.:
La Laicidad no está reservada a Elegidos y se proyecta a través de los
diversos ámbitos del quehacer humano, de los cuales la Ord.:, la Educación y
la Familia son casos especiales. Filosofía de la tolerancia y del respeto, el
Laicismo proporciona las bases y garantías para el armonioso ejercicio del
pluralismo ideológico, elemento fundamental de un sistema de convivencia que
nosotros llamamos "Democracia". Intentando levantar las barreras de la
intolerancia, el dogmatismo, la incomprensión y la ambición que enfrenta a
Hombres contra Hombres, a Hermanos contra Hermanos, la Laicidad se convierte en
norma de conducta ordenadora de las acciones sociales, desbrozando y
construyendo camino de Paz, Concordia, Libertad y absoluto respeto de los
Derechos Humanos. El Laicismo es ese condimento que da a la Democracia su
aptitud para aspirar a ser la verdadera custodia de los valores fundamentales
del Hombre. Usando las palabras del H.: Alliaume: "La mutua tolerancia, el
respeto de los derechos de cada uno, es la base para que todos los seres humanos
puedan vivir sobre la Tierra, en armonía, y por tanto abrazar la causa del
laicismo". En este sentido, ha sido positivo que el Laicismo hubiera
propiciado (y en algunos casos obtenido) lograr en las Democracias separar a la
Religión del Estado (en nuestro país, a través del Art. 5o. de la Constitución
nacional), y también cuando se garantiza la Libertad de Pensamiento (art. 29
Const.). Sin embargo idéntico texto sería imposible y utópico en cuanto
separar al Estado de lo político (partidista). En Uruguay, el art. 77 num. 4o.
de la Constitución intentó desvincular a ciertos funcionarios estatales del
poder político y de sus influencias, lo que no impide sus reiteradas
contravenciones, así como las que se realizan al art. 77 num. 5o. , que
establece previsiones en sentido semejante. No obstante, el Estado uruguayo ha
proclamado constitucionalmente su neutralidad filosófica y renunció a todo
adoctrinamiento o ingerencia en las opiniones ideológicas de sus habitantes.
Todos conocemos cuánto ha hecho nuestra Q.: Ord.: para difundir,
convencida de estos ideales, el pensamiento y la acción laicista a lo largo y a
lo ancho del Orbe. Hemos ya mencionado la iniciativa de 1891 del H.: Carini para
ser más activos en la difusión del sistema de educación laicista. Mucho más
detalladas son las conclusiones de las I, III, y V Conferencias Masónicas
Interamericanas, que recomiendan iniciativas a nivel del sistema educacional,
proponiendo acentuar la separación entre la Iglesia y el Estado, así como la
creación y organización de sociedades influyentes de acción laicista en el ámbito
social y gremial, y la mancomunidad de esfuerzos para frenar el avance del
dogmatismo y conseguir se cumplan los anhelos económicos y sociales que
permitan la realización de América Latina y de la Humanidad. En el Encuentro
Masónico de Educadores del 27.9.86, la Comisión de Acción Laica propone
difundir el Laicismo como nutriente de la promoción y la educación en la
convivencia pacífica de los pueblos a través de Encuentro de Pedagogos y Filósofos
americanos, ideando un Instituto Superior del Magisterio Americano y
recomendando que el Uruguay defendiera a nivel de organismos internacionales la
adopción de una conducta nutrida por la Laicidad como contribución y
fundamento para la Paz entre los pueblos.
A modo de conclusión
Respeto y tolerancia, emancipación del dogmatismo y sectarismo de toda
clase, educación para la Libertad y la Democracia. Tales son los postulados que
el Laicismo y los laicistas aspiramos a ver transformados en realidad para
obtener la Realización plena y la Liberación interior del Ser Humano. Sin
embargo, la realidad no aparece tan auspiciosa para el Laicismo como quisiéramos,.
