"La F\M\ es una Institución
universal, esencialmente ética, filosófica e iniciática, cuya estructura
fundamental la constituye un sistema educativo, tradicional y simbólico. Se
ingresa a ella por medio de la Iniciación. Fundada en el sentimiento de la
Fraternidad, constituye el centro de unión para los hombres de espíritu libre
de todas las razas, nacionalidades y credos"
(Declaración de Principios).
Introducción
La F\M\ es una institución que ha desarrollado sus principios y valores, tal
como la conocemos hoy en día, a partir del siglo XVIII, cuando se forma en
Inglaterra la Gran Logia de Londres en 1717. Desde ese momento, la expansión de
la Orden fue tal vez proporcional a la apertura mental, cognitiva y social que
los diversos países europeos y americanos manifestaron.
Desde
entonces, la masonería recogió las influencias de las corrientes intelectuales
del enciclopedismo del siglo XVIII y del racionalismo y liberalismo del siglo
XIX. Se difundió muy rápidamente por Europa: en 1721, se constituyó la primera
logia en Francia; en 1723, en España; en 1734, en La Haya; en 1738, en Boston;
Alemania desde 1733, Suecia desde 1735, Bélgica y los Países Bajos desde antes
de 1730, Suiza desde 1736, Rusia desde 1729, Italia desde 1733, España desde
1728 y Portugal desde 1735. Hasta mediados del siglo XVIII había Francmasonería
en prácticamente todos los países de Europa introducida en algunos por Escocia
y en los otros, por Inglaterra.
Sin
embargo, no todo sería buenos auspicios. El Papa Clemente XII, en 1738, se
convierte en el primer opositor furibundo de la F\M\, dictando su ya poco feliz
y célebre Constitución In Eminenti donde afirma respecto de
la Orden:
“Tal es la naturaleza del crimen que se traiciona a
sí mismo, y que los propios esfuerzos que se hacen para ocultar, lo hacen notar
mejor. Así las sociedades dichas han despertado tan fuertes sospechas en el
espíritu de los fieles, que afiliarse a ellas es, a los ojos de las personas
sensatas y honradas, mancharse con el signo de una completa perversión. Y en
efecto, si esos hombres no hiciesen mal, ¿tendrían tan grande horror a la luz?
Esta aprobación universal ha llegado a ser tan manifiesta que, en muchos
países, el mismo poder secular, ya desde algún tiempo, ha proscrito y prohibido
dichas sociedades como contrarias a la seguridad de los reinos”.
Ambos
aspectos —la expansión de la Orden y su feroz combate— formarán parte de una
historia que ha traspasado épocas y fronteras y que ha contribuido en parte al
"secreto masónico". La historia de la Institución en nuestro país se
halla indefectiblemente ligada a los acontecimientos mundiales, tanto extra
como intramurales. Estamos insertos en un contexto histórico quizás
irrepetible, cuyas circunstancias marcaron el momento clave para el definitivo
alzamiento de columnas en nuestras lejanas tierras. Es parte de esa historia la
que se tratará de dar a conocer en estas breves líneas.
Desarrollo
Al
estudiar Pinto Lagarrigue (1973), la influencia de la F\M\ en Chile, ya se planteaba
este autor la delicadeza de dicha labor, por cuanto ello significaba adentrarse
en los orígenes de la Independecia de Chile para ir examinando, paulatinamente,
el rol que le ha cabido a la Orden en la formación de la República. Pero no
sólo eso, sino también en la laicización de la sociedad, las costumbres, la
educación y la ideología democrática. Esto no es cosa fácil, pues si bien es
factible dar cuenta aproximada de la actuación de sus miembros en el Gobierno,
en el Congreso, en el ámbito de la cultura y de las letras, en educación, en
asociaciones relevantes para la vida nacional y en una diversa gama de
actividades, no es menos cierto que el mundo profano sólo estará al tanto de
nuestra actividad con cierto retraso, pues como bien señaló el G\M\ en una entrevista realizada
por el Diario Austral de Osorno el 1º de octubre de 2001, e\v\, con motivo de la
celebración de los 85 años de la Orden en dicha ciudad,
"Nosotros no hacemos como la gallina, que
cacarea sus huevos, nos interesa que la obra de bien se haga y no que se sepa
quien la hizo". "El conocimiento de lo que hemos hecho en Chile, va
retrasado en unos 50 años. Recién se están sabiendo las obras de 1950 hacia
atrás, porque entre nosotros existe una disposición por la cual, si alguien no
quiere revelar su condición, a los demás también le está vedado revelarla. Por
eso, hacer la historia de lo que la masonería hizo en la segunda mitad del
siglo pasado, significa mencionar a muchas personas que aún están vivas y eso
no nos está permitido".