Hasta ahora hemos dedicado largo tiempo a explicar qué debería ser el
Laicismo, pero no hemos examinado qué está ocurriendo con el Laicismo. Deberíamos
preguntarnos si realmente es hoy la cuestión religiosa un problema de entidad.
Creemos sinceramente que por lo menos en nuestro país el tema del Laicismo
contra el dogmatismo religioso ha quedado en la actualidad superado, ya que pese
al enorme crucifijo que adorna un sector de Montevideo y a los avances que
intenta el Catolicismo para ganar espacio en nuestra sociedad, nuestro pueblo no
le permite mucha oportunidad a la Iglesia Católica ya que por lo general el
uruguayo es indiferente en materia de Religión. Careciendo hoy la cuestión
religiosa de verdadera entidad, deberíamos concentrar nuestra preocupación por
el problema del Laicismo frente a los conflictos políticos y gremiales
(nutridos estos últimos de una claro tinte político), pues son ellos los que
actualmente socavan al Laicismo. La sociedad uruguaya está desgraciadamente
minada por la conflictividad político-partidaria. Los grandes temas de interés
nacional, los que cuestionan valores importantes y los problemas que enfrenta
nuestra Democracia, se politizan con gran facilidad y se tornan piezas que se
manejan en un Ajedrez donde se especula con posibles beneficios electorales. Los
conceptos de "Estado", "Bien Común" e "Interés
General" son menoscabados para ser reducidos a los intereses partidistas y
de grupo. La información suele ser políticamente tendenciosa y manipulada,
haciendo que la gente confíe menos en lo que le comunica la Prensa, lo que
contribuye asimismo a lesionar la credibilidad en las instituciones. La Familia,
la Educación y la propia Ord.: no resisten el embate y se transforman muchas
veces en terrenos donde en aras de intereses políticos en disputa se corre el
peligro de echar por la borda el rico tesoro de la Laicidad que tanto costó
forjar. Cabría cuestionarse la actitud que toma a veces nuestra Ob.: frente a
la gravedad del tema, porque da la impresión de que la forma en que tratamos el
tema del laicismo en nuestra TTen.: deja a algunos HH.: insatisfechos. Ha
resultado hasta el momento muy difícil desprender al Laicismo de lo
estrictamente religioso o declamatorio, y no estamos poniendo esfuerzo en
"aggiornar" el concepto, planteando, por lo contrario, el tema sin
mayores originalidades en mucho tiempo, y en términos y cuestionamientos ya
bastante pasados de moda. Sabemos que muchos de Uds. podrá discrepar con
nuestra posición, pero sin duda esto nos debería motivar a la reflexión.
Seamos conscientes de lo expuesto, mis HH.:; estrechemos aún más fuerte
nuestra Cadena y seamos más vigorosos en golpear con nuestros instrumentos de
trabajo. Recordemos las palabras del Encuentro de Educadores, ya citado:
"Cada eslabón de nuestra Cadena debe ser un predicador del hacer laico, en
una acción fecunda, levantando barreras, intensificando los ideales,
desarrollando los valores, proyectando a la Ord.:, iluminando el pensamiento a
través de la búsqueda constante de la verdad, desarrollando intensamente una
conciencia total, viva y fraterna". Activemos los esfuerzos operativos de
nuestra Ob.: a fin de que el Laicismo no pierda vigencia. Sin duda que en la
defensa y la revitalización del Laicismo se juega buena porción de la vida de
nuestra Ord.:, su proyección y su victoria en el porvenir. Salgamos, pues, a
buscar y reencontrar los valores fundamentales del Laicismo, y esforcémonos
para lograr que se consoliden (mas no mediante la imposición) como los rectores
de toda sociedad libre y democrática. Hoy día los amigos del sectarismo y del
fanatismo no sólo visten sotana y cuello clerical, sino también saco y
corbata; algunos incluso ocupan cargos públicos, políticos y gremiales, y usan
nuestro mismo lenguaje. Recordemos las palabras de viejos HH.:, que aún hoy
resuenan con preocupante dramatismo: "Sino procedemos con entereza, sino
tenemos corage para imitar á los antepasados que nos legaron conquistas
preciadas, es el caso de preguntar, con desesperación y vergüenza: -¿Adónde
vamos?". "¿De quién será la victoria? ¿Del más activo? ¡Masones
del Uruguay: unión es fuerza; trabajo es premio futuro; inacción, es sombra y
derrota!". No le demos, pues, ni un minuto de descanso al Dogma, a la
imposición, a los prejuicios y a las supersticiones, colocando en sus
trincheras banderas de Libertad, Razón y Democracia, esos tres importantes lábaros
del Laicismo.
QQ.: HH.:: meditemos en la Col.: del Sil.: estas reflexiones, para aunar
luego con más entusiasmo nuestras herramientas y luchar para que un día los
rayos del Laicismo iluminen a la Humanidad entera trayéndole respeto, Paz y
Amor fraternal. Ese día quizá no sea más necesaria la Mas.:, y habiendo
cumplido ya con nuestra misión liberadora del Espíritu, sellaremos con alegría
las puertas de nuestros Templos una vez terminada nuestra Tarea y nuestra Obra;
éste será sin duda el más hermoso regalo con que glorificaremos a ese
principio tan amado por nosotros como es el G.: A.: D.: U.:.
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HACIA
UNA RELIGION UNIVERSAL
El relato bíblico de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso nos
recuerda y smboliza la pérdida para el Hombre de su contacto directo con Dios.
Esta leyenda, que se remonta a muy antiguas historias de la Mesopotamia asiática,
sigue todavía hoy ilustrándonos uno de los más grandes dramas del Género
Humano, cual es el de la lejanía en que se encuentra respecto a lo Absoluto.
Parecería que en algunos momentos los asuntos del Mundo y nuestro deseo por los
placeres terrenales nos tuvieran tan envueltos en su torbellino que, en un
estado anímico de desesperanza, podríamos pensar que la distancia entre
nosotros y el Ser Supremo es insalvable. Sin embargo siempre surge desde lo más
profundo del Alma humana un anhelo de aspirar y volver a su verdadera Patria, a
recuperar el terreno perdido, a reconquistar ese destino de Gloria que nos habían
asignado los Cielos. Y si el Hombre que aspira a lo superior siente esa
"Nostalgia de Dios", como expresara Van Der Meer, es porque su vocación
es la Divinidad.
La Aventura de la Búsqueda de la Luz implica la elección de un Camino
apropiado que nos conduzca a las Alturas y nos permita el contacto directo con
el G.: A.: D.: U.:; es así que la Religión se nos ofrece como una de las
sendas más indicadas. La palabra "Religión" proviene del verbo
latino "religo, are", que significa "volver a unir (lo que se había
separado)". De su etimología se desprende, pues, la verdadera naturaleza
de este concepto; la Religión es un medio, un nexo que liga dos extremos que se
habían desunido: Dios y el Hombre. Esta forma de definir a la Religión, que se
va difundiendo a medida que la Humanidad evoluciona en su pensamiento, es
contraria y excluye a ese otro significado, tan pobre como vulgar, que se da a
la palabra "Religión" en el sentido de "institución religiosa".
Por otra parte, existe también otra lamentable confusión entre "Religión-Movimiento
Espiritual" y "Religión-Institución"; el Cristianismo sería
como ejemplo un Movimiento Espiritual, dentro del cual se mueven diversas
Instituciones (Iglesia Católica Apostólica Romana, Iglesia Reformada Luterana,
Iglesia Evangélica Bautista o Pentecostal, etc., etc.). Por sus tiendas, el
Hinduísmo y el Islamismo no escapan a este fenómeno, pues los mismos poseen
dentro de sí inmensas divisiones. Como se puede ver, QQ.: HH.:, siempre se
tergiversa los términos y el error ha llevado a desnaturalizar el verdadero
concepto de la "Religión", que intentaremos aquí devolver en su prístina
esencia. No obstante, usaremos este término a lo largo de estas palabras con
los diversos sentidos, por lo que apelaremos a vuestra comprensión para
advertir, momento a momento, en qué sentido haremos la referencia.