En todo
caso, la historia menos reciente es más conocida.
Antes
del período independentista, los antecedentes de la Orden referidos a nuestro
país se remontan a España, donde en 1767 se instala la G\L\ de España que tiene como G\M\ al Conde de Aranda, quien
la hace prosperar con un crecido número de talleres, para formar el G\O\ en 1780. Este insigne masón
fue quien, con visión de porvenir e inspirado en los ideales de la Orden, instó
a Carlos III para que se desprendiese pacíficamente de sus colonias americanas
y guardase con ellas buenas relaciones diplomáticas, pues luego sería difícil
conservarlas por la fuerza.
El siglo
XVIII no sólo ve la introducción de la F\M\ en América del Norte, sino
también la independencia de las colonias británicas en el Congreso de
Filadelfia. Como consecuencia, Fernando VI, en 1751, declara proscrita a la
Orden so pena de muerte para sus miembros, dado que sus doctrinas atentarían
contra el Estado y la religión. Esta premisa ya había sido postulada por la Bula de Clemente XII en 1738 y
confirmada por Benedicto XIV en 1751.
Esta
circunstancia, como señala Ridley (2000), contribuye a generar un círculo
autorreferido: como el Estado pensaba que en la F\M\ dominaba el espíritu
revolucionario y libertario decidió prohibirla, consiguiendo con ello solamente
que los espíritus independentistas se acercaran a ella por esa misma razón.
Se sabe
que hacia 1770 funcionaban algunas logias en el Virreinato del Perú,
probablemente por incidencia del llamado "contrabando de los
bostoneses", antecedentes que también menciona Eduardo Mendoza Silva en su
libro Masonería Pre-Republicana
(Lima, 1966).
El
inicio del siglo XIX es crucial para nuestra historia. En 1800 se instala en
Londres la L\ Gran
Reunión Americana —dependiente de la G\L\ de Inglaterra—,
autodenominándose sus miembros como Caballeros
Racionales, hallándose entre sus principales organizadores a Francisco de
Miranda y a Bernardo O'Higgins. Junto con trazar su plan filosófico y
socio-político, se encargó de diseminar su ideario en América por medio de las
Logias Lautaro.
A
mediados de 1812 se instaló la L\Lautaro de Buenos
Aires, para luego constituirse en Mendoza y en Santiago (1817). Por desgracia,
la precariedad de su funcionamiento debido a las persecuciones contra la Orden
y el sigilo en que debían mantenerse los independentistas ha hecho que tengamos
poca noticia de ellas. Sin embargo, su Constitución
General no deja duda alguna de su carácter masónico (cfr. Apéndice 1).
Dichas logias se disuelven en 1822, al ver cumplida su misión en la
Independencia y en el asesoramiento a los regímenes de las incipientes
repúblicas.
Sin
embargo, el impulso masónico continúa con Manuel Blanco Encalada. Este insigne
masón, primer Presidente de la República aun cuando por un breve período, visita
en 1825, durante el sitio de El Callao, las logias de Lima, trabando amistad
con el general Manuel Antonio Valero quien, en su calidad de Sob\G\Ins\Gral\ del Grado 33º, acuerda con
Blanco la instalación de un taller, lo que se logra el 15 de marzo de 1827, al
fundarse la L\ Filantropía
Chilena, bajo los auspicios de G\O\ Colombiano y por encargo
del Capítulo Regeneración de Lima. La oficialidad que compuso este taller
fue: V\M\ Manuel Blanco Encalada, P\Vig\ Manuel José Gandarillas, S\Vig\ Manuel Rengifo, Or\ Tomás Ovejero, Sec\ Juan Francisco Zegers, Tes\ Ventura Blanco Encalada y
Exp\ Ángel Argüilles.