Si estudiamos la Historia del Ser Humano advertiremos que a medida que éste
adelanta en el conocimiento de la Verdad las religiones avanzan desde un estado
de multiplicidad y sectarización hacia otro de unificación, donde los variados
caminos confluyen y se reducen; es probable que en el futuro adopten una única
senda. Según algunas Escuelas filosóficas antiguas, en una primitiva etapa de
la evolución de la Humanidad y a través de los llamados "Angeles de Raza"
se nos enseñó las primeras religiones, una diferente según la raza o pueblo;
el panorama espiritual del Mundo se encontraba por entonces muy atomizado. A
partir, por un lado, de los grandes Imperios que extienden su poder sobre vastas
zonas del Mundo Antiguo, y por otro lado, del trabajo de los Grandes Iniciados
del Asia (Confucio, Buda, Zoroastro), comienza el proceso de fusión, integración
y universalización de las religiones, y surgen así movimientos espirituales
que se lanzan a educar en sus principios a los diferentes pueblos, trascendiendo
razas y espacios geográficos. Posteriormente, Jesús el Cristo proclamará que
el Camino hacia el Padre puede ser recorrido por todos los Hombres de buen Corazón
de la Tierra, no importando su raza, nacionalidad o nivel intelectual, económico
y social. Sin embargo, para que esta evolución continuara mucho ha tenido que
sufrir el Género Humano, que pagó con la Muerte y el Sufrimiento de enorme
cantidad de personas el precio de sus guerras religiosas, como también
asesinatos y otros crímenes y atropellos motivados sólo por el fanatismo y la
ambición de quienes perseguían otras metas diferentes a las celestiales. A
pesar de ello, gracias a que por fin comenzamos a entender los errores del
sectarismo, la libertad de creencias ha triunfado últimamente y ella ha tomado
como morada el espíritu de los Hombres Buenos. El terreno actual fue labrado
con dolor y abonado con mucha sangre.
En nuestros días asistimos a un fenómeno muy especial: los intensos
contactos entre Occidente y Oriente permiten una amalgamación e interacción
cada vez más profunda entre sus culturas y religiones; el Cristianismo adopta técnicas
orientales para la oración y la meditación, y en Oriente la filosofía
cristiana y el nombre de Jesús se van introduciendo cada vez con mayor dulzura.
Los antiguos sectarismos van desapareciendo en beneficio de la adopción de
actitudes más receptivas y el deseo de enriquecerse con las influencias y
experiencias ajenas. La llamada "Globalización" acentúa la unificación
cultural, pero también la comprensión humana. El Hombre está aprendiendo a
buscar a Dios con independencia de Credos o sectas. La posible unificación de
las religiones se hace en nuestros días bastante perceptible, y de a poco, en
un futuro no lejano, aprenderemos a entender a la Religión no como Institución,
sino como una forma de vivir respecto a lo Absoluto. Queda entonces la necesidad
de estudiar como resolver el conflicto conceptual entre "Religión-Institución"
y Religión-Praxis de Vida"; lo conocido como "Religión-Movimiento
Espiritual" se ubicaría como un estadio intermedio entre aquellos extremos.
Los fenómenos observados en la
Humanidad actual nos ponen ante la cuestión de examinar la posible existencia
de un fundamento común que mueva a la totalidad de las religiones. Todas están
de acuerdo en los límites: parten del mismo Ser Humano y se dirigen a la misma
Divinidad, se llame Allah, Dios, Jehová, Krishna o cualquier otro nombre; se
puede apreciar entre ellas asombrosas semejanzas de principios y creencias, las
cuales se advierten con tan sólo un superficial estudio comparado de las
diversas doctrinas religiosas, lo que hasta hiciera pensar en un antiguo camino
único que un día remoto se diversificó. ¡Y sin embargo los senderos de las
distintas Religiones parecen tan diferentes! ¿No habrá acaso un sólo río
donde navegan todas estas barcas? ¿Hay acaso diferencias insalvables entre los
distintos movimientos religiosos, o por lo contrario, los anima un mismo espíritu?