El
trabajo de esta L\ contribuyó a la
formación del pensamiento liberal en Chile, a limar las asperezas del gobierno
portaliano y a formar una de las corrientes de opinión, o mejor, partido
político más apegado a los ideales de la Orden en esa época: me refiero a los philopolitas.
Sin embargo, con el gobierno de Prieto, sobre todo en su segundo período, se
hace difícil seguir la historia de la L\ Filantropía Chilena, ya que sus miembros
se dispersaron, ya sea partiendo al extranjero o concentrándose exclusivamente
en los acontecimientos de la realidad nacional.
En este
período de sucesos tan convulsionados, el ambiente intelectual criollo era poco
propicio para la consecuente propagación del ideario masónico, no porque éste
fuese poco pertinente sino porque la atención estaba concentrada en el período
post-independentista, con todos los ensayos organizativos que ello significó.
Sin embargo, la presencia masónica no se aleja del país y se reconstituye con
un grupo de franceses reunidos en Valparaíso para alzar columnas, previa
autorización del G\O\ de Francia, mediante la
denominación de L\Etoile du Pacifique, el 7 de agosto de
1850, trabajando en el R\E\A\A\
La
masonería anglosajona tampoco se queda atrás y un grupo de ingleses y
norteamericanos, mediante carta constitutiva de la G\L\ de Massachussetts de 14 de
diciembre de 1854, procede a alzar las columna de la L\ Bethesda, con lo cual
quedan instalados los primeros talleres que funcionan de manera regular en la
República de los cuales se tiene mención.
Sin
embargo, el gran impedimento para el florecimiento de la Orden en la naciente
República, era que estas Lo\ trabajaban en
francés y en inglés, respectivamente. Con todo, los chilenos no escatimaron
esfuerzos y, bajo la dirección del H\ Manuel de Lima
—natural de Curaçao e iniciado en Caracas— se incorporaron en la L\francesa hasta el momento de
su exaltación. Una vez alcanzado el grado de M\M\, los H\H\ se abocaron a su más caro
anhelo: la fundación de una L\ chilena. De allí
nace Unión
Fraternal, el 27 de julio de 1853, bajo la dependencia del G\O\ de Francia, poder masónico
que establece en Valparaíso un Capítulo del grado 18º y un Consistorio del
grado 30º. Ya hacia 1862 tenemos tres talleres más: Fraternidad (Concepción),
Hiram
y Orden
y Libertad (Copiapó). Esta última L\es de memorable actuación,
pues no sólo difunde el positivismo comtiano, sino que también es cuna del
Partido Radical, tanto en su concepción filosófica como política. La L\ Hiram, termina por ser absorbida por Orden y Libertad, en el marco de un estrechamiento de relaciones.
Si bien
se había logrado un anhelo preciado en los espíritus libres nacionales, los
trabajos masónicos no eran del todo fructíferos, producto de la lejanía
geográfica e idiosincrática del poder masónico regulador, el G\O\ de Francia. Mas, la
consideración de una legítima autonomía
parecía impensable sin caer en la irregularidad, por faltar al juramento
de adhesión.
Acontecimientos
históricos en la Francia decimonónica vinieron a posibilitar la creación de una
Potencia masónica autónoma. La intervención de Napoleón III en la elección del
G\M\ del G\O\ de Francia, primero en
Lucien Murat y luego en el profano Mariscal Magnan, hizo que ese cuerpo cayese
en la irregularidad y, por tanto, las Lo\ chilenas acordaron
desconocer la supuesta autoridad del G\M\ y, en sesión conjunta y
solemne del día 24 de mayo de 1862, formaron la G\L\ de Chile. Sus primeros
dignatarios fueron: G\M\ Juan de Dios Arlegui (30º),
G\Dip\ Melitón Caso (30º), P\G\Vig\ Javier Villanueva, S\G\Vig\ Manuel de Lima, G\Sec\ A.M. Medina. La dirección
de la G\L\ por el Ser\G\M\ Arlegui vio fructificar a
la Orden Masónica por el país, con la creación de nuevos talleres que llegaron
al número de 10 al final de su decenio. Se logró, además, el reconocimiento de
otras potencias masónicas, como el de la G\L\ de Massachussetts (1862),
la G\L\ del Distrito de Columbia
(1863) y la G\L\Central de Francia (1864).