Pero seamos más incisivos, ¿por qué no pensar, sin pecar de idealistas, que
estas divisiones carecen de sentido y que nos aproximamos a conocer y vivir en
una Nueva y Unica Religión para toda la Tierra, que no hará más diferencias
entre movimientos espirituales o instituciones religiosas, que no poseerá
Templos, ni bienes ni preceptos, y donde cada persona será el propio Sacerdote
de sí misma?
Esto no es nada nuevo; sucedió que la misión de los Grandes Iniciados
enviados fue por desgracia mal comprendida. Ellos no vinieron a crear
instituciones o a sectarizar, sino a enseñarnos cómo se debe obrar bien; esto,
y no otra cosa, es la verdadera Religión. Al contrario de lo que muchos
pretenden, Jesucristo, ese Gran Maestro de la Humanidad y de nuestra Ord.: Mas.:
(¿por qué negarlo?), no vino a fundar una Iglesia en particular, sino a
orientarnos sobre cómo actuar si queremos alcanzar la perfección y vivir en
comunidad con el Ser Supremo. El mismo nos dio un principio rector para nuestra
acción: Amar a Dios y al Prójimo como a nosotros mismos (Mt. 22:34-40; Mc.
12:28-34; Lc. 10:25-28). ¿Y quién puede atreverse a decir que este principio
es patrimonio exclusivo de los cristianos? ¡Si todos los movimientos religiosos
elevados en mayor o menor medida, con palabras más o menos parecidas, han hecho
de esta enseñanza el fin de su prédica!
El fundamento común de todas las religiones es hacer el Bien, y hacer el
Bien no es otra cosa que obrar con Amor. El Amor constituye el basamento y
sustancia de todas las religiones bien inspiradas; Amor que resulta
indispensable para quien desea alcanzar la Verdad. Con este razonamiento, vemos
que carece de sentido, para los Corazones elevados, hablar de Religión como
Institución o como Movimiento Espiritual. La verdadera Religión es la práctica
del Bien y del Amor.
La Religión tendría que haber ayudado a liberar a la Humanidad, pero ¡ay!
se la ha usado para esclavizar al Hombre en el servilismo de los dogmas, en el
temor al castigo divino y la obediencia reverencial hacia las autoridades
religiosas. Se crean etiquetas y nombres pomposos para agrupar a las personas en
"religiones". Se dice: "Aquellos que poseen nuestra denominación
poseen la Verdad, y los que no la tienen están equivocados, lejos de la
Plenitud y son pasibles de ser condenados a la perdición y al Infierno si no
reveen su actitud". Hay religiones que no paran mientes en esquilmar el
bolsillo y la vida del adepto que busca desesperadamente la Verdad. Hemos
llegado a creer que un católico, un budista, un musulmán y un protestante como
personas son totalmente diferentes e incompatibles entre sí. ¡Cuán lejos del
Espíritu Universal de Amor y Concordia que debe movernos a todos hacia el
reencuentro con ese G.: A.: D.: U.: que es el Padre-Madre Dios! Y sin embargo,
tras la cáscara débil de las diferencias ideológico-religiosas, el Hombre es
uno sólo, y todos participan por igual de los mismos bienes que el Creador nos
da.