En este período también se contó con la promulgación de la Constitución (1862)
y de los Reglamentos respectivos (1865).
En un
principio, la G\L\ de Chile regía no sólo a la
masonería azul o simbólica (1º a 3º), sino también a la filosófica (4º a 33º).
Sin embargo, al devenir del tiempo y a fines del siglo XIX, el Q\H\ Eduardo de la Barra
estableció, mediante Cartas Patentes concedidas en Argentina, un Supremo
Consejo del Grado 33º el cual, en acuerdo con la G\L\ y por medio de un tratado,
pasó a administrar los grados filosóficos (cfr. Apéndice 2), dejando a la
Potencia masónica nacional el gobierno de los talleres que trabajan en los
grados simbólicos (Aprendiz, Compañero, Maestro) del R\E\A\A\ (cfr. Apéndice 3).
Hacia
1912 se funden la Constitución y los Estatutos Generales para dar paso a la Constitución
Masónica, la cual ha experimentado las reformas pertinentes a las
necesidades de la Orden, siendo las principales efectuadas en 1921, 1930 y
1938.
La G\L\de Chile operó en Valparaíso
hasta el año 1906, fecha en que se produjo el terremoto del puerto y se
destruyó el local masónico. En octubre del mismo año la G\L\ se traslada a la capital.
La
Masonería recompone sus cuadros —deteriorados a consecuencia de la Guerra del
Pacífico y de la revolución de 1891— "llegando hacia 1950 a tener cerca de
noventa Logias en plena actividad, se robustece con la presencia de la clase
media ilustrada y con conciencia de pertenencia social y del rol que le
compete. A las Logias se integran hombres brillantes que beberán la idea de redención
social y procurarán llevarla al mundo exterior conforme a su más recto y leal
entender, con sinceridad y honestidad pese a que, como siempre ha ocurrido,
pudieran militar en campos diversos y aún opuestos" (Jorge Carvajal, Historia de la Masonería en Chile,
www.granlogia.cl).
La labor
de la Orden en el país no sólo abarcó el período de la Independencia y el
inicio de la República, sino que se ha venido extendiendo a lo largo de sus
fructíferos años de acción en la sociedad chilena. Sólo mencionaré algunas de
sus obras más destacadas para finalizar esta reseña.
Por
inspiración de la Orden en el mundo profano surgen la legislación laboral y
social que sitúa a Chile en un lugar cualitativamente superior en América
Latina; en política, el Partido Radical se hace eco de los ideales de la F\M\ chilena en los apectos
antes señalados; por otro lado, uno de los importantes logros para el país fue
la creación y desarrollo de la Corporación
de Fomento de la Producción que significó un impulso de proporciones a la
industria nacional, la Empresa Nacional de Electricidad (ENDESA) y la Empresa
Nacional del Petróleo (ENAP). Destacada participación tienen Il\H\H\, como Arturo Alessandri y
José Maza, en la reforma política que inspiró la Constitución de 1925, ya que,
en palabras del G\M\V\H\Jorge Carvajal,
Ella significó entregar bases para la
democratización y para los derechos humanos, crear la idea de la función social
de la propiedad, asentar el concepto de bien común, otorgar estabilidad al
régimen político al eliminar el parlamentarismo e instaurar un régimen
presidencial, establecer el sistema de las urgencias en la tramitación de las
leyes, etc. Agréguese la definitiva separación entre la Iglesia y el Estado que
implicó el respeto por todas las ideas sin desmedro para ningún credo o
iglesia.
Sin
embargo, el ámbito donde más ha destacado la acción concertada de la Orden ha
sido el educacional, ya que esta preocupación es de primera necesidad al
considerar nuestra divisa de Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Libertad de espíritu, igualdad de oportunidades y fraternidad en la formación
de valores han inspirado, ciertamente, a los H\H\ que lucharon por lograr una
amplia cobertura cuantitativa y cualitativa para todas las esferas sociales de
nuestro país, partiendo por la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria
hasta nuestra moderna Reforma Educacional.
Fueron
los sectores laicos los que perfeccionaron programas de enseñanza, crearon los
liceos, la enseñanza coeducacional y la enseñanza de las ciencias, todo lo cual
tuvo un valor incalculable en el progreso de la sociedad chilena. También en lo
referente a la educación básica y secundaria, durante la segunda mitad del
siglo pasado, la acción concertada de masones y logias ha permitido fundar un
conjunto de colegios laicos, cuyo prestigio es ya reconocido. Por medio del
accionar de la Orden, se dio auge al Liceo,
como herramienta de robustecimiento de la clase media la que, como
consecuencia, engrosó las filas de las Lo\. De recordada
memoria en nuestra sociedad y en toda América fueron las Escuelas Normales, instituciones de reconocido prestigio
internacional en la formación de maestros. H\H\ M\M\ serían también quienes
crearon la Escuela Unificada y las Escuelas Experimentales.
Las
obras masónicas han sido incontables, todas de amplia proyección social y con
trascendencia en los ámbitos relevantes de la vida nacional: instituciones como
la Cruz Roja, el Cuerpo de Bomberos —cuyo primer mártir fue el Q\H\ Germán Tenderini—, la
formación de los Boy-Scouts (recuperada con la Asociación Nacional de Boy Scouts creada en 1982), la Liga de
Estudiantes Pobres, la creación de Universidades como la de Chile, de
Concepción, Técnica del Estado, Central, La República; la promulgación de leyes
como la Ley de Cementerios Laicos, de Jubilación, de Libertad de Cultos, del
Seguro Obrero, del Voto Femenino, de Matrimonio Civil y Registro Civil. En
estos dos últimos aspectos nos puedo dejar de hacer una pausa. Si bien es
cierto las iniciativas legales correspondieron a legisladores masones, cabe destacar
que la real fortaleza detrás de estas iniciativas la tuvieron las mujeres,
quienes debieron enfrentar con notable valentía y gallardía los anatemas
clericales y sociales imperantes, siendo ellas mismas católicas en su mayoría,
pero supieron dar la cara al país, apostando por su desarrollo y secularización
de costumbres.
Iniciativas
surgidas de los talleres masónicos fueron también el Servicio Nacional de Salud y el Colegio
Médico de Chile. Asimismo, en el ámbito juvenil se cuenta con la Juventud Laica y con la Federación Laica Estudiantil Chilena.
Finalmente,
y sólo para señalar las últimas actuaciones de la Orden de manera
contemporánea, baste con recordar la meritoria labor de la Comisión encabezada
por el Q\H\ Raúl Rettig y la
participación que le cupo a la Orden en la Mesa
de Diálogo Nacional.
Conclusiones
La F\M\ en Chile se ha desarrollado
como polo indiscutible de la secularización de las costumbres, del progreso
social y científico de nuestra nación. Ha contribuido a la gestación de las
grandes políticas nacionales en los más diversos ámbitos y gracias a su
influencia, los períodos más conflictivos de nuestra historia pudieron
mitigarse en alguna medida. Consecuencia de ellos ha sido el florecimiento de
más de 180 talleres a lo largo del territorio nacional, así como de una
incidencia fundamental en la conformación de causas masónicas comunes, como lo
fue la formación de la Confederación Masónica Interamericana (C\M\I\) (cfr. Apéndice 4).
Sin
embargo, no olvidemos que la acción masónica debe mantenerse con cautela, por
cuanto aún la Orden se encuentra anatematizada por los sectores más
reaccionarios de la Iglesia Católica y por quienes siguen sus directrices
doctrinarias temporales. No en vano desde Clemente XII hasta la actualidad, salvo
la honrosa excepción de Albino Luciani —conocido como Juan Pablo I— se ha
condenado a la F\M\ y a sus miembros por
sucesivas bulas y cartas pontificias.
En todo
caso, recordando algunas palabras del Libro Sagrado, sabemos que por
sus obras los conoceréis. Las obras de la F\M\ hablan mucho más que
cualquier discurso, ensayo o palabras a favor o en contra de ella.