La Humanidad de nuestros días, que estrecha cada vez más sus lazos
hacia la Unión en una Gran Fraternidad Mundial (organismos supranacionales y
globalización mediante), debe comprender que se encamina a vivir también bajo
los postulados de una única Religión Universal o Religión Natural, nombre con
el cual ya la preconizaban los filósofos europeos del siglo XVIII. Si somos
observadores y recordamos cómo las distintas disciplinas religiosas se mueven
hacia su unificación lograremos entender que estamos en la antesala de una
nueva época. Debemos vivir en el Amor desinteresado, abierto totalmente a los
demás y sin restricciones para su entrega si queremos que esta nueva etapa
llegue más pronto; ya los Maestros nos enseñaron cómo dar los primeros pasos.
Hacer el mayor Bien posible, hacer el menor Mal posible, creer en un Ser
Superior como Fundamento de nuestras vidas y amar la Virtud. No existe mejor
Religión que ésta ni camino más directo al Principio Supremo. ¿Hay acaso, QQ.:
AAp.:, otra Religión más noble o comprometida? Prestemos atención entonces,
porque estos cuatro principios son los pilares básicos del Triunfo Espiritual
de la Humanidad y del regreso a lo Absoluto.
Y estemos también atentos, mis HH.:, porque estos cuatro basamentos
enunciados conforman lo que podríamos llamar la "Religión Masónica".
La Mas.:, como sabemos, no es una institución religiosa ni nació con esa
pretensión, pero indudablemente la práctica constante de los ideales de la
Ord.: es Religión pura. Nuestra Religión Mas.: es esencialmente práctica,
y el Mas.: es así religioso por naturaleza porque es un devoto sin condiciones
del Bien, del Amor, de la Elevación espiritual, de la Justicia y de la Verdad. La
práctica misma de la Religión Mas.: es la práctica misma de la Religión
Universal o Natural (a la cual se encuentra referencias ya en las CConst.:
de Anderson). Desde ya hace tiempo los Hijos de la Viuda, fieles Heraldos de los
tiempos que se avecinan, aprenden a vivir conforme a
esta Religión desconocida todavía para muchos Hombres. En nuestras
manos está, en buena parte, la responsabilidad de guiar a la Humanidad por este
sendero.
QQ.: HH.:: La Religión del futuro será Unica y Universal. No será
esclavizadora sino Liberadora. No será otra nueva institución sino un
permanente ejercicio de la Virtud. No diferenciará a unas personas de otras
sino que las unirá en una Cadena Universal de Fraternidad y Amor. No necesitará
de edificios destinados para la adoración sino que el Mundo entero será el
Templo donde se alabará la Gloria Sublime del G.: A.: D.: U.:.
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SOBRE
UN PROCEDIMIENTO PARA RECONOCER LA VERDAD
Elegir el camino correcto, saber dónde está lo mejor y reconocer lo
Verdadero es uno de los problemas más difíciles de nuestra Vida, pero debemos
tomar constantemente determinaciones al respecto, con mayor o menor éxito. Como
nuestro Exito se compone en definitiva de un gran porcentaje de aciertos
positivos, es de suma importancia encontrar mecanismos que nos ayuden a adoptar
soluciones lo más felices posible. Normalmente conocemos al procedimiento de
selección, examen y determinación de alternativas como Discernimiento, pero no
conocemos cuál es la fórmula para ejercerlo e ignoramos cómo reconocer si
elegimos lo mejor. Así, es imperioso encontrar al respecto una regla general.
Francis Bacon distinguió tres caminos para captar el Conocimiento: la
Intuición o Fe, el Razonamiento y la Experimentación. De alguna manera podría
aplicarse a nuestra vida cotidiana, pues ya sea obedeciendo a nuestros pálpitos
y apostando, examinando a través de la lógica o resolviendo someter a una
prueba la alternativa se puede encontrar una regla única que aglutine a estos
tres caminos y que sea muy sencilla de recordar, e inclusive nos falta cómo
poder calibrar si una decisión tomada es la correcta.
Otro tipo de referencia puede ser el asesoramiento externo (amigos,
consultas), pero al final la decisión siempre recaerá sobre nosotros y todavía
nos queda la incógnita sobre cómo evaluar si la resolución tomada fue buena o
no.