El
espíritu de los hombres que desde tiempos remotos vienen formando la savia que
alimenta nuestra Orden nos conduce hoy en día a seguir forjando el cotidiano
destino de nuestra Institución y de nuestra Patria.
Que el G\A\D\U\ conduzca nuestro andar con
Sabiduría y Luz masónica para trabajar en nuestro perfeccionamiento y ser
verdaderos hijos de la luz en el
mundo profano.
S\F\U\
Manuel
Contreras Seitz, A\M\
Bibliografía:
·
Gran Logia de Chile (s/f). Manual de Instrucción para el Grado de
Aprendiz, Santiago.
·
Gran Logia de Chile. "Los Grandes Logros Nacionales de la
Masonería en el Transcurso del Siglo que Termina",
www.granlogia.cl
·
Pinto Lagarrigue, Fernando (1973). La Masonería y su influencia en Chile,
Orbe, Buenos Aires.
·
Ridley, Joseph (2000). Los Masones, Javier Vergara,
Barcelona.
·
Wirth, Oswald (1995). El Libro del Aprendiz, nueva edición
castellana autorizada por el autor, Imp. Soto, Santiago.
Apéndice
1
Constitución
General de las Logias Lautaro
Publicada por
Benjamín Vicuña Mackenna en El Ostracismo del General O'Higgins,
Imprenta El Mercurio de Valparaíso, 1860.
Gemía la América bajo la más vergonzosa y humillante
servidumbre, dominada con cetro de hierro por la España y por sus reyes, como
es notorio al mundo entero y lo han observado por tres siglos con justa
indignación todas las naciones.
Llegó
por fin el momento favorable en que, disuelto el gobierno español por la
prisión de su monarca, por la ocupación de la España y por otras innumerables
causas, la justicia, la razón y la necesidad demandaban imperiosamente el
sacudimiento de este yugo.
Las
provincias del Río de la Plata dieron
la señal de libertad: se revolucionaron, pero, desgraciadamente, sin sistema,
sin combinación y casi sin otro designio que el que les indicaban las
circunstancias, los sucesos y los accidentes.
El
resultado ha sido haber dado lugar a las querellas de los pueblos, al extravío
de la opinión, al furor de los partidos y a los intereses de la ambición, sin
que los verdaderos amigos de la patria pudiesen oponer a estos gravísimos males
otro remedio que su dolor y confusión.
Éste
ha sido el motivo del establecimiento de esta sociedad, que debe componerse de
caballeros americanos, que distinguidos por la liberalidad de las ideas o por
el fervor de su patriótico celo, trabajen con sistema y plan en la
independencia de la América y su felicidad, consagrando a este nobilísimo fin
de todas sus fuerzas, su influjo, sus facultades y talentos, sosteniéndose con
fidelidad, obrando con honor y procediendo con justicia, bajo la observancia de
las siguientes constituciones:
1. La
logia matriz se compondrá de trece caballeros, además del presidente,
vicepresidente, dos secretarios, uno por la América del Norte y otro por la del
Sud, un orador y un maestro de ceremonias:
2.
Este número no podrá aumentarse; pero en caso de salir alguno de los hermanos
fuera de la provincia, podrá llenarse el mismo si las circunstancias lo exigen;
3. El
presidente será perpetuo; por su ausencia suplirá el vicepresidente; por la de
éste el más antiguo, mas, los demás empleos serán anuales;
4. El
tratamiento del presidente y demás de la Logia será de hermano y fuera de ella
el de usted llano, a excepción de los casos en que, a presencia de otros, el
empleo y decoro público exijan el correspondiente tratamiento;
5. No
podrá ser admitido ningún español ni extranjero, ni más eclesiástico que uno
solo, aquel que se considere de más importancia por su influjo y relaciones;
6.
Tampoco podrán ser admitidos los hermanos y parientes inmediatos;
7.
Siempre que algún hermano fuese nombrado por el gobierno, primero o segundo
jefe de un ejército o gobernador de alguna provincia se le facultará para crear
una sociedad subalterna dependiente de la matriz cuyo número no excederá de
cinco individuos y entablando la debida correspondencia, por medio de signos
establecidos para comunicar todas las noticias y asuntos de importancia que ocurriesen;
8. La
Logia deberá reunirse semanalmente el día que acordare, también en los casos
extraordinarios que por alguna grave ocurrencia convocase al presidente;
9.
Siempre que algunos de los hermanos sea elegido para el supremo gobierno, no
podrá deliberar cosa alguna de grabe importancia sin haber consultado el
parecer de la Logia, a no ser que la urgencia del negocio demande pronta
providencia, en cuyo caso, después de su resolución, dará cuenta en primera
junta o por medio de su secretario, siendo hermano, o por el de la logia;
10. No
se entiende el antecedente artículo en las providencias y deliberaciones
ordinarias y de despacho común:
11. No
podrá dar empleo alguno principal y de influjo en el estado, ni en la capital,
ni fuera de ella, sin acuerdo de la Logia, entendiéndose por tales los enviados
interiores y exteriores, gobernadores de provincias, generales en jefe de los
ejércitos, miembros de los tribunales de justicia superiores, primeros
empleados eclesiásticos, jefes de los regimientos de línea y cuerpos de
milicias y otros de esta clase:
12.
Para sostener la opinión del hermano que tuviese el supremo gobierno, se deberá
consultar y respetar la opinión pública de todas las provincias, así en los
empleos que acuerde, como en las deliberaciones graves que resuelva;
13.
Partiendo del principio de que la Logia, para consultar los primeros empleos,
ha de pesar y estimar la opinión pública, los hermanos, como que estén próximos
a ocuparlos, deberán trabajar en adquirirla;
14.
Será una de las primeras obligaciones de los hermanos, en virtud del objeto de
la institución, auxiliarse y protegerse en cualquier conflicto de la vida civil
y sostenerse la opinión de unos y otros; pero, cuando ésta se opusiera a la
pública, deberán, por lo menos, observar silencio;
15.
Todo hermano deberá sostener, a riesgo de la vida, las determinaciones de la
Logia;
16.
Siempre que fuere propuesto algún profano para la Logia, se votará el
nombramiento de los hermanos que les sean más allegados para que, sondeando sus
disposiciones con la mayor cautela, y sin descubrir persona alguna, den cuenta
a la Logia para que resuelva su admisión o no;
17. No
se tendrá por Logia la reunión que no se compusiera de las dos terceras partes
y sus determinaciones, en otra forma, serán sin valor ni efecto;
18.
Cuando la sociedad tuviere que tratar en favor o en contra de algún hermano,
deberá hacerle salir el presidente para que se discurra con franqueza;
19.
Todos los hermanos están obligados a dar cuenta en la Logia sobre cualquier
ocurrencia que influya en la opinión o seguridad pública, a fin de que pueda
tratar con oportunidad y acierto de los remedios convenientes;
20.
Cualquier hermano que averigüe que alguno de los otros ha descubierto la Logia
por palabras o señales, deberá inmediatamente dar cuenta al presidente para que
la reúna; pero si se reuniese en el mismo día lo hará en pública Logia;
21. Al
momento nombrará la Logia una comisión compuesta de seis individuos que deberá
esclarecer el hecho bajo el mayor sigilo, para lo cual se le exigirá nuevo
juramento, y del resultado dará cuenta en plena Logia poniendo en dictamen
sobre lo actuado;
22. A
consecuencia, la Logia reunida plenamente o en el mayor número posible, después
de examinar maduramente lo actuado por la comisión, oirá al delincuente, y
según el mérito le decretará la ley penal correspondiente;
23.
Cuando el supremo gobierno estuviese a cargo de algún hermano, no podrá
disponer de la fortuna, honra, vida, ni separación de la capital de hermano
alguno sin acuerdo de la logia.
LEYES PENALES
1. El
que dejare de asistir por mera voluntad, siendo muy frecuentes sus faltas, será
declarado inhábil para cualquier empleo por el tiempo que estime la logia, y,
en caso que lo tenga, será suspenso hasta nueva resolución;
2.
Todo hermano que revele el secreto de la existencia de la logia ya sea por
palabra o por señales será reo de muerte, por los medios que se halle
conveniente;
3. El
hermano que acuse falsamente a otro será castigado con la pena del talión;
4.
Todo hermano que fuera de la Logia murmure o detraiga el crédito de otro
hermano, quebrantando el artículo 14 de la constitución, será considerado
infame e indigno de alternar con los demás y no se incorporará en los actos de
reunión durante el tiempo de los debates, hasta que ella lo haya absuelto;
5. El
que no cumpliese con lo resuelto en acuerdo de la Logia, será castigado con la
pena proporcionada a la gravedad de la materia.
Apéndice 2
Grados Masónicos del R\E\A\A\
Grados Simbólicos
1º Aprendiz
2º Compañero
3º Maestro
Grados Filosóficos
Capitulares
4º Maestro Secreto
5º Maestro Perfecto
6º Secretario Íntimo
7º Preboste y Juez
8º Intendente de Fábrica
9º Maestro Elegido de los
Nueve
10º Ilustre Elegido de los
Quince
11º Sublime Caballero
Elegido
12º Gran Maestro Arquitecto
13º Real Arco
14º Gran Elegido Perfecto y
Sublime Masón
15º Caballero de Oriente o
de la Espada
16º Príncipe de Jerusalén
17º Caballero de Oriente y
Occidente
18º Caballero Rosa Cruz
Filosóficos
19º Gran Pontífice o
Sublime Escocés
20º Venerable Gran Maestre
de todas las Logias Regulares
21º Patriarca Noachita
22º Caballero de la Real
Hacha
23º Jefe del Tabernáculo
24º Príncipe del
Tabernáculo
25º Caballero de Airain o
de la Serpiente de Bronce
26º Príncipe de la Merced o
Escocés Trinitario
27º Gran Comendador del
Templo
28º Caballero del Sol
29º Gran Escocés de San
Andrés
30º Gran Elegido Caballero
Kadosch
Administrativos
31º Gran Inspector
Inquisidor Comendador
32º Sublime y Valiente
Príncipe del Real Secreto
33º Soberano Gran Inspector
General
Apéndice 3
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado
Las raíces del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado (R\E\A\A\) aparecen de una forma
definida en 1756, si bien es a partir de 1801 cuando este Rito se estructura
tal como se le conoce y practica en la actualidad.
El R\E\A\A\ es un Rito donde se
combinan los elementos simbólicos más tradicionales con una dinámica de
funcionamiento ciertamente expresiva que permite desarrollar junto a un
profundo sentido de fraternidad, un agudo sentido del análisis racional que
invita a enfocar la vida con criterios donde lo espiritual y lo racional se
complementan extraordinariamente.
En las Logias que utilizan
el R\E\A\A\ se representan
simbólicamente las Leyes que rigen el universo y sus trabajos se realizan
fundamentalmente en dos líneas que se complementan como los brazos de un mismo
cuerpo.
En primer lugar, la práctica
del Ritual, permite, en sus grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, a través
de una serie de dramatizaciones ritualísticas de antiquísima simbología, tener
una mayor consciencia de las Leyes y preceptos de la naturaleza y del universo
de la que descubriría nuestra simple pero atenta observación. Así, el ritual
está estructurado y codificado de tal manera que conforma un hilo conductor, el
cual no sólo puede transmitir un claro y sencillo mensaje general, sino que
puede activar mecanismos subconscientes e inconscientes que generan un elevado
sentido de la trascendencia y de Dios o Gran Arquitecto del Universo. Así pues,
en este Rito tiene una importancia capital no sólo la práctica del Ritual sino
también su asimilación espiritual, psicológica y conceptual.
En segundo lugar, dentro de
los trabajos de la Logia se pone igualmente énfasis en los Trabajos Masónicos
de tipo intelectual. Los Trabajos son presentados por escrito y, una vez leídos
en la Tenida, son tratados de forma oral y coloquial entre los hermanos. De
esta forma se consigue, a través de las diferentes apreciaciones u opiniones
aportadas, una percepción profunda del tema tratado, con el consiguiente
enriquecimiento y formación masónica que invariablemente dará sus frutos en
cualquier ámbito o situación.
Siguiendo con el espíritu
eminentemente dinámico de las Logias de R\E\A\A\ habitualmente forma parte
importante, el correspondiente ágape fraternal o cena realizada fuera de las
Logias, donde se desarrol