Se ha tratado también de fijar cierto procedimiento de adopción de
decisiones en base a parámetros fijos y de cierta objetividad. Por ejemplo, los
Rotarios tienen su Prueba Cuádruple; a través de la contestación positiva de
un Proyecto a cuatro preguntas fijas "¿Es la verdad? ¿Es equitativo para
todos los interesados? ¿Creará buena voluntad y mejores amistades? ¿Será
beneficioso para todos los interesados?", podría según ellos calibrarse
la validez de cualquier Plan, resolución o Idea. Tal procedimiento falla cuando
se trata de tomar decisiones que necesariamente afectarán a una persona o
grupos, y deja sin dilucidar cómo determinar la Verdad (primera pregunta de la
Prueba Cuádruple).
Las Ideologías, en cuanto pretenden soluciones totalizadoras sobre el
Mundo, son una luz a la que frecuentemente se recurre para examinar una decisión
o proyecto, justamente porque intentan una explicación cosmovisional de las
cosas (en alemán la palabra "Ideología" es "Weltanschauung"
que significa justamente "cosmovisión"). Pero actualmente las Ideologías
han entrado en crisis por su relatividad, lo cual ha desembocado en otro peligro
tan dramático como el fanatismo: la Apatía y la Anomia Moral. Y aunque las
Ideologías todavía sean importantes para guiar a Hombres de espíritus todavía
no desarrollados, éstas son insatisfactorias para las personas que sueñan con
horizontes más amplios o posean carencias muy concretas en lo material y
espiritual. Aparte, una Ideología no puede jamás, por omnicomprensiva que
desee ser, abarcar los problemas más complejos o cotidianos de cada persona.
En realidad, todo mecanismo externo de discernimiento resulta falible o
incompleto a la hora de adoptar una decisión al pecar de apriorísticos, e
ignoran que sólo el propio Individuo puede fijar la conveniencia o no de la
misma.
¿Cómo conocer si una decisión es acertada, o cómo saber si algo es válido?
Creemos que existe la Voz de un Tribunal Interior a la que podemos
consultar con toda confianza y que nos puede indicar qué camino seguir. Esta
comprende y conoce la exacta medida de nuestras necesidades y capta
perfectamente la Verdad, y si no la desnaturalizamos con nuestros vicios jamás
nos permitirá engañarnos aunque queramos lo contrario, porque en realidad
nosotros siempre sabemos cómo obramos acertadamente y cuándo nos equivocamos,
cuándo estamos ante lo cierto y cuándo en el Error. No hay nada más
implacable pero justo que nuestro Juez Interno. Los cristianos lo llaman en
ocasiones "Conciencia" (no como estado psicológico sino como
detonador del Discernimiento y evaluador de su proceder), pero preferimos hablar
de un "Tribunal Interior de la Verdad" como lo hiciera Max Heindel
porque es mucho más complejo en su ontología al no ser solamente un Vigilante
de nuestro comportamiento. Los Grandes Auxiliares con los que se ayuda esta
Audiencia Interna para deliberar, seleccionar la alternativa, ejecutarla y
apreciar los resultados son las Cualidades Morales y la Reflexión.
QQ.: HH.: Para reconocer lo Cierto y distinguir la Mentira, para adoptar
una decisión correcta y desterrar el Error, para regular nuestras actitudes,
consultemos siempre a ese invalorable Tribunal Interno de la Verdad que no nos
defraudará y nos dará la solución exacta y justa. No intentemos torcer su
consejo con nuestras veleidades, porque podremos engañar a los demás o negar
la realidad, pero nunca convenceremos a nuestro Tribunal Interior que nos conoce
a cabalidad. Por el contrario, cultivémoslo con nuestra Experiencia e
Intelecto, manteniéndolo honrado y puro.
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CUANDO
NOS HALLAMOS EN LA MAYOR NECESIDAD
Cuando nos hallamos en la mayor necesid